Un Año de Pandemia: Impactos sobre la actividad económica en el mundo y en México

COVID-19 | Comisión Económica para América Latina y el Caribe
Fuente: CEPAL

Abelardo Mariña Flores*

Se ha cumplido poco más de un año de la irrupción en el mundo de la pandemia del Covid19. Los estragos humanos globales han sido terribles. Hacia el final de marzo de 2021, se habían registrado casi 130 millones de infectados y alrededor de 2.8 millones de fallecidos (https://www.worldometers.info/coronavirus/). En este primer año las regiones con más elevados volúmenes absolutos y relativos de muertes han sido Europa y América y en menor medida Asia, África y Oceanía. Las medidas de contingencia que se tomaron de manera inmediata para enfrentar la pandemia fueron el distanciamiento social, la suspensión generalizada de actividades y, cuando fue posible, su domiciliación.
Estas medidas se extendieron y profundizaron durante el primer semestre de 2020 para intentar contener la acelerada propagación del Covid19 durante la primera ola de la pandemia. Tras un relativo relajamiento durante el verano, frente a rebrotes locales o nacionales, las medidas de contingencia sanitaria fueron renovadas parcial o totalmente durante el otoño en el marco de la segunda ola global de la pandemia que culminó en enero de 2021. La suspensión total de actividades durante esta segunda ola fue menor que en la primera debido a la instrumentación de protocolos sanitarios más eficientes y al reacondicionamiento de espacios de trabajo en numerosas industrias. Las campañas de vacunación, que comenzaron de manera muy limitada al final de 2020, se fueron ampliando durante el primer trimestre de 2021. Debido a que la cobertura de la vacunación todavía es muy restringida, el reforzamiento de las medidas de distanciamiento y suspensión de actividades han continuado siendo la base de la estrategia para frenar una tercera ola global que se comenzó a desplegar al final del primer trimestre de 2021.
Las medidas de contingencia contra la pandemia han tenido efectos económicos muy negativos. Las tendencias de desaceleración de la economía mundial que se habían manifestado en 2018 y 2019, fueron reforzadas y enormemente amplificadas, lo que determinó el inicio de una profunda y generalizada contracción en términos reales del Producto interno bruto (PIB), especialmente aguda durante el segundo trimestre de 2020. Los incipientes procesos de reactivación iniciados en el tercer trimestre de 2020, al final de la primera ola de la pandemia, en general fueron interrumpidos, con algunas excepciones (destacadamente China), por la segunda ola mundial. Hacia el final del primer trimestre de 2021 destaca la heterogeneidad en las trayectorias regionales, nacionales y subregionales de la pandemia, sin que sean claras las causas de tal heterogeneidad, que seguramente son de distinto tipo (biológicas, médicas, económicas, sociales y políticas, institucionales). Los impactos económicos de la pandemia también han sido muy heterogéneos.

Las medidas de contingencia contra la pandemia han tenido efectos económicos muy negativos. Las tendencias de desaceleración de la economía mundial que se habían manifestado en 2018 y 2019, fueron reforzadas y enormemente amplificadas

La recesión en el mundo y en México

La desaceleración de la dinámica de crecimiento mundial, que se había manifestado en 2018 y 2019, principalmente por el estancamiento de la Unión Europea (UE) y la desaceleración en Estados Unidos (EE.UU.), se convirtió por efectos de la pandemia en una fuerte recesión durante 2020 (-3.5%, véase cuadro 1). Las regiones que experimentaron mayor contracción del PIB real han sido América Latina (-7.4%) y el Área del Euro (-7.2%), que habían experimentado estancamiento desde 2019. Destaca que el PIB real de China haya mostrado una dinámica positiva (2.3%). En el caso de las tres economías más grandes de América Latina, la contracción estimada para 2020 es de -10.4% para Argentina, -8.5% para México y -4.5% para Brasil.
La economía mexicana ya había entrado en una moderada recesión durante 2019 (reducción del -0.3% del PIB). Tal recesión, inducida en lo inmediato por la aguda contracción desde el inicio de 2019 de la industria de la Construcción y por la desaceleración, en el último trimestre, de la industria Manufacturera, tuvo como principal factor detonante la disminución, desde agosto de 2018, de la inversión productiva privada. Tal disminución, que, además de detener la expansión de la planta productiva, ha afectado negativamente a los subsectores manufactureros de Maquinaria y equipo y de Equipo de transporte y al sector de la Construcción, ha tenido motivaciones más políticas que económicas por parte de algunos segmentos empresariales.
Las medidas de contingencia frente al COVID-19, que comenzaron a instrumentarse en la mitad de marzo de 2020, fueron extremas durante abril y mayo; comenzaron a relajarse en la segunda mitad de junio y en julio. Volvieron a extenderse a partir de diciembre y, nuevamente se han relajado a partir de febrero de 2021.
Los impactos de dichas medidas sobre la economía fueron rápidos y profundos. En abril la caída fue extrema: -17% global debido al desplome, por un lado, de sectores de Servicios no “domiciliables” como Hoteles y restaurantes (-60%), Comercio minorista (-31%), Transporte (-26%) y Servicios culturales, deportivos y recreativos (-24%) y, por otro, la caída de las industrias de la Construcción (-33%) y la Manufactura (-31%). Las industrias de Electricidad, gas y agua y, sobre todo las Extractivas han sido menos afectadas (Gráfica 1). En contraste, servicios Profesionales y corporativos, Educativos y Financieros han sido escasamente afectados por la contingencia debido a que sus actividades han sido extensamente “domiciliadas”.
En mayo, en cambio, después del drástico ajuste, la contracción fue mucho menor y en junio comenzó una reactivación, particularmente acelerada durante junio y julio, que tendió a detenerse desde el último trimestre de 2020. En enero de 2021, el nivel de actividad en la manufactura y el comercio (mayorista y minorista) había recuperado la mayor parte de la pérdida durante 2020. En cambio, los sectores de Servicios no-domiciliables sólo han recuperado muy parcialmente su nivel de actividad.

Las regiones que experimentaron mayor contracción del PIB real han sido América Latina (-7.4%) y el Área del Euro (-7.2%), que habían experimentado estancamiento desde 2019.

Perspectivas

La continuación de las campañas de vacunación durante 2021 probablemente comenzará a tener efectos positivos claros sobre la economía mundial en la segunda mitad del año. Sin embargo, sigue habiendo muchos elementos de incertidumbre sobre las perspectivas inmediatas y de más largo plazo. Por el lado sanitario, la propagación de nuevas cepas del virus del Covid19, así como la falta de conocimiento preciso sobre la eficacia de las vacunas contra esas cepas y sobre la duración de la inmunidad generada por las vacunas; por el lado económico, las dificultades de adaptación a una nueva normalidad y, sobre todo, el reparto de los costos de los programas de rescate masivos instrumentados, sobre todo, en los países centrales pero también en algunos de las periferias; de manera más integral, la necesidad de modificar radicalmente una modalidad económica, la del capitalismo neoliberal, que pone en riesgo la reproducción tanto de la naturaleza como de la humanidad.

* México, Área de Investigación Sociedad y acumulación capitalista, Departamento de Economía, Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco.