Política y medioambiente en Neuquén (Argentina): los varios “rostros” de la economía neuquina

Orietta Favaro*

Neuquén: Contaminación de los ríos - Argentina Ambiental
Fuente: ArgentinaAmbiental

Como se viene afirmando en otros artículos de esta publicación, Neuquén desenvuelve una economía de tipo “enclave” que determina una fuerte dependencia para su desarrollo de las regalías hidrocarburíferas, con un desbalance en relación a otras actividades productivas como la agropecuaria y la industria manufacturera.
La baja de la extracción de petróleo y gas, a partir de la desregulación del sector energético, con el gobierno de Carlos Menem, generó una serie de dificultades para el estado neuquino. Las expectativas de la provincia y del estado nacional, frente a la crisis energética de Argentina se centraron en una formación geológica de la cuenca neuquina: Añelo, denominada Vaca Muerta (en territorio mayoritariamente de los mapuce).
El conocimiento de la existencia de este recurso apareció citado en un estudio de la Fundación Bariloche, el que señala que YPF había perforado un área Vaca Muerta; la formación Vaca Muerta fue descubierta por el geólogo estadounidense Charles Edwin, en 1931, en la ladera de la sierra del mismo nombre en la cuenca neuquina y Los Molles, entre los años 1960-70 en el marco de una nueva clasificación de los hidrocarburos y la emergencia del “shale oíl y el shale gas”. Se trata de roca sedimentaria de grano fino, conformada por capas que se fueron depositando una sobre otras, denominada roca madre, donde se alojaron los hidrocarburos. Su extracción implicaba tecnología y valores que la hacían inviable.
Dice Giuliani, et al (2015) que en 1997 se inauguró la era shale en el mundo, cuando se realizó la primera fractura hidráulica, y en el 2005 comenzó esta explotación en los EE.UU. Se publicaron los informes de esa experiencia y se aseguró que en Argentina existía el recurso. Hacia 2013, se ubica al país con ese bien potencial, detrás de China y cuarto en el mundo, liderados por Rusia (Giuliani, Adriana; Fernández, Néstor, et al, “La explotación en Vaca Muerta y el impacto socioeconómico en la provincia de Neuquén”, 2015).
La superficie de Vaca Muerta tiene 30 mil km2 (Departamento de Añelo), en la que tiene una activa participación YPF, que se asoció con Chevron (2013), dando lugar a los hechos por todos conocidos en momentos de la firma del convenio en el Legislativo provincial. Además del negocio para las empresas, se encuentra siempre presente el tema de la crítica por el método utilizado, denominado fracking (fracturación hidráulica) (Giuliani, Adriana; Fernández, Néstor, et al, op. cit.). Se trata de una técnica que obliga a perforar hasta 5000 metros en vertical, después varios km en horizontal. Se inyecta gua con arena y aditivos químico a gran presión. Ello hace que la roca se fracture y el hidrocarburo se libera a la superficie.
El crecimiento que se venía dando en 2019, frenado por los efectos negativos en las inversiones de la macroeconomía y luego el parate total por la pandemia del COVID-19, fijaba un máximo de 700 etapas de fractura por mes. A mayo del corriente año, se produjeron más de 1000 fracturas en petróleo y menos en gas, por los altos precios del Brent que llegó a estar por encima de los 70 U$S, más allá de las retenciones y otras variables, siguen siendo un mejor precio que en el mercado interno. El crudo Brent es el petróleo de indicación en el mercado europeo y una de las tres principales referencias para los inversores en petróleo (Más +Energía, 14/06/2021).
El megaproyecto de extracción no convencional se realiza básicamente, dentro de la cuenca neuquina y hubo una gran expectativa de parte de los gobiernos últimos, tanto de Cristina Fernández, como de Mauricio Macri. Dos años atrás, el porcentaje de explotación de Vaca Muerta era escaso y el país seguía dependiendo de la importación del bien (Acacio, Juan y Wyczykier, Gabriela, “Expectativas públicas y conflictos sociales en torno a los hidrocarburos no convencionales en Argentina: algunos apuntes sobre Vaca Muerta”, en Izquierdas, 2020, N° 49).
La cadena de valor de la explotación del recurso se organiza antes de la perforación hasta la refinería y pasa por ductos, insumos y plantas tratadoras de residuos. Se necesita de grandes inversiones e infraestructura, se articulan capitales nacionales y trasnacionales, en un entramado empresarial que se puede graficar en anillos: grandes operadores, empresas multinacionales y Pymes. Las diez petroleras con mayor cantidad de km2 en el primer anillo son: Total, Exxon, Shell y Vista Oíl and Gas. Entre las seis firmas nacionales se destaca YPF, que concentra la mayor porción de superficie explotada y la que más inversiones aportó (Bianco, Cecilia; Cabrera Cristiansen, Fernando; Martine, Esteban y Alvarez Mullally, Martín, La basura del fracking en Vaca muerta (Informe, en Izquierda diario- Taller Ecológico y OPSur, 2021).
En este contexto, se dan críticas y estudios que cuestionan no sólo el fracking en sí mismo como técnica de perforación, sino también se reactualiza permanentemente el problema de los derrames. Según Martine, Esteban, 2021, Neuquén. La basura del fracking en Vaca Muerta: un desastre ambiental exorbitante”, en Izquierda diario, 10/01/2021), es extensa el área de desechos tóxicos sin tratar. Las plantas de la Compañía de Saneamiento Recuperación de Materiales S.A. (COMARSA), en Neuquén (capital), tienen 44 has de un metro de altura y en Añelo, ocupan 46 has, repletas de material tóxico que provoca daños al ambiente y a las personas. Es una empresa que cobra millones, pero el único “tratamiento” que realiza es depositar residuos en piletones. Si bien fue denunciada la situación, entre otros, por una asociación de abogados, OPSUR, investigadores del tema como Svampa y Viale, la situación continúa. COMARSA ocupa ilegalmente tierras fiscales que recibió en cesión de las autoridades provinciales y municipales de Neuquén, en el Parque Industrial de Neuquén (PIN, de 17 has), a 4 km del centro de la ciudad. Debía irse en el 2017, nunca lo hizo y sí en cambio recibió otras 29 has en el departamento de Añelo, hechos que fueron denunciados por la población afectada, en particular el pueblo mapuce.
No sólo nunca se cerró la planta del PIN, sino que siguió ingresando recortes contaminados, depositados en las piletas sin impermeabilizarlas, a un promedio de 5/6 camiones por día. Lo grave de lo expuesto, es además, que la Subsecretaría de Ambiente de Neuquén, renovó a COMARSA las licencias ambientales, afirmando que está funcionando bien: el principal recaudador es el MPN. Según los autores mencionados, el principal recaudador en el 2015 de la campaña de Macri, fue el presidente de Treater S.A., otro de los basureros petroleros radicados en Añelo; tampoco nunca dijo nada, el Ministro de Ambiente Sergio Bergman. El discurso de estos órganos de gobierno comenzaron a cambiar desde el 2019, por ello, las denuncias se giran a la Nación. Las empresas que transportan residuos peligrosos a las piletas son, entre otras, YPF SA; PAN AMERICAN ENERGY, SCHELL, CHEVRON, TECNPETROL, PAMPA ENRGIA (Martine, Esteban, La izquierda diario, 10/01/2021).
En los estudios de evaluación ambiental, se muestra el peligro de la combinación químico + radiactivos cuyos efectos –en residuos que no son manejados adecuadamente– produjeron derrames (una de la más importante fue la del área Bandurria Sur, 2018, YPF), con enormes consecuencias en las napas de aguas. Parte de los residuos son generados por las etapas de fractura, el fracking, una de las principales características de los pozos no convencionales.
Dice Fernando Castro que “entre el 2016 y el 2019 hubo un aumento del 83% en el volumen de desechos sólidos, en su mayoría, por la perforación de pozos convencionales. Mientras en el primer año se registraron 175.225 metros cúbicos (m3), en el último de los períodos fueron 321.500 m3 en ese rubro. En el mismo lapso, se pasó de registrar 28.754 m3 de residuos líquidos a 1.706.221 m3, un enorme impulso que tiene que ver con la aplicación de las nuevas normativas provinciales que obligaron a las empresas a declarar de un modo más preciso el agua de retorno de los pozos y el tratamiento al que se someten estos desechos” (Más +Energía, 11/06/2020).
En este orden, las compañías, petroleras que operan en Vaca Muerta utilizan miles de metros cúbicos de agua, recurso clave del fracking, del río Neuquén, Limay y el Colorado en menor escala. El negocio está en el precio del canon que pagan de adelanto anual según necesidades declaradas por las empresas; es decir, el agua tiene precio. El valor pasó de $ 3.62 a $ 4.90 por metro cúbico declarado. Una compañía debe pagar a la provincia el 50% de canon de agua “cada enero, siempre que superó los 500 mil pesos…” (Ibíd). Es decir, el agua vale, hay valores máximos para cada aporte de río; las modalidades de control son declaraciones juradas anuales (sic).

Fuente: https://ovacen.com/fracking-fracturacion-hidraulica/

El fracking, permite que los hidrocarburos atrapados en la formación fluyan hacia la superficie. Se observan las cuatro capas en la que sucesivamente se extrae gas metano de carbón, gas convencional, petróleo convencional y el shale gas/ tight oil, por ello, para arribar a este recurso no convencional, se hace en pozos horizontales.
El Observatorio Petrolero Sur (OPS), el Taller Ecologista y el Frente de Izquierda, entre otros, presentaron un informe cuestionando el accionar de la Subsecretaria de Ambiente de Neuquén. Sobre las graves irregularidades que registró una de las empresas encargadas de tratar los residuos hidrocarburíferos, COMARSA, en Vaca Muerta, respondió el organismo neuquino, reconociendo que hubo anomalías. Del informe se desprende también, en función de la denuncia, que suspendió la utilización de hornos por la emisión de humo oscuro, aunque la empresa no respetó esa sanción y puso en peligro a la población contaminando el aire con dioxinas y material particulado.
Pero el dato más relevante es que «los gobiernos provinciales, municipales y nacionales tuvieron conocimiento cabal de los graves hechos de contaminación registrados. Lejos de poner un límite, favorecieron el accionar de la empresa, por acción y omisión«. Los autores del informe confirmaron que COMARSA tuvo un trato preferencial por parte de las oficinas gubernamentales. Es decir, los residuos sólidos semisólidos y parte de los líquidos son tratados en basureros petroleros. Las basuras, además de contener los químicos utilizados en todo el proceso de perforación y fractura, suelen traer sustancias alojadas en el subsuelo, como metales pesados (mercurio, cromo, plomo, cadmio y arsénico) o materiales radiactivos de origen natural (uranio, torio, radio y radión) (Río Negro, 10/06/2021).
En definitiva, la defensa y protección del territorio, llevó a la criminalización de la protesta y los vecinos, productores rurales, comunidades mapuce, se movilizan y bloquean calles, realizan acciones judiciales tendientes a impedir el avance destructivo del fracking, cuestionando las acciones de las empresas hidrocarburíferas y solicitando a los gobiernos (provincial y nacional) –sin éxito– el cuidado del medioambiente.

Vista de los piletones de residuos de COMARSA en el PIN, cercano a la ciudad de Neuquén. Fuente: OPSur, 17/12/2020

* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, Cehepyc/Clacso. Docente de Posgrado e investigadora del IPEHCS (Instituto Patagónico de Estudio de Humanidades y Ciencias Sociales)-CONICET, UNCo. Neuquén, Argentina.

Neuquén en Años De Crisis: Corrimiento De Las Fronteras Agrícolas e Hidrocarburífera

Fuente: Vaconfirma

Orietta Favaro*

La provincia de Neuquén desde los años 1980 desarrolla una economía de enclave y se sostiene, básicamente, en los hidrocarburos que alentaron el crecimiento de la actividad económica, pero con escasas relaciones intersectoriales y vinculaciones con el hinterland productivo. Sin embargo, cuando se inicia como provincia en 1958, hubo un intento a seguir un modelo desarrollista. Así, la denominada región Comahue, fue objeto de numerosos estudios técnicos y de grandes proyectos; entre otros, la hidroelectricidad, los gasoductos y el petróleo, en el contexto de políticas nacionales de planificación con el Consejo Nacional de Desarrollo Económico (Conade) y en ámbito local, con el Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo (Copade). El estado neuquino ejerció una fuerte intervención, con ciertas políticas planificadoras y benefactoras, por lo menos con claridad hasta la aplicación del neoliberalismo en Argentina de la mano de Carlos Menen (PJ).
Según el Censo Nacional de 2010, Neuquén tenía 550.344 habitantes, segunda provincia de la Patagonia, luego de Río Negro y décimo octava en el país. Se calcula –porque no se pudo concretar el Censo Nacional de octubre pasado– que tiene actualmente, 664.055 personas.
Las regalías, la coparticipación federal y los aportes no reintegrables transferidos por el Estado Nacional fueron importantes siempre, pero significativos a partir de los años 1980. La renta por la explotación de los recursos energéticos que captura la administración estatal vía regalías le permitió a la provincia y al partido que gobierna la misma desde 1963, el Movimiento Popular Neuquino (MPN), generar políticas que en momentos beneficiaron y otros perjudicaron a la sociedad neuquina, en constante crecimiento demográfico.
A los empleados públicos hay que sumarle los contratados, la tercerización en varios servicios y los beneficiarios de planes sociales, además de destinar gran parte del presupuesto a crear cargos en la gestión pública. Es de destacar que el partido provincial tuvo como constante, la tensión entre negociar, apoyar u oponerse, a los gobiernos nacionales; estrategia denominada por el hijo de las cuatro veces gobernador de Neuquén, Felipe Sapag, Luis como “neuquinización” del federalismo.
El problema principal de la economía de enclave es la absorción de poca mano de obra, intercambios con otros sectores irrelevantes y beneficios que fluyen fuera de la región dentro de la lógica de las grandes empresas multinacionales (Díaz y Giuliani, 2008 Petróleo y economía neuquina, Educo).

El problema principal de la economía de enclave es la absorción de poca mano de obra, intercambios con otros sectores irrelevantes y beneficios que fluyen fuera de la región


De todos modos, la euforia extractiva que caracterizó toda la década de los noventa no fue acompañada por la explorativa ni tuvo en cuenta el horizonte de reservas. A fines de esos años, comenzaba a preocupar la existencia de las mismas en la cuenca neuquina. Con la reforma de la Constitución Nacional y luego la de Neuquén (2006), ya que en está último, se establecía que los recursos mineros y su concesión pasarían a la provincia. Reaparecían dos problemas, por una parte, la preocupación cuando bajaba el barril de petróleo y se empezaba a visualizar el problema energético en Argentina y, por otra, volvía a instalarse el tema de la necesidad de diversificar la economía neuquina, establecida en la nueva Constitución.
Así, surgieron varios proyectos de transformación de la economía, entre ellos, el más importante fue el Plan 2020 (1997), que implicaba “[…] un giro en la tradicional prédica del MPN de crear industrias a partir del petróleo y el gas en la provincia, para pasar a impulsar un modelo de tipo agroindustrial” (Bilder, Zambón y Giuliani, 1998 “Las políticas neoliberales y la crisis de la provincia del Neuquén”, Realidad Económica, IADE). La interna del partido anuló la posibilidad. Este año, nuevamente quedó planteado en el poder legislativo la necesidad de crear un fondo anticíclico. Las regalías acumuladas a octubre, en millones de pesos, fueron para Neuquén de 31.242 ((Bilder, Zambón y Giuliani, 1998 “Las políticas neoliberales y la crisis de la provincia del Neuquén”, Realidad Económica, IADE). La solución pareció que venía de la mano del yacimiento de Vaca Muerta, una formación geológica de la cuenca neuquina, que tuvo repercusión internacional referida a su potencial como yacimiento no convencional, precisamente en el contexto de la crisis energética de Argentina. El conocimiento de la existencia de este recurso data de un estudio de la Fundación Bariloche, señalando que YPF había perforado Vaca Muerta y Los Molles en los años 1960/70, pero en ese momento no existía tecnología ni precios que hicieran viable su extracción. Como recién el shale en el mundo se inauguró en 1997 y en el 2005 en EEUU (Texas), comenzó a difundirse datos sobre el tema (Giuliani, Fernández, Hollman y Ricotta, 2014, “La explotación de Vaca Muerte y el impacto socio-económico en la provincia de Neuquén”, en http://revistas.unlp.educ.ar/CADM)).
La explotación de este bien implicaba fracking, es decir, fracturación hidráulica, cuyo riesgo es mayor por ser una zona sísmica y por la contaminación de las aguas del área; la superficie total de Vaca Muerta es 30.000 km2 e YPF (hasta el 2014), tenía una participación de16.000 km2. El principal emprendimiento es desde del 2013 en asociación con Chevron en Loma Campana. La empresa Total, junto con Shell, Exxon Mobil, Pan American Energy, son entre otras, las que estuvieron trabajando en la zona de Añelo, un departamento NE de Neuquén donde se encuentra el yacimiento.
Añelo, es una pequeña población, que creció al ritmo de Vaca Muerta con todas las carencias posibles, en materia de vivienda, salud y educación, entre otras. En estos momentos, el yacimiento y sus inversiones son críticos y afectan en su conjunto el presupuesto de la provincia de Neuquén. Jorge Sapag -hijo de Elías, el eterno senador del MPN y sobrino de Felipe- del MPN, que tuvo dos períodos consecutivos en el gobierno neuquino (2007-2015), se vio enfrentado con la reducción de las regalías, vinculado al tema del precio del barril de petróleo y nuevamente, emergió el tema de cambios en la matriz productiva. Así, el Poder Legislativo aprobó el Plan Productivo Provincial que, por un lado colocaba nuevas zonas bajo riego, y, por otro, apuntaba al agregado de valor para comercializar. Durante su gestión se creó Gas y Petróleo (GyP S.A.) la compañía petrolera de la provincia que tenía como objetivo dinamizar los hidrocarburos y realizar estudios sobre el shale gas (Observatorio Petrolero Sur, “Neuquén y el eterno retorno de la diversificación”, 2016).

Los corrimientos de las fronteras

Las expectativas fueron muchas y los resultados pocos. La extracción de hidrocarburos entre 1999-2006, fue un momento en el cual el petróleo registró un descenso del 30% mientras que el gas cayó un 10%. Con ese marco, por un lado, se efectuó la explotación de yacimientos no convencionales y, por otro, la ganadería en corral o feedlot, en detrimento de la cría extensiva. Es necesario aclarar que, como bien dice algunos estudios locales, el desarrollo de esta última modalidad “[…] en Neuquén es una consecuencia del avance de la soja en la Pampa Húmeda, que produjo el desplazamiento de la frontera ganadera hacia zonas marginales. Por ello, se multiplican los cultivos de maíz y otras especies para colocar forrajes en la zona y aumentar el número de cabezas de ganado bovino, criado en corral” (Observatorio Petrolero Sur, “Neuquén y el eterno retorno de la diversificación”,2016). Hacia 2016, se destinaba alrededor de 15 has. a esta cría. Pero también es importante explicar que se extendió la frontera hidrocarburífera, no sólo en Neuquén sino también en Río Negro.


En efecto, la explotación hidrocarburífera -ubicada tradicionalmente en zonas rurales y alejadas de los centros urbanos de la ciudad de Neuquén y de las ciudades valletanas de Río Negro- pasó a desarrollarse en los centros urbanos de alrededor de la capital. En Neuquén: Centenario, Colonia Valentina, Plottier y en Río Negro, Allen Fernández Oro y General Roca. Es decir, se produjo un corrimiento de la frontera de explotación de hidrocarburos en ambas provincias, que conviven con la agricultura tradicional, actividad desarrollada desde la provincialización, alrededor de los años 1960 (Favaro e Iuorno, 2020 “La ‘Comarca Valletana’ en la Norpatagonia argentina y la doble explotación del suelo”, ponencia presentada en el Seminario Internacional: Crisis capitalista mundial en tiempos de pandemia. Una mirada desde Nuestra América. Organizado por el GT Crisis y Economía Mundial/CLACSO, México, 14-15 octubre).
En el caso neuquino, las empresas YPF, SA y Pluspetrol son las principales operadoras, además de Capex (empresa argentina integrada, dedicada a la generación de energía eléctrica, térmica y renovable y a la exploración y explotación de hidrocarburos) y Petrobras, ello conlleva la precariedad de servicios públicos, intereses inmobiliarios por incrementar barrios privados y conflictos con los dueños de la tierra por la explotación de la misma, a lo que es necesario agregar que no sólo usufrutuan el suelo sino el agua de los ríos Neuquén y Limay, luego el Río Negro.
En este nuevo escenario las resistencias al extractivismo no se aquietaron, antes bien, se manifestaron en la movilización de los pueblos originarios, organizaciones sociales, sindicales y políticas, asambleas socio-ambientales –varias de ellas tuvieron su origen en la oposición a los agros negocios, la mega minería o la instalación de fábricas de producción de pasta de celulosa. Generalmente se produce la confluencia de sectores, porque el problema no son los hidrocarburos, sino la propia avidez del sistema capitalista.
En síntesis, en la economía de enclave que viene desarrollando en Neuquén, hay varios mundos contrapuestos, cono urbanización producto de los procesos de transformación urbano regional de las últimas décadas, convirtiendo a la ciudad capital en el nodo metropolitano, con una clara manifestación de la desigualdad económica y asimetrías territoriales. Asimismo, vuelve a colocarse en la mesa del gobierno neuquino el presupuesto, su destino y la conservación de su base electoral, básicamente de empleo público. Junto a Tierra del Fuego, Catamarca y Santa Cruz, Neuquén es la cuarta provincia que registra más empleados públicos por habitante, con 96 por cada mil habitantes y no abarca empresas públicas, sino salud, educación y policía (Diariamente Neuquén, 08/12/2020).

* Argentina. GT Crisis y Economía Mundial, Historiadora, docente de Posgrado; directora del Centro de Estudios Históricos de Estado, Política y Cultura (Cehepyc)/CLACSO e investigadora IPEHCS-CONICET.

Economía y pandemia desde Patagonia norte (Argentina)

Orietta Favaro

Foto: La Voz

Mientras en el mundo se vive la baja estrepitosa del precio del barril de petróleo, en Argentina se ven –además– los efectos del coronavirus con la abrupta caída del consumo de combustible y es de esperar que algunos yacimientos de hidrocarburos, como el de Vaca Muerta (Neuquén) profundicen su crisis debido a la pérdida de rentabilidad. La deuda, la caída del precio del petróleo y la pandemia generaron derrumbe de las inversiones  frenando el consumo de energía.  Algunas provincias petroleras –como las de la cuenca neuquina– tienen atados sus presupuestos a las regalías– en particular Neuquén– y muchas veces esos estados funcionan como “voceros de las empresas”. Esos megaproyectos, que  articulan procesos productivos, urbanos, sociales, financieros, concentraron –en su momento– mucha expectativa pública por el autoabastecimiento energético y el esquema de negocios, a pesar de los efectos ambientales y territoriales de la extracción de hidrocarburos (OPS, 02/04/2020).

En Argentina el petróleo y el gas son las principales fuentes generadoras de energía, con una incidencia en la matriz energética del 90% de los espacios donde existe este recurso fundamental no sólo para el propio país sino también para las empresas locales y trasnacionales. De ese modo, en la cuenca neuquina, Neuquén principalmente, pero también Río Negro, desarrollan políticas hacia los hidrocarburos; una, de modo forma exclusiva; la otra, con diversificación económica por la conformación de su propio espacio territorial. Neuquén,  desde su provincialización, en particular por las políticas del Movimiento Popular Neuquino (MPN), partido que la gobierna desde 1963 hasta la actualidad, privilegió el desarrollo de los hidrocarburos,  no sólo el petróleo, del mismo modo, el gas.

Sin embargo, recién con el hallazgo de Puesto Hernández –cerca de la actual Rincón de los Sauces– en 1969 y  el yacimiento  Loma  La Lata en 1977 –a unos 100 kilómetros de Plaza Huincul– la provincia se convirtió en un estado hidrocarburífero. A partir de ese momento y en función de los nuevos descubrimientos, se fue posponiendo la diversificación de la economía neuquina, propuestas de planificación y desarrollo elaboradas desde el Consejo de Planificación y Desarrollo (COPADE). Con  petróleo-gas y el ingreso de regalías, la provincia pudo ampliar su aparato estatal, reproducir el poder y continuar triunfando en cada elección local. Las estrategias del partido provincial y sus internas, derivaron en priorizar las políticas hidrocarburíferas, con las consecuencias por todos conocidas acordes al escenario nacional de los años noventa.

Neuquén contaba para su presupuesto con  regalías, que se habían elevado  del 7.4%  (1965-69), al 26.8% (1970-74), afirmando un salto importante en los años 1980  con  147 % (1980-84) y 331.5% (1985-89). Descendieron en los años ’90 a 234.1% y nuevamente ascendieron en 1995-97 a 314.9 %. El distrito, además, recepcionaba copaticipación federalque ascendió del 42.5% en los años sesenta, al 167.9% en los noventa; más es necesario destacar, los aportes no reintegrables, que fueron una constante de parte del Estado nacional para la provincia, que  treparon del 13.8% en los años 1960 al 121.4% en la década del noventa (Pilatti, 2008). Esto  le permitió al gobierno del MPN generar políticas –por lo menos hasta los años noventa en que el nuevo gobernador se alineó con las políticas del orden nacional–  que se podrían denominar de bienestar para la población, ya que destinó  un  buen porcentaje de presupuesto  a salud, educación y vivienda. Después de décadas de renta petrolera con baja densidad de población, hubo un efecto positivo: el poblamiento intensivo de la provincia y uno negativo, la fragilidad del modelo. Neuquén replica el mismo modelo de concentración económica  política que Buenos Aires ejerce sobre el interior.

La crisis del capitalismo del 2007/08  golpeó a todos los países, pero en los periféricos el impacto fue mayor, por la transnacionalización de las economías no diversificadas y con sistemas productivos menos integrados. Argentina sintió el impacto y la producción industrial comenzó a dar signos de estancamiento ya que varias ramas industriales sufrieron fuertes contracciones en sus niveles de producción. Se redujeron las exportaciones y se frenó la inversión de capital. Bajó el valor del barril de petróleo repercutiendo en provincias petroleras como Neuquén, porque luego de la desestatificación de YPF también  se separó el precio interno del externo y la renta para las empresas privadas se redujo.

En este contexto se firmaron contratos controvertidos –aprobados por el PL–  aunque el más importante con la ex petrolera estatal, se acordó  un pago adicional a cambio de renovar por diez años más a contar del vencimiento planteado por el gobernador de los ’90, Jorge Sobisch, con la promesa que las regalías  pasarían del 12 al 15 %.

El negocio petrolero reúne muchos empleos, un mundo del trabajo  (cada vez más con migrantes internos e inmigrantes de países vecinos a partir del fenómeno de Vaca Muerta, a 100 km de la capital de Neuquén), sectores sindicalizados con el gremio que dirige un hombre del MPN, Guillermo Pereyra. Si bien la crisis del  2008 arrastró a la industria petrolera y en la zona de la cuenca hubo 3000 petroleros en procedimiento de crisis, comparando con la actual, pandemia + petróleo, el problema es mayor: se redujeron los salarios, se despidieron trabajadores y se levantaron inversiones de empresas nacionales y multinacionales. 

Esta provincia tiene una economía de enclave, que no da lugar a relaciones intersectoriales hacia atrás ni hacia adelante con pocas vinculaciones con su hinterland productivo.  El negocio petrolero actualmente se ve  enfrentado  a una crisis mayor  que la del 2008, porque la mayoría de las empresas están paralizadas, sin  poder pagar los sueldos: YPF, Pan American Energy, Tecpetrol  y las compañías de servicios vinculadas a la CEOPE, como Halliburton, Schlumberger, San Antonio Internacional, negocian con el gremio  para no despedir a cerca de 50 mil trabajadores, según informa la prensa local.

La “Dubai argentina” (Vaca Muerta), un reservorio  de shale oil y shel gas importante en América Latina, está en crisis total y las regalías de Neuquén también. El contexto es complicado, porque la provincia no logró –entre otras causas, por razones políticas– diversificar su economía, panorama al que se ingresará en los próximos meses con mayor consumo de gas. El presupuesto provincial para este año era de 158 millones de pesos y los ingresos cayeron este mes –comparando con el anterior– un 46.80%; la más afees la producción de petróleo, desplomándose de este modo, las previsiones de regalías que son un 1/3 del ingreso total del estado neuquino.

Un presupuesto atado a los hidrocarburos

Fuente: Río Negro, 25/04/2020


La pandemia  expuso nuestra vulnerabilidad social y nuestra condición humana, a la par de desnudar y agudizar las desigualdades sociales y económicas haciéndolas más abusivas que nunca. El mundo  comenzó a crujir mucho antes  que la pandemia llegara, a las recurrentes crisis sistémicas del capital se le sumó el coronavirus. ¿Podrá Neuquén a través de Vaca Muerta, colaborar a las necesidades de un país que requiere petróleo, gas e ingresar divisas, en el marco de la concepción predominante que concibe los hidrocarburos como una mercancía?, sin tener en cuenta  los efectos al medio ambiente que la explotación de este recurso produce, el sometimiento de los pueblos originarios y la incorporación de esos territorios al modelo agroexportador. 

Orietta Favaro: Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, docente de Posgrado. Investigadora del Cehepyc-Universidad Nacional del Comahue, Neuquén.