LAS MUJERES EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Pasqualina Curcio Curcio*

Es trágico lo que la humanidad ha estado viviendo durante los dos últimos años, y no nos referimos solo a la llegada del Covid-19 a cada rincón del Planeta afectando la salud y la vida de 433.907.681 y 5.959.360, respectivamente (https://www.Worldmeter.info). Nos referimos sobre todo a las evidencias que este agente invisible ha puesto de manifiesto sobre el sistema económico que prevalece. En medio de la pandemia se han potenciado y acelerado las grandes desigualdades que caracterizan y son inherentes al sistema capitalista derivando en mayor pobreza, miseria y exclusión.

De acuerdo con el reciente informe de OXFAM titulado “Las desigualdades matan”, entre marzo de 2020 y noviembre de 2021, la fortuna de las 10 personas más ricas del mundo se ha duplicado, mientras que los ingresos del 99% de la población restante se han visto deteriorados. Desde el inicio de la pandemia ha surgido un nuevo milmillonario en el mundo cada 26 horas y actualmente, las desigualdades son tan pronunciadas como lo eran a finales del siglo XIX, hoy hay 163 millones de personas más en situación de pobreza, viviendo con menos de US$ 5,50 al día, que antes del 2020 (OXFAM, 2022).

Las mujeres hemos sido las más afectadas durante estos tiempos de pandemia. El año 2020, hemos perdido US$ 800.000 millones de ingresos y mientras el empleo de los hombres se recupera rápidamente, en 2021 había 13 millones menos de mujeres empleadas que en 2019.

En pandemia, las mujeres y las niñas hemos asumido los cuidados no remunerados que, según las estimaciones, ya ascendían antes de 2020 a 12.500 horas diarias. Adicionalmente, las trabajadoras del sector informal son las más afectadas por la pandemia ya que se enfrentan a lo que OXFAM denomina una “triple crisis”: la COVID-19, el incremento del trabajo de cuidados no remunerado, y la inseguridad y precariedad del trabajo remunerado (OXFAM, 2022, Da un paso decisivo contra la desigualdad).

Inseguridad y precariedad en el trabajo

En pandemia se destruyó el 4,2% del empleo de las mujeres, lo que representa una caída de 54 millones de trabajos frente al 3% de los hombres debido, principalmente, a las medidas de confinamiento, política sanitaria por excelencia para disminuir el contagio del Covid-19 que afectaron sobre todo a los sectores manufactureros y de servicios en los que trabajan en mayor proporción las mujeres, casi siempre de manera informal.

A nivel mundial, las mujeres trabajadoras perciben un salario 20% menor que los hombres. La calidad del empleo de las mujeres se ha visto aún más deteriorado en la pandemia en cuanto a menores salarios, mayor número de horas de trabajo diario, la exposición a riesgos de salud y seguridad en el trabajo, además de mayor riesgo de sufrir de violencia y acoso. Se estima que, a nivel mundial, alrededor de 740 millones de mujeres trabajan en la economía informal, por lo que, en pandemia, sus ingresos se redujeron 60%, lo que equivale a más de US$ 396.000 millones (OXFAM, 2022).

Nuestra América fue la región que experimentó la mayor disminución del empleo de las mujeres. Entre 2019 y 2020 cayó 9,4% versus el de los hombres que registró una caída de 7% (OIT, Avanzar en la reconstrucción con más equidad: Los derechos de las mujeres al trabajo y en el trabajo, en el centro de la recuperación de la COVID-19, 2021).

Violencia de género

Al menos 1 de cada 3 mujeres experimenta algún tipo de violencia a lo largo de su vida según los informes de OXFAM.

En pandemia, las políticas de confinamiento, así como otros factores relacionados con el estrés por la misma pandemia, como por ejemplo la situación económica en los hogares, el desempleo, el cierre de los servicios, el mayor trabajo de cuidados no remunerados, han contribuido al aumento de la violencia de género contra las mujeres.

Los asesinatos de mujeres han alcanzado cifras sin precedentes. Por ejemplo, según el informe de OXFAM, en Reino Unido los asesinatos de mujeres en un mes prácticamente triplican el promedio de dicho mes de la última década. En Israel, la tasa de feminicidios aumentó un tercio.

El trabajo invisible de las mujeres: el cuidado no remunerado

Las mujeres, a nivel mundial, dedicamos 12.500 millones de horas diarias al trabajo doméstico no remunerado, lo que equivale a decir que 1.500 millones de personas (el 20% de la población mundial) trabajan una jornada de 8 horas sin que se les remunere (OXFAM, 2022). El trabajo doméstico no remunerado se estima en 10.800 millones de dólares anuales, aproximadamente el 13% del PIB mundial.

La pandemia, aunque ha visibilizado el esfuerzo y tiempo que implica el trabajo doméstico, también lo ha potenciado recayendo principal y desproporcionadamente sobre las mujeres. El cierre de las escuelas y de servicios de atención y cuidado, así como el hecho de tener que permanecer confinados ha incrementado el trabajo en los hogares y el cuido de niños y personas enfermas o con discapacidad.

En el estudio mencionado de OXFAM, más de la mitad de las mujeres encuestadas afirma que están dedicando más tiempo al trabajo doméstico no remunerado durante la pandemia; el 43% de las mujeres manifestó sentirse con “mayores niveles de ansiedad, depresión, sobrecarga de trabajo, aislamiento o enfermedades físicas por el mayor volumen de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que recae sobre ellas desde que comenzó la pandemia”.

La salud de las mujeres en pandemia

Un fenómeno que se está observando, y de gran preocupación, son los efectos colaterales de la pandemia en lo que a la salud/enfermedad se refiere y donde las mujeres están siendo las más afectadas. Los recursos y la atención se han centrado estos 2 últimos años en la prevención, vacunación, atención y tratamiento contra el covid-19, por lo que ha disminuido la atención de otras enfermedades.

Un ejemplo es el aumento de la tasa de incidencia del cáncer a nivel mundial, en particular el de mama. En 2020 el cáncer de mama pasó a ser la primera causa de muertes de mujeres sobrepasando al de pulmón. Durante ese primer año de pandemia, los casos de cáncer de seno aumentaron 11.7%: se registraron 2.260.000 y fallecieron 685.000 mujeres en ese año a causa de esta enfermedad. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, la pandemia agudizó la tardanza y falta de acceso a diagnósticos tempranos e interrumpió los tratamientos para el cáncer en más del 40% de los países, siendo los de menores ingresos los más afectados (https://news.un.org/es/story/2021/02/1487492).

Los hechos aquí mostrados son solo manifestaciones, potenciadas gracias a la pandemia, de la desigualdad que transversaliza el sistema capitalista que predomina en el mundo. Las propuestas de políticas orientadas a la igualdad para disminuir la exclusión de las mujeres, mejorar sus condiciones laborales, evitar la violencia de género y reconocer el trabajo doméstico no remunerado son de suma importancia, así como lo son las luchas de las mujeres por la igualdad de género. Sin embargo, hay una lucha que es central y que las mujeres debemos retomar con mucha fuerza. Es central porque es donde principalmente se originan esas grandes desigualdades, y es la lucha contra el propio sistema económico caracterizado por la apropiación del valor de la fuerza de trabajo, especialmente la de las mujeres. En la medida en que cambie el sistema económico y se haga cada vez menos desigual en cuanto a la distribución de la producción entre trabajo y capital, en esa medida las manifestaciones de la desigualdad hacia las mujeres serán también menor. De allí la importancia de reforzar también nuestra lucha contra el propio capitalismo reconociéndonos como


* Venezuela, GT Crisis y Economía Mundial, profesora titular de la Universidad Simón Bolívar, con varios libros publicados.

Arremetida Imperial Contra El Gran Caribe

Pasqualina Curcio Curcio*

América Latina. Guerra contra el imperialismo y el coronavirus – ANRed
Fuente: ANRed

Después de 62 años de bloqueo criminal, en flagrante violación del principio de no injerencia y del derecho internacional, y a pesar del clamor de 186 países que anualmente votan a favor de levantar las mal llamadas sanciones, el gobierno de los EE.UU. en plena pandemia, arremete contra el pueblo cubano.

En el marco de una guerra no convencional, el imperialismo norteamericano ha promovido un conjunto de acciones que buscan generar desestabilización económica, social y política en la Isla


En el marco de una guerra no convencional, el imperialismo norteamericano ha promovido un conjunto de acciones que buscan generar desestabilización económica, social y política en la Isla para luego, con el poder de sus medios hegemónicos de comunicación posicionar la matriz de opinión responsabilizando al gobierno cubano y justificar ante el mundo un corredor humanitario que no es otra cosa que el eufemismo de la intervención militar. Entre 2020 y 2021 han aplicado 243 nuevas medidas coercitivas unilaterales que han derivado en escasez de alimentos y medicamentos, además de la suspensión de las remesas a familiares. Adicionalmente han promovido y financiado manifestaciones violentas en las calles que, aunque están focalizadas en 12 lugares, muestran a través de los medios como un estallido social.
A estas acciones se le suman los ataques informáticos y la manipulación de la información con calumnias y mentiras. Sin ninguna evidencia ni pruebas, los medios de comunicación hegemónicos han afirmado de la supuesta represión de los cuerpos de seguridad para controlar el orden en la Isla, hablan de desaparecidos, fallecidos y torturados. Informaciones que han sido debidamente desmentidas por los voceros de la revolución cubana, entre ellos su canciller.
Mientras tanto, a diferencia de lo que muestran los medios hegemónicos de comunicación, las calles de Cuba se encuentran en total normalidad mientras el pueblo junto con su gobierno combaten la pandemia de manera exitosa, registrando las tasas más bajas de contagio y de mortalidad a la vez que desarrollan vacunas contra la covid-19 para el mundo entero.
Paralelamente, en Venezuela, país también bloqueado y asediado en el marco de una guerra no convencional que el imperialismo inició en 1999 y que intensificó luego de la partida física del Comandante Chávez, se registró una nueva arremetida a través del intento de una incursión militar en la frontera con Colombia por parte de grupos paramilitares y terroristas (http://diariovea.com.ve/padrino-lopez), así como acciones violentas también a cargo de paramilitares en una zona de la capital (http://www.minci.gob.ve/más-de-20 paramilitares colombianos). Acompañaron estas acciones con un intento de magnicidio denunciado por el propio presidente Nicolás Maduro (https://www.vtv.gob.ve, 11-07-2021).
Hechos que se han ido desarrollando en el Gran Caribe mientras se perpetraba el asesinato del presidente Jovenel Moïse de Haití a manos de mercenarios colombianos (https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57759824). Por su parte, y siguiendo en el Caribe, EE.UU. anunció nuevas medidas coercitivas unilaterales contra Nicaragua (https://www.telesurtv.net/2021221-0019.html).

El contexto

Esta arremetida se da en un contexto en el que el imperialismo estadounidense pierde cada vez más espacio y poder en la geopolítica mundial, tanto en los ámbitos económico, militar, energético y tecnológico, situación que ha sido visibilizada pero también amplificada por la pandemia. Es pública y notoria la incapacidad del gobierno de EE.UU. para contener la propagación de la Covid-19 en su territorio, así como, la pobreza, la indigencia y la miseria consecuencia de un sistema que ha fracasado para dar respuesta a las mayorías.
Las protestas contra el racismo, pero además la fuerte represión por parte de los cuerpos de seguridad muestra la flagrante violación de los derechos humanos en ese país. En un escenario en el que presenta la mayor deuda externa del planeta con reservas internacionales que apenas cubren el 2% de sus pasivos, esto por mencionar algunos indicadores. En contraste, países como por ejemplo China, registraron un crecimiento de su economía en 2020 y su deuda externa puede ser cubierta con sus cuantiosas reservas internacionales.
La decadencia, cada vez más inminente y notoria del imperio estadounidense se manifiesta en su desespero, que además de hacerlo cada vez más peligroso, lo ha llevado no solo a declarar la guerra comercial a China y bloquear además países como Rusia, sino a intensificar, en el marco de la Doctrina Monroe de “América para los americanos”, sus acciones contra los países de Nuestra América, en este caso, Nicaragua, Cuba y Venezuela.

Es pública y notoria la incapacidad del gobierno de EE.UU. para contener la propagación de la Covid-19 en su territorio, así como, la pobreza, la indigencia y la miseria consecuencia de un sistema que ha fracasado para dar respuesta a las mayorías.

Los objeticos y estrategias del imperialismo

No es casual esta arremetida contra el Gran Caribe, forma parte de los objetivos y estrategias anunciados por el jefe del Comando Sur Craig Faller en marzo 2021 quien afirmó ante los senadores de su país lo siguiente:
“Las amenazas al hemisferio occidental son persistentes, son reales y representan un riesgo extraordinario para nuestro país […]. Estas amenazas incluyen a potencias emergentes (ESA) como la República Popular China, Rusia e Irán que activamente buscan aprovechar las democracias incipientes y frágiles en esta región y buscan explotar los recursos de la región y la proximidad a los Estados Unidos, y Organizaciones Terroristas y de Delincuencia Organizada (TCO) que ejecutan todas las formas de actividades ilícitas para obtener ganancias a expensas del estado de derecho y, lo que es más importante, de las vidas de todos los que han sido afectados en el camino” (https://www.armed-services.senate.gob/Faller_03-16-21).
Al respecto y refiriéndose a las amenazas en el hemisferio continuó diciendo Faller “Unos actores regionales malignos dentro de nuestro vecindario, como Cuba, Venezuela y Nicaragua, perpetúan la corrupción y desafían la libertad y la democracia al abrir la puerta a las ESA y TCO a expensas de su propio pueblo. Las TCO son una amenaza directa para la patria estadounidense. No podemos enfrentarnos a tan desalentador desafío por nuestra cuenta. La única forma de contrarrestar estas amenazas es fortalecer a nuestros socios en la región, y debemos formar NUESTRO equipo para ganar esta competencia estratégica. Si nuestros vecinos son más fuertes, todos somos más fuertes.” (Idem.).
El gobierno de EE.UU. teme al avance de China en nuestra región, particularmente en lo que a lo económico se refiere, así como la presencia de Rusia que, según Faller, señaló en el mismo documento, está proyectando su poder militar en la Región con el apoyo de Venezuela y Nicaragua.
En este escenario, las estrategias de EE.UU., entre otras, según informó Faller se basan en “desarrollar la preparación y mejorar nuestras capacidades, la interoperabilidad y el conocimiento del dominio de los socios. Este es un componente vital de nuestra estrategia, lo que nos permite realizar ejercicios multidominio con nuestros socios y construir interoperabilidad y preparación que mejoran nuestra capacidad colectiva para proteger la región. Estar en el campo, con presencia en Cooperative Security Locations en El Salvador, Colombia y Curazao, y un sitio de operaciones de avanzada en Honduras, sede de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo (JTF-Bravo)”.
En resumen, el decadente imperialismo estadounidense se siente amenazado por la presencia de potencias como China, Rusia e Irán en la Región, en lo que siempre consideró su patio trasero y “su territorio”. Derrocar gobiernos y procesos que son malos ejemplos como Cuba, Nicaragua y Venezuela constituye el objetivo central del gobierno de los EE.UU. en estos momentos. No es casual la arremetida imperial contra el Gran Caribe, ante lo cual, los pueblos de Nuestra América debemos estar más alerta que nunca y sobre todo más unidos.

*Venezuela, GT Crisis y Economía Mundial y GT Estudios Sociales para la Salud., economista, profesora de la Universidad Simón Bolívar.

La mujer Venezolana objetivo de ataque en la guerra económica

Pasqualina Curzio Curzio*

Fuente: “Los dos pañuelos”, Mariana Baizán

La mujer ha sido el principal objetivo de ataque de la guerra no convencional, multiforme y de amplio espectro que adelanta el imperialismo contra el pueblo venezolano. Esta guerra inició en 1999 cuando los venezolanos, en el marco de la revolución bolivariana, decidimos avanzar hacia un sistema económico, social y político alternativo al capitalista, lo cual constituyó una amenaza inusual y extraordinaria para los grandes capitales corporativos y financieros que reaccionan cada vez que se asoma la posibilidad de consolidación del socialismo. En 2013, luego del fallecimiento del presidente Hugo Chávez, el imperialismo arremetió.
En este tipo de guerras los esfuerzos se centran en “explotar las vulnerabilidades psicológicas, económicas, militares y políticas de un país adversario, para desarrollar y sostener las fuerzas de la resistencia y cumplir los objetivos estratégicos de EEUU” (Estado Mayor del Departamento del Ejército de los EEUU. Circular TC 1801. Noviembre 2010). El principal objetivo es la desestabilización económica, social y política acompañado de un discurso en el que se responsabiliza al gobierno y sus políticas.

De acuerdo con el último Censo, el 40% de los hogares venezolano tiene jefas de hogar […] el 97% de las personas que se dedican a quehaceres del hogar son mujeres


El económico es uno de los principales ámbitos de estas guerras y tiene una particularidad: está diseñado para, con distintas armas, atravesar las puertas de todos y cada uno de los hogares, llegar a las mesas de los venezolanos, a sus costumbres y a sus rutinas para, de esa manera, alterar su día a día. Este ámbito está estrechamente relacionado con el psicológico que busca generar angustia, malestar, incertidumbre, molestias.
De acuerdo con el último Censo, el 40% de los hogares venezolano tiene jefas de hogar (Instituto Nacional de Estadísticas INE, Censo 2011). Por otra parte, el 97% de las personas que se dedican a quehaceres del hogar son mujeres (INE, estadísticas laborales, varios años). Adicionalmente, somos las mujeres, aunque tengamos una jornada laboral formal, sobre quienes mayoritariamente recaen las tareas de cuido de niños, familiares, personas con discapacidad o enfermas, además de la preparación de alimentos y limpieza del hogar.
La arremetida económica inició en 2013 y escaló hasta el 2017 con un desabastecimiento programado y selectivo de bienes esenciales: alimentos de mayor consumo, especialmente los de la agroindustria en manos de monopolios y oligopolios; productos de higiene personal (papel higiénico, pañales, toallas sanitarias, desodorante y jabón) y del hogar; medicamentos sobre todo para enfermedades crónicas (hipertensión y diabetes), para niños y no por casualidad los anticonceptivos (Curcio, Pasqualina. La Mano Visible del Mercado Guerra Económica en Venezuela. 2016).
Adquirir estos bienes implicaba hacer largas colas, no de horas, sino de días. Fuimos las mujeres las que paciente, pero sobre todo conscientemente nos enfilamos para poder llevar los alimentos y bienes de primera necesidad al hogar con la angustia que implicaba no poder hallarlos. El desabastecimiento programado y selectivo es una de las armas de la guerra económica, ya probada en Chile en 1970 y en Nicaragua en 1980.

El desabastecimiento programado y selectivo es una de las armas de la guerra económica, ya probada en Chile en 1970 y en Nicaragua en 1980


El mecanismo empleado fue la distorsión de los canales de distribución de manera que los productos no llegasen de manera suficiente y oportuna a los anaqueles, generar una sensación de escasez, largas colas, racionamiento y proliferación de mercados informales. De hecho, estos productos que escaseaban en los establecimientos formales podían hallarse en los mercados paralelos, por lo tanto, no era un problema de producción. Esos años, especialmente hasta 2016, Venezuela registraba los niveles de PIB históricamente más altos. El objetivo era político, de guerra, generar angustia y desestabilización.
Era parte del plan del gobierno de EE.UU. En el documento suscrito por el Almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur se lee: “Fomentar la insatisfacción popular incrementando la escasez y el encarecimiento de los alimentos, medicinas y otros bienes esenciales para la población. Hacer más horrorosa y dolorosa la escasez de las principales mercancías básicas.” (Tidd, Kurt. Golpe Maestro para derrocar la ´dictadura´ de Maduro. 2016).
El tener que dedicar horas a hacer largas filas tenía un segundo objetivo que era, además de la desmoralización, la desmovilización de las mujeres, quienes desde 1999, comenzamos a empoderarnos y organizarnos en cada uno de nuestros territorios para la formación, información y movilización popular en defensa de la revolución.
Ante la alteración de los canales de distribución, el gobierno bolivariano creó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) mediante los cuales le otorgó al poder popular organizado la entrega de los alimentos. Esto requirió una mayor organización en las bases, censar calle por calle e identificar necesidades de cada hogar. Hemos sido principalmente las mujeres quienes asumimos esas tareas.
Dos armas más han formado parte de este arsenal de guerra: 1) un bloqueo económico que ha dificultado la importación de alimentos, medicamentos, materias primas, repuestos y maquinarias, especialmente a partir del año 2014, afectando no solo la producción nacional, sino directamente a todos los hogares venezolanos, principalmente a las mujeres (Douhan Alena, Informe preliminar contra los efectos negativos de las sanciones en Venezuela 2021) y 2) un ataque a nuestra moneda, el bolívar, que ha derivado en una estanflación, con niveles hiperinflacionarios ocasionando la pulverización del salario real y por lo tanto el deterioro de las condiciones de vida de los hogares.
El producto interno bruto en Venezuela ha disminuido 70% desde el 2013 hasta 2020 (BCV, cuentas consolidadas, varios años), han sido 7 años consecutivos de caída, mientras que la inflación llegó a alcanzar niveles de 130.000% anual (BCV, índice nacional de precios, varios años). Las causas de esta estanflación son principalmente dos: el bloqueo a la principal industria del país, PDVSA, debido a que genera el 90% de los ingresos en divisas por concepto de exportaciones y el ataque al bolívar que ha generado un shock de oferta en la economía (Curcio Pasqualina. El Comando Sur y la vergonzosa Asamblea Nacional, arremetida imperial. 2020).

Las causas de esta estanflación son principalmente dos: el bloqueo a la principal industria del país, PDVSA, debido a que genera el 90% de los ingresos en divisas por concepto de exportaciones y el ataque al bolívar


El Comando Sur se planteó como objetivo: “Incrementar la fuga de capitales del país, la fuga de divisas y el deterioro de su base monetaria, causando la aplicación de nuevas medidas de inflación que aumenten su deterioro y a la vez provoquen que los ciudadanos con menos recursos (los que apoyan a los actuales dirigentes) y aquellos que disfrutan de mejor posición vean su estatus social amenazado o afectado)”. (Tidd, Kurt, Golpe Maestro para derrocar la ´dictadura´ de Maduro. 2016).
El ataque al bolívar no solo tiene como objetivo la desestabilización económica y política por la vía de la pérdida del poder adquisitivo, sino que también ha sido la causa determinante de las emigraciones, especialmente de jóvenes, quienes han atravesado nuestras fronteras en búsqueda de mejores condiciones de vida, lo que ha derivado en profundas heridas en el seno de los hogares, siendo las madres las más afectadas en sus emociones.
Se lee en el documento del Comando Sur: “Estructurar un plan para conseguir la deserción en masa de los profesionales más cualificados del país, para “dejarlo totalmente sin profesionales”, lo cual agravará aún más la situación interna, y junto a todo ello culpar siempre al Gobierno.” (Tidd, Kurt, op. cit. Golpe Maestro para derrocar la ´dictadura´ de Maduro. 2016).
Han sido innumerables los ataques del imperialismo contra la mujer venezolana. Las heridas son profundas. Sin embargo, la resistencia, impregnada de conciencia, ha sido heroica.

* Venezuela, GT Crisis y Economía Mundial, profesora de la Universidad Simón Bolívar.

Venezuela: Parlamentarias 2020

Pasqualina Curcio*

La ruina de Venezuela no se debe al «socialismo» ni a la «revolución» -  Manuel Sutherland | Sin Permiso
Foto: Sin Permiso

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es muy clara, establece que el período legislativo debe renovarse cada cinco años mediante votación directa, universal y secreta (Artículo 192). Asimismo, ordena que la nueva Asamblea se instalará sin previa convocatoria, el 5 de enero (Artículo 219).
Apegados a la Carta Magna, el pueblo venezolano, una vez más acudió a las urnas, esta vez para elegir a las diputadas y diputados del nuevo Parlamento. Se trata de la elección número 25 que se realiza desde que inició la Revolución Bolivariana en 1999, lo que equivale a un promedio de 1,14 comicios cada año.
Desde la Casa Blanca fueron múltiples los intentos por impedir que se desarrollaran estas elecciones. Argüían que no estaban dadas las condiciones, incluían entre las excusas la situación de pandemia y el riesgo para la salud que implicaría una convocatoria a votar. Claro que este argumento no era en lo absoluto válido para el proceso electoral que un mes antes, el 3 de noviembre, se realizó en territorio estadounidense para elegir un nuevo presidente. A este llamado, por lo demás injerencista y violatorio del derecho internacional y de la autodeterminación y soberanía del pueblo venezolano, se le sumaron algunos países europeos y el Grupo de Lima (Ministerio del poder popular de Relaciones Exteriores http://www.mppre.gob.ve/2020/09/17/presidente-maduro-elecciones-constitucionales-del-ano-2020/).

Apegados a la Carta Magna, el pueblo venezolano, una vez más acudió a las urnas, esta vez para elegir a las diputadas y diputados del nuevo Parlamento. Se trata de la elección número 25 que se realiza desde que inició la Revolución Bolivariana en 1999


A lo interno, los factores políticos de la oposición, los de extrema derecha encabezado por Juan Guaidó, en una actitud antidemocrática y siguiendo instrucciones de Washington, llamaron a la abstención. No se habían realizado aún las elecciones y ya hablaban de fraude en los resultados electorales (France24 https://www.france24.com/es/20200728-eeuu-ve-condiciones-para-elecciones-en-venezuela-mucho-peores-que-en-2018).

La vergonzosa Asamblea Nacional 2016-2020

Impedir que se realizaran las elecciones parlamentarias en Venezuela era trascendente para el imperialismo que necesitaba garantizar la continuidad, aunque inconstitucional, de la anterior Asamblea Nacional electa en diciembre 2015 para el período 2016-2020, la cual, en su mayoría opositora, sirvió de plataforma para legitimar los planes de derrocamiento de la revolución bolivariana por parte del Comando Sur de los EEUU escritos en sendos documentos, a saber, Venezuela Freedom-2 de 2016 (Voltairnet https://www.voltairenet.org/article191879.html ) y Golpe Maestro para derrocar la “dictadura” de Maduro de 2018 (Voltairnet https://www.voltairenet.org/article201091.html ).
El Comando Sur definió a la Asamblea Nacional 2016-2020 como “la tenaza para asfixiar a la revolución bolivariana”. Entre las acciones llevadas a cabo por parte de los diputados opositores que conformaban dicha Asamblea se encuentran la solicitud de intensificación del bloqueo económico contra el pueblo venezolano, llamados de violencia en las calles, complicidad en actos de intentos de magnicidio y de golpes de Estado, así como la aprobación de un Estatuto de Transición en el cual se establece que el Presidente de la Asamblea Nacional asumiría la Presidencia de la República y administraría todos sus activos. Estatuto que además de inconstitucional buscaba legitimar la autoproclamación de Juan Guaidó y el robo de la empresa CITGO y otros activos por parte del gobierno de EEUU. (Curcio Pasqualina 2020, El Comando Sur y la Vergonzosa Asamblea Nacional 2016-2020. Arremetida Imperial http://www.elperroylarana.gob.ve/el-comando-sur-y-la-vergonzosa-asamblea-nacional-2016-2020/ ).
El pueblo venezolano, consciente del daño que estos diputados apátridas, fungiendo como agentes de la Casa Blanca, hicieron desde la Asamblea Nacional, acudió a votar el 6 de diciembre y ejerció su derecho al sufragio cumpliendo con el mandato constitucional de renovar cada cinco años el Parlamento. Lo hizo a pesar de las criminales agresiones y amenazas a la que ha estado sometido por parte del imperialismo estadounidense, a pesar de una guerra económica y un bloqueo criminales, a pesar de las dificultades derivadas de la pandemia, a pesar de las presiones inconstitucionales ejercidas por gobiernos injerencistas llamando a la suspensión del proceso electoral, y a pesar de la convocatoria antidemocrática de abstención por parte de los factores políticos de la ultraderecha.

Proceso electoral 2020

La pluralidad política caracterizó el proceso electoral para elegir a diputadas y diputados de la nueva Asamblea Nacional. Participaron 14.400 candidatos/as para optar a 277 curules del Parlamento (Sputnik News https://mundo.sputniknews.com/anerica-latina/202090551092661739-cne-venezolano-afirma).
La transparencia también caracterizó los comicios del 6 de diciembre, los cuales se desarrollaron en el marco de un sistema electoral automatizado, auditado antes, durante y después de la jornada electoral por parte de todos los factores políticos que participaron en la contienda, quienes estuvieron acompañados por más de 1.500 observadores nacionales e internacionales con la representación de 34 países (https://telesurtv.net/news/20201206-0016-html). Se trata del mismo sistema electoral que se empleó en diciembre de 2015 mediante el cual resultaron electos, en su mayoría, las diputadas y diputados de la oposición.
Un sistema electoral que en menos de 24 horas ofreció a Venezuela y al mundo, resultados definitivos de la convocatoria electoral, a diferencia del de los EEUU que además de ser un proceso de elección indirecta, al 3 de diciembre, no había emitido los resultados completos de las elecciones presidenciales efectuadas en noviembre de 2020.

El Polo Patriótico conformado por los partidos políticos que apoyan la revolución bolivariana obtuvo el 91,34% de los escaños, haciéndose de 253 de los 277

Resultados electorales

Tanto la campaña como el proceso electoral se desarrollaron dando muestra de democracia y civismo por parte del pueblo venezolano. Fueron habilitados 14.221 centros de votación a nivel nacional (TeleSur, idem.). La abstención, debido a múltiples factores, fue alta: votó el 69% del padrón electoral (BBC, https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-55212032). Influyó, en la baja participación, el miedo al contagio debido a la pandemia del COVID-19 que hicieron mayor el costo natural del voto. También incidió el llamado a la abstención por parte de los factores políticos de ultraderecha y las amenazas por parte del imperialismo estadounidense y sus países aliados, que caló en una parte de la oposición.
El descontento por parte de algunos sectores de la población debido a la situación económica, principalmente el deterioro del 99% del salario real ocasionado por la hiperinflación inducida y el ataque al bolívar por parte del imperialismo, también incidió en los números de participación electoral (Curcio Pasqualina 2020, El Comando Sur y la Vergonzosa Asamblea Nacional 2016-2020. Arremetida Imperial, http://elperroylarana.gob.ve).

Los hechos y las condiciones económicas fueron un factor de desmovilización a pesar de la conciencia del pueblo venezolano de las principales causas de tal situación, en las que se incluyen la guerra económica, las medidas coercitivas unilaterales mal llamadas sanciones por el gobierno de los EEUU, el bloqueo financiero, el embargo comercial y el ataque a la moneda.
El Polo Patriótico conformado por los partidos políticos que apoyan la revolución bolivariana obtuvo el 91,34% de los escaños, haciéndose de 253 de los 277 (CNE, https://www2.cne.gob.ve/an2020 ).
El 5 de enero, tal como establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se instalará una nueva Asamblea Nacional.

*Venezuela, GT Crisis y Economía Mundial, Profesora titular de la Universidad Simón Bolívar.

Venezuela: entre dos frentes de batalla

Pasqualina Curcio Curcio

Fuente: Agencia de Noticias RedAcción

Como el resto del mundo, literalmente hablando, los venezolanos estamos batallando día a día y desde el 12 de marzo de este año, contra un enemigo que, aunque minúsculo y casi invisible es muy poderoso, lo apodan covid-19. Simultáneamente, también a diario, desde 1999 momento en el que como pueblo decidimos avanzar hacia el socialismo, estamos batallando, sin tregua, en otro frente. Los grandes capitales corporativos y financieros transnacionalizados, mejor conocidos como imperialismo, nos declararon una guerra, que aunque no convencional es guerra al fin.

Combatiendo la pandemia

El primer caso de Covid en Venezuela se diagnóstico el 12 de marzo. Inmediatamente el gobierno bolivariano decretó la cuarentena voluntaria. Los vuelos internacionales y nacionales fueron suspendidos y las escuelas, universidades, fábricas y los comercios fueron cerrados. Se mantuvieron abiertos los sectores priorizados, alimentos, medicamentos, transporte.

En términos relativos, el número de casos, así como la tasa de prevalencia del coronavirus en Venezuela son bajos. Al 17 de junio de 2020, se registraban 3.150 personas contagiadas, 27 fallecidas y 835 recuperadas. El 77% de los casos son principalmente importados de Colombia y Brasil, países en los que lamentablemente los niveles de incidencia son relativamente muy elevados.  

Varios factores han sumado a la contención de la propagación del virus en Venezuela además del cierre inmediato de los vuelos y el confinamiento. La Plataforma Patria, un sistema que fue creado en el marco de la guerra económica para garantizar protección al pueblo venezolano mediante subsidios directos, ha servido para identificar en línea y en tiempo real eventuales casos de contagio para proceder a ubicarlos mediante visitas casa a casa, realizar las pruebas de diagnóstico rápido y de resultar positivo al Covid-19 activar los protocolos epidemiológicos. En Venezuela se han aplicado 1.081.542 pruebas  gratuitamente a través del sistema de salud, el cual, desde 1999 es público, gratuito y de libre acceso.

En este frente, a pesar de las dolorosas bajas, la batalla la vamos venciendo.

Combatiendo al imperialismo estadounidense

Mientras estamos batallando contra el coronavirus, el imperialismo estadounidense arremete contra el pueblo venezolano en una guerra que nos declaró desde el inicio de la revolución bolivariana.

A finales de marzo de este año, Mike Pompeo junto con el Fiscal General de EEUU, William Barr, acusaron a Maduro sin prueba alguna (como suelen hacer los voceros del imperio estadounidense) de «haber participado en una asociación criminal que involucra a una organización terrorista extremadamente violenta, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en un esfuerzo por inundar Estados Unidos de cocaína”.

En una flagrante incitación al delito y al estilo del viejo oeste, Pompeo, ofreció una recompensa de 15 millones de dólares a quien le entregase al presidente constitucional y legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro. Justificó su ofrecimiento afirmando que Maduro es el responsable del “tráfico internacional de narcóticos”.

De más está decir que el hecho verdadero y cierto es que Venezuela ni siquiera figura en los informes sobre drogas publicados por la ONU. Los niveles de producción, tráfico y consumo son relativamente tan bajos que no amerita mención en dichos informes. En cambio, de los 18 millones de personas que se estima consumen cocaína a nivel mundial, el 38% son de América del Norte y de las 245.400 hectáreas de cocaína que fueron cultivadas en 2017, el 69,68% 171,000 estaban en territorio colombiano (https://dataunodc.un.org/drugs).

Con la excusa de reforzar la vigilancia contra el narcotráfico, y en un intento de amenaza de invasión, el 2 de abril, EE.UU. desplegó su fuerza naval militar conformada por buques destructores, barcos de combate, aviones y helicópteros, cerca de aguas venezolanas, específicamente en el Mar Caribe.

Mientras montaban todo este show del supuesto combate contra el narcotráfico, EE.UU. ponía en marcha la Operación Gedeón, incursión marítima de un grupo de mercenarios por las costas del Norte, específicamente por los estados La Guaira (Macuto) y Aragua (Chuao) cuyo principal objetivo era infiltrar grupos armados en Venezuela para asesinar al presidente Nicolás Maduro y derrocar la revolución bolivariana.

La operación fue coordinada por el estadounidense Jordan Goudreau, ex boina verde de Estados Unidos, quien como representante de la Empresa Silvercorp suscribió un contrato por 212 millones de dólares para ejecutar el plan incluyendo el pago a mercenarios (https://laiguana.tv). Juan Guaidó, apátrida venezolano, siguiendo instrucciones del gobierno de EE.UU. y con el apoyo del gobierno de Colombia, los contrató.

Surge la pregunta: ¿de dónde obtuvo Guaidó los 212 millones de dólares para cubrir sus compromisos del contrato?

El pueblo venezolano, en unión cívico militar, también salió victorioso en este otro frente de batalla contra el imperialismo estadounidense. Derrotó tanto la incursión del 3 de mayo en Macuto, la Guaira, como la del 06 de mayo en Chuao, estado Aragua.  

Las acciones que se han venido sucediendo son parte del guión para acabar con la Revolución Bolivariana.  En el documento del Comando Sur del año 2018 titulado “Plan Maestro para derrocar a la dictadura venezolana” se lee: “Continuar el fuego en la frontera con Colombia, multiplicar el tráfico de combustible y otros bienes, el movimiento de los paramilitares, incursiones armadas y tráfico de drogas, provocando incidentes armados con las fuerzas de Seguridad de la Frontera […]. Reclutar paramilitares mayormente de los campos de refugiados en Cúcuta, la Guajira y del Norte de Santander”.

Paralelamente, mientras desarrollaban sus planes de incursión paramilitar y mercenaria, la Casa Blanca intensificó la guerra económica que nos declararon desde 1999 cuando comenzamos a ser amenaza inusual y extraordinaria para el imperialismo por el simple hecho de querer transitar libremente hacia el socialismo.

En plena pandemia, el gobierno de Trump arremetió con el bloqueo económico, comercial y financiero contra el pueblo venezolano. A finales de mayo, amenazó a los países de todo el mundo con enfrentar severas sanciones si ayudaban a la flotilla de petroleros de Irán que traía combustible a Venezuela desde Irán. Afirmó Elliot Abrams: “Hemos alertado a la comunidad naviera de todo el mundo, a los propietarios de buques, capitanes de buques, aseguradoras de buques, y hemos alertado a los puertos en el camino entre Irán y Venezuela”.

Los 5 buques entraron en aguas venezolanas escoltados por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Llegaron a buen puerto. Otro frente en el que pueblo en unión cívico militar derrotó en tiempos de pandemia, al enemigo.

A pesar de la solicitud de cesar el bloqueo contra Venezuela hecha por Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, EEUU no solo lo mantiene sino que lo ha intensificado.

Por si fuera poco, y también en tiempos de pandemia, escalaron el ataque a nuestro bolívar. Arma criminal de la guerra economía que han venido accionando desde el año 2007 y con mayor intensidad desde la partida física del presidente Hugo Chávez en 2013. A través de portales web manipulan políticamente el tipo de cambio del bolívar con respecto al dólar induciendo una hiperinflación que a su vez deriva en la pérdida del poder adquisitivo, desfinanciamiento de la administración pública, contracción de los niveles internos de producción y escasez del efectivo.

Sin justificación económica alguna, entre marzo y abril de 2020, en medio de la cuarentena que ya de por sí implica una disminución de la actividad productiva, manipularon el precio del bolívar. En menos de un mes pasó de 75.000 BsS/US$ a 138.000 BSS/US$.

En la medida en que han transcurrido los años, el ataque a la moneda, la cual ha sido de todas las armas la más encubierta, se ha ido develando. El senador republicano Richard Black, confesó que es el imperialismo estadounidense el responsable de la pérdida de valor del bolívar: “»Hemos desmonetizado su moneda y, a través del sistema bancario internacional, hicimos que la moneda venezolana careciera de valor y luego vamos y decimos: ‘Miren lo malo que es este Gobierno, su moneda no vale nada’. Bueno, no fueron ellos, fuimos nosotros quienes hicimos inútil su moneda»

De batalla en batalla ha estado el pueblo venezolano desde 1999, Y de victoria en victoria en cada uno de los frentes en los que le ha tocado batallar.

Pasqualina Curcio Curcio: Venezuela, GT Crisis y Economía Mundial, Profesora de la Universidad Simón Bolívar, Premio Nacional de Periodismo 2020 en Venezuela.