LA CAJA DE PANDORA

Josefina Morales*

Los Papeles de Pandora: sucios secretos financieros de la clase dominante  salen a la luz, ¡de nuevo!
Fuente: Marxist

Créditos: producción: la banca trasnacional, bufetes trasnacionales y paraísos fiscales de Panamá, Islas Vírgenes, Suiza, Miami; casting: 600 periodistas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación; actores estelares: políticos distinguidos, presidentes, expresidentes, secretarios de Estado, banqueros, grandes empresarios y hasta un premio nobel de literatura.

El mito

Pandora fue la primera mujer mortal creada por Hefesto a petición de Zeus bendecida por Afrodita y Atenea, mas Hermes le otorgó virtudes relacionadas con la curiosidad, el engaño y las mentiras. Zeus le dio una caja con la advertencia de no abrirla, ya que en ella se encontraban todos los males del universo… Y Pandora abrió la caja. Y el mito llegó al cine con la Caja de Pandora del cine mudo alemán de G. W. Pabst, la versión de Paul Auster en Lulu on the Bridge de 1998 hasta la película turca de 2009.

La realidad que supera al mito

En abril de 2016, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que agrupa a más de 600 periodistas de diversos países, dio a conocer los denominados Papeles de Panamá, que mostraban cómo miembros de la élite del poder en diversos países del mundo enviaban millonarios dineros en divisas (dólares) a través de sociedades fantasmas, de membrete, creadas en Panamá por el Bufete Fonseca, a los paraísos fiscales de las Islas Vírgenes y así guardar-ocultar su riqueza monetaria, en gran parte malhabida, para evadir impuestos en sus países de origen, lavar dinero, o realizar “inversiones”, compra-venta de acciones o de empresas, o cualquier otro teje-maneje financiero. Todo lo cual configura lo que Juan Carlos Fernández Cela denomina una cartografía de los flujos financieros entre sus puntos de origen y destino (“La geografía financiera de los ‘papeles de Panamá’ en Sudamérica” en Revista de Geografía Norte Grande, núm. 77, 2020).

Los paraísos fiscales, guaridas como dice John Saxe-Fernández, se caracterizan por el no cobro de impuestos a los recursos que ahí llegan, la falta de transparencia, la no proporción de información a otros países, la aceptación de empresas fantasmas, es decir, de empresas que no requieren comprobar sus actividades. Clásica fue la existencia de Una Suiza libre de toda sospecha como escribió Jean Ziegler en 1977 (véase también a Juan Hernández Vigueras, El trasfondo de los parai$o$ fiscales, Attac-España. 2006). Tradicionalmente están localizados en El Caribe, Trinidad y Tobago, Las Islas Vírgenes y Panamá y en países europeos como Andorra y Mónaco, posteriormente Singapur se convirtió en una plaza importante y ahora los más importantes se localizan en Estados Unidos.

El País, el 3 de octubre, abrió la caja de Pandora y puso al descubierto a 3 000 “personalidades” internacionales que ocultan sus dineros en los paraísos fiscales, entre las cuales se encuentran tres presidentes de América Latina (Guillermo Laso de Ecuador, Sebastián Piñeira de Chile y Luis Abinader de la República Dominicana), la vicepresidenta y canciller colombiana, Marta Lucía Ramírez, el ministro de economía de Brasil, Paulo Guedes, 11 exmandatarios (de Colombia, Perú, Paraguay, Panamá…), Shakira y Vargas Llosa.

En la investigación que publicó El País, “Los papeles de Pandora”, participaron periodistas y organizaciones diversas de América Latina. Entre otros de Proceso, Quinto Elemento Lab y Univisión de México; de la revista Piagui y de la Agência Publica de Brasil; de Argentina del periódico La Nación; de Colombia miembros del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística; de Chile La Fundación Periodística LaBot; y de Ecuador periodistas del diario El Universo; y periodistas del diario español El País. En la investigación se revisaron cerca de 12 millones de documentos: actas de constitución, poderes notariales, facturas, listas de clientes y todo lo que pudieron y encontraron.

La financiarización del siglo XXI

Francois Chasnais señala que se advierte en la economía, desde mediados de los años ochenta, una creciente importancia del capital financiero, cualitativamente distinta a periodos históricos anteriores, lo que apunta a una nueva fase del proceso de internacionalización de capital, la de la mundialización del capital, en donde el capital financiero se ha convertido em la fracción dominante del capital y ha definido un diferente régimen de acumulación dominado por lo financiero, el monto y destino de las inversiones y la distribución de la renta; lo que no quiere decir que, a nivel internacional, conlleve un proceso viable de acumulación, ni de estabilidad sistémica. (Francois Chesnais, “La teoría del régimen de acumulación financiarizado: contenido, alcance e interrogantes” en Revista de Economía Crítica, no. 1, abril de 2003).

Y así, hemos visto el registro de diversas crisis financieras, de la crisis de la deuda de América Latina a principios de los ochenta, la caída internacional de los mercados de valores en 1987, la crisis mexicana en 1995 y el consecuente efecto tequila, la crisis de Asia a finales de los noventa, hasta la gran crisis de 2008-2009 no resuelta que exhibió la multiplicación de dineros fraudulentos con la titularización de papeles derivados de las hipotecas estadounidenses que desembocó en serios problemas de la deuda pública en varios países desarrollados, y sobre cuyos rescoldos se entreveró, a partir de 2020, la crisis de la pandemia con sus crisis económicas, sociales y políticas.

 El proceso de financiarización en los últimos treinta años es consustancial al neoliberalismo, con la liberalización irracional de los flujos financieros que cruzan el lavado de dinero y la evasión hacia los paraísos fiscales hasta el crecimiento explosivo del endeudamiento público, empresarial y de los hogares y la mercantilización financiarizada de la salud y la educación. La agencia EFE, por ejemplo, reportaba el 19 de mayo de este año, que la deuda de los hogares en Estados Unidos aumentó 13% en el primer trimestre de este año, respecto a la que registraban en 2017, seguida por el peso de las deudas estudiantiles, que se suman a las deudas hipotecarias. Y conocido es el proceso de endeudamiento y sobrendeudamiento de los hogares en Chile con la mercantilización de la salud y la educación.

Atraviesa, desde luego, la actividad productiva misma, en la cual, por ejemplo, las empresas trasnacionales definen sus programas de producción por el precio de sus acciones en el mercado de valores y no por la dinámica del supuesto mercado de mercancías físicas, es decir, en lugar de la demanda esperada de sus productos. También se registran nuevas modalidades de la financiarización con la participación de los grandes “gestores de inversiones globales” como la estadounidense BlackRock, fundada en 1988, con presencia en más de 16 países y que, como dios padre, aparece en todos lados. (NA XXI núm. 56).

Entre las nuevas modalidades de la financiarización destaca el lavado de dinero que atraviesa la banca comercial, la banca de inversión y los paraísos fiscales. El GAFI, formado en 1998 por el G20, informa anualmente sobre este proceso en el que destacan actividades lícitas como el comercio internacional y la minería, hasta ilícitos como la trata de personas. En México se reporta por instituciones internacionales (FATE y GAFILAT) lavado de dinero en actividades asociadas “con la delincuencia organizada tales como tráfico de drogas, extorsión, corrupción y evasión fiscal”.

En la pandemia ha saltado a primer plano el comportamiento de las trasnacionales farmacéuticas que multiplicaron sus ganancias con las vacunas, producto, en gran parte, de la investigación en las universidades con recursos públicos. Eric Toussanit en su artículo “La apropiación de conocimientos y los beneficios del Big Pharma en tiempos del coronavirus” (CADTM, New Letter, 17 de octubre, 2021), destaca la apropiación de las patentes y la negativa del capital a liberal un conocimiento público que debe ser considerado un bien común.

La financiarización en el siglo XXI adopta mil caras para multiplicar la creación, recreación, circulación y apropiación del capital ficticio y la expoliación sin precedente de la riqueza social y el trabajo.


* México, GT Crisis y Economía Mundial, Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, presidenta de SEPLA.

VACUNA CUBANA: LA CIENCIA POR LA VIDA

Mateo Crossa* 

Soberana 02: qué se sabe de la vacuna que está desarrollando Cuba contra el  coronavirus - BBC News Mundo
Fuente: BBC

Los 110 mil kilómetros cuadrados de superficie que tiene la isla de Cuba representan sólo 0.5% del total de territorio de América Latina y el Caribe (ALC). Las 11.3 millones de personas que habitan la isla, representan únicamente 2.7% de la población de la región. Aun así, a pesar de ser territorialmente y demográficamente pequeña en comparación con otros países latinoamericanos como México y, a pesar de estar bloqueada por la economía más grande del mundo que se encuentra a tan sólo 420 kilómetros de sus costas,  es el único país latinoamericano que ha llevado por delante una agenda científica y tecnológica independiente y soberana, que hoy se refleja por medio de la creación propia de la vacuna contra el SARS-CoV-2 para inmunizar a su población completa y compartir su invención sin fines de lucro al resto del mundo.

La isla cuenta ya con cinco vacunas: Soberana 02, Soberana 03 y Soberana Plus, Soberana 01 y Mambisa (las últimas dos aún en fase de ensayo clínico). Ningún otro país de América Latina ha estado cerca de hacer semejante hazaña. Además, es el primer país del mundo en inocular contra este virus a niños y niñas desde los dos años de edad, luego de que la vacuna Soberana 2 fuera aprobada por Centro para el Control Estatal de Medicamentos (Cecmed) para su uso de emergencia para inmunizar a la población infantil.

Con la creación de sus propias vacunas, Cuba no sólo está enfrentando al virus que ha puesto en jaque a la humanidad entera, causando a la fecha 4.6 millones de muertes según cifras oficiales —aunque la OMS asegura que el número real es dos o tres veces mayor. Con esto, Cuba no sólo desafía a la agresividad prolongada del embargo económico que ha buscado ahorcar a la revolución por décadas, y que hoy se agudiza sin freno. No sólo afronta el poder monopólico de las grandes corporaciones farmacéuticas que han convertido el conocimiento público y la ciencia para la vida en bienes privados y extraordinariamente jugosos.

El desarrollo soberano de vacunas cubanas también desafía la historia colonial y neocolonial que ha suprimido y violentado sistemáticamente el derecho que tienen países pobres del mundo para crear su propio conocimiento científico y tecnológico destinado al bienestar social y a la reproducción de la vida. Es decir, Cuba desafía la condición estructural en la que históricamente se encuentra sumergida América Latina como exportador de recursos primarios e importador de lo que Eduardo Galeano describió como “tecnologías que sólo saben hablar inglés”.  

La posibilidad que ha creado Cuba para desarrollar una vacuna que inmunice a toda su población, y que eventualmente sea de acceso para otros países pobres, no surgió de un día a otro. Han sido décadas de construcción de un modelo de desarrollo social y público que, a pesar de las dificultades internas y los candados impuestos que ahorcan su acceso al comercio internacional, se dirige en un sentido notoriamente diferente que el resto de América Latina. Las evidencias son contundentes: mientras el promedio del gasto público en salud como parte del PIB en la región latinoamericana es del 3.6% —muy por debajo del porcentaje de 6% recomendado por la Organización Panamericana de la Salud— en Cuba, esta cifra representa el 10.5%, lo cual equipara a este país bloqueado económicamente con casos como Alemania y Gran Bretaña  (lamentablemente México es de los países de la región con una de las cifras más bajas de gasto público en salud, al haber alcanzado únicamente 2.5% del PIB en 2020)

Mientras que el resto de Latinoamérica se ha enfrentado a esta desgarradora crisis sanitaria prácticamente desarmado por décadas de privatizaciones y desinversión que han resquebrajado los sistemas de salud pública, Cuba se enfrenta a este escenario con un sistema de salud que, sin escapar contradicciones internas propias de una economía bloqueada, es digno de admirarse en cualquier país desarrollado del mundo: la industria biotecnológica de Cuba está compuesta por más de 30 institutos de investigación y empresas manufactureras del conglomerado estatal BioCubaFarma. La isla tiene 2.438 patentes registradas fuera de Cuba y sus productos se venden en más de 50 países, incluyendo vacunas, medicamento y equipo médico.

La experiencia de la isla en la producción de vacunas es larga. Cuba fue el primer país en erradicar la poliomielitis con Programa Nacional de Inmunización iniciado en1962. Desde entonces la inmunización y el combate a la mortalidad causada por enfermedades prevenibles por vacunas se convirtió en prioridad para la agenda estatal de salud pública. Desde aquel año se eliminaron por completo seis enfermedades inmunoprevenibles y cuatro formas graves de enfermedad con vacunas hechas prácticamente todas en la isla. La lista es larga, pero entre algunos casos destacados se puede mencionar la vacuna contra la Hepatitis B (Heberbiovac HB) y la vacuna contra las meningitis causadas por Haemophilus influenzae, ambas producidas hace más de 25 años por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Posteriormente, en 2008 se creó la vacuna terapéutica CIMAvax EGF para su uso en pacientes con cáncer de pulmón, mientras que en 2015 se creó la vacuna CIMAher para el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello, esófago, páncreas y glioma pediátrico.

Esto se ha logrado, no solo con la creación de conocimiento científico y tecnológico propio —lo cual implica una enorme inversión pública para la formación de mano de obra calificada— sino también por un sistema e infraestructura de distribución que alcanza todos los rincones de la isla, lo cual garantiza el más elevado nivel de cobertura de inmunización que tiene América Latina: mientras que en la región latinoamericana la cobertura de algunas vacunas —casi todas importadas— no alcanza ni el 50% de la población, en Cuba se alcanza entre 99 y 100% para casi todas las vacunas. Anualmente, se administran en promedio cerca de 5 millones de dosis de vacunas simples o combinadas, que protegen contra 13 enfermedades (ver aquí para más información).

Este sistema de inmunización nacional se remonta a la creación de los policlínicos integrales creados en 1964, los cuales se extendieron a nivel nacional con miles de especialistas en Medicina General Integral, incorporando íntegramente a las comunidades dentro de la política de prevención e inmunización. La asistencia médica se ofrece a través de una red de 219 hospitales, 13 institutos de investigación, 498 policlínicos, 11 mil consultorios y un contingente de médicos de familia ubicados en las comunidades, centros laborales y centros educacionales. Esta articulada estructura de atención médica es sobre la cual opera el sistema de inmunización y distribución de vacunas, por lo cual no resulta difícil entender que al 26 de octubre de este año, el 100% de la población cubana esté vacunada con al menos una dosis.

Además de garantizar la producción y distribución de vacunas contra el SARS-CoV-2 al interior de la isla, Cuba ha roto barreras establecidas por las políticas restrictivas al comercio de vacunas —que sólo responden a la necesidad de acaparamiento y extracción de ganancia monopólica— mediante el envió de grandes lotes de millones de vacunas a países de la periferia mundial (sur global), empezando por Vietnam, Venezuela y Nicaragua. De esta manera demuestra que una ciencia soberana e independiente avanza al margen de la avaricia del capital.

La vida humana en el planeta tierra ha sido profundamente trastocada, develando la fragilidad sobre la cual penden las formaciones sociales nacionales luego de casi medio siglo de desarrollo económico que privilegia la economía de mercado y la ganancia corporativa. Basta destacar el caso de México que pasó de ser un referente global en la generación científica para la producción y distribución de vacunas, a convertirse en un apéndice subordinado a las cadenas de producción biotecnológica globales tuteladas por las grandes corporaciones —particularmente las estadounidenses.   

En medio de esta tormenta, Cuba —la “Mayor de las Antillas”— nos enseña lo que significa priorizar el cuidado de la vida, a pesar de lo difícil e irreal que esto pueda parecer. Así lo demuestra claramente el magnífico video documental titulado Soberana del cineasta cubano Alejandro Gil, que se estrenó el 13 de agosto pasado en la sala Charles Chaplin de La Habana y se presentó en la embajada de Cuba en México en octubre, en el cual se hace explícita la humildad, la sencillez, el conocimiento y el profundo sentido humanitario de los científicos y las científicas que han trabajado para construir una ciencia que responda a la necesidad humana y no a las ganancias privadas ni al impulso destructivo del mercado mundial.      


* México, GT Crisis y Economía Mundial, rofesor-investigador Instituto Mora.

LA TEORÍA DE LA DEPENDENCIA DESDE EL MIRADOR DE GALEANO*

Claudio Katz**

Eduardo Galeano | Las venas abiertas de América Latina (PDF)
Fuente: Bloghemia

 

Las Venas Abiertas de América Latina comienza con una frase que resume la esencia de la Teoría de la Dependencia. “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos” (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI. 1971, México, pag. 15). Esta breve oración ofrece una imagen concentrada y altamente ilustrativa de la dinámica de la dependencia. Por esa razón ha sido citada en infinidad de oportunidades para retratar el status histórico de nuestra región.

El libro de Galeano es un texto clave del pensamiento social latinoamericano, que confluyó con la gestación de la Teoría de la Dependencia y contribuyó a popularizar esa concepción. La primera edición de ese trabajo coincidió con el auge general del enfoque dependentista. Pero en todas sus páginas exhibió una especial afinidad con la vertiente marxista de esa teoría, que desenvolvieron Ruy Mauro Marini, Theotonio Dos Santos y Vania Bambirra. Esa mirada postuló que el subdesarrollo latinoamericano obedece a la pérdida de recursos que genera la inserción internacional subordinada de la región.

Galeano difundió precozmente ese enfoque en Uruguay y su libro repasa la historia latinoamericana en clave dependentista. Ilustra en forma muy acabada cómo el “modo de producción y la estructura de clases han sido sucesivamente determinados desde fuera, mediante una infinita cadena de dependencias sucesivas […] que nos llevaron a perder incluso el derecho de llamarnos americanos”. Recuerda que “como parte del vasto universo del capitalismo periférico”, la región “quedó sometida al saqueo y a los mecanismos del despojo” (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI. 1971, México, pag. 15).  

Esa caracterización del desenvolvimiento frustrado de América Latina empalmaba en los años 70 con una amplia producción historiográfica de mismo signo. Esos estudios detallaban los impedimentos que impuso la dependencia a la repetición de la expansión lograda por la economía estadounidense. Galeano retomó una óptica muy semejante a la expuesta por las investigaciones de Agustín Cueva y Luis Vitale. En nuestro libro sobre el tema analizamos todos los autores y concepciones mencionados en este artículo (La teoría de la dependencia, 50 años después, Batalla de Ideas Ediciones, Buenos Aires, 2018). 

El pensador uruguayo desarrolló una sintética historia de la región focalizada en los cuatro componentes del marxismo latinoamericano de la época. Denunció el despojo de los recursos naturales, criticó la explotación de la fuerza de trabajo, remarcó la resistencia de los pueblos y adscribió a un proyecto socialista de emancipación.

Galeano desenvolvió su texto combinando varias disciplinas y alumbró un relato que impacta por su belleza literaria. Su calidez conmociona al lector y genera un efecto explícitamente buscado por el libro.

El escritor oriental decidió difundir un “manual de divulgación que hable de economía política con el estilo de una novela de amor”. Y logró un éxito arrollador para esa sorprendente empresa. Galeano comentó que siguió el camino de “un autor no especializado”, que se ha embarcado en la aventura de desentrañar los “hechos que la historia oficial esconde” (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI. 1971, México, pag. 339-363). Abordó ese objetivo con un lenguaje alejado de las “frases hechas” y distanciado de “las fórmulas declamatorias”. Consiguió consumar en un impactante ejemplar ese ambicioso propósito.

Galeano dejó atrás el acartonamiento, el academicismo y el discurso frío. Utilizó un lenguaje que sacudió a millones de lectores e inauguró un nuevo código para visibilizar la dramática realidad latinoamericana. La Venas Abiertas inspiró a una legión de escritores que adoptaron, desarrollaron y enriquecieron esa forma de retratar el despojo y la opresión que sufre nuestra región.

Afinidades conceptuales y políticas

Galeano se alineó con la corriente radical de la dependencia liderada por Marini y Dos Santos, en franca contraposición con la vertiente ecléctica y descriptiva que encabezó Fernando Henrique Cardoso. La afinidad de las Venas Abiertas con la primera concepción se verifica en todos los enunciados del libro.

En ese trabajo no se limitó a describir retrasos económicos resultantes de modelos políticos desacertados, ni observó a la dependencia como un rasgo ocasional o meramente negativo. Tampoco auspició las asociaciones con el capital extranjero que Cardoso promovía como solución al atraso de la región. Cuando ese intelectual asumió la presidencia de Brasil se desdijo de sus viejos textos, repudió su pasado y objetó sus propios escritos. Pero la semilla de su involución neoliberal estaba presente en el abordaje de la dependencia que postuló polemizando con Marini y Dos Santos.

La visión de Galeano fue también distante de la CEPAL. En ninguna parte del libro se esbozan ilusiones heterodoxas en la superación del subdesarrollo regional, mediante una industrialización capitalista comandada por la burguesía nacional. El proteccionismo y la regulación estatal no son ponderados como los caminos a transitar, para erradicar los padecimientos económicos de América Latina.

La oposición a ese curso se verifica también en las incontables críticas a la impotencia de las clases dominantes locales, para encarrillar alguna modalidad efectiva de desenvolvimiento regional. Se resalta esa incapacidad para comandar un crecimiento industrial semejante al conseguido por las poderosas economías centrales.

 Ese cuestionamiento era el eje del programa político inaugurado por la revolución cubana, y conceptualizado por la teoría marxista de la dependencia. Este enfoque propiciaba un tránsito directo y sin interrupciones hacia el socialismo, soslayando cualquier etapa intermedia de capitalismo nacional.

Las Venas Abiertas se inscribe en esa corriente de pensamiento y comparte el entusiasmo generado por el éxito inicial de la revolución cubana. En numerosos párrafos irrumpe el espíritu del Che, la tónica romántica y la esperanza en el triunfo de los proyectos radicalizados. También enfatiza las raíces históricas de las luchas populares en toda la región.

Galeano no olvida en ningún momento el cimiento económico estructural de la dependencia que remarcaban los estudios Gunder Frank. Pero a diferencia de esos trabajos subraya la gravitación de las resistencias populares. No habla sólo de estaño, minería, latifundio y plantaciones. Remarca la gesta de Louverture en Haití, la rebelión de Tupac Amaru en Perú y la acción de Hidalgo en México.

El libro rescata esas tradiciones de lucha popular destacando cómo la historia oficial diluye la visibilidad de esas resistencias. Recuerda que ese operativo de ocultamiento, frecuentemente empuja al propio oprimido a asumir como suya “una memoria fabricada por el opresor”.

Galeano no sólo detalla de qué forma América Latina se estructuró durante siglos a partir de la explotación de los indios y la esclavitud de los negros. También resalta que los sujetos afectados por esa expoliación reaccionaron con revoluciones y levantamientos. Esas sublevaciones abrieron un horizonte alternativo de liberación.

Las Venas Abiertas recuerda, además, el nexo de esas rebeliones con la asignatura pendiente de la integración regional, que legó el proyecto inconcluso de Bolívar. Ese énfasis en el papel insurgente de los pueblos ilustra la afinidad de Galeano con el proyecto político revolucionario de la Teoría de la Dependencia.

Primarización y extractivismo

La sintonía de un libro escrito hace cincuenta años, con una concepción marxista en boga en esa época no constituye ninguna sorpresa. Pero resulta más problemático desentrañar la actualidad de ambas miradas. ¿En qué terrenos se verifica la vigencia de las Venas Abiertas y del dependentismo?

Hay muchos fragmentos de un libro escrito en 1971 que parecen aludir a situaciones del 2021. Esos aspectos perdurables del texto (y de la teoría que lo inspiró) obedecen a la condición dependiente de América Latina y se corroboran ante todo en el extractivismo.

Galeano describió una desventura económica resultante del adverso manejo de la renta agraria, minera y energética en toda la región.

La gravitación de esa remuneración a la propiedad de los recursos naturales se acentuó en las últimas décadas. Las grandes potencias disputan -con la misma intensidad que en el pasado- el apreciado botín de las riquezas latinoamericanas. La región continúa sufriendo la confiscación sistemática de ese excedente, en una dinámica que combina la erosión de la renta con su expropiación.

Repliegues de la industria

En las Venas Abiertas se describe cómo los procesos históricos de industrialización quedaron obstruidos en América Latina por las políticas librecambistas.

Ese “industricidio” aniquiló las manufacturas del interior en Argentina y destruyó el incipiente desenvolvimiento de Paraguay, que buscaba introducir los cimientos de una estructura fabril independiente. Posteriormente las redes ferroviarias gestadas en torno a los embudos portuarios afianzaron el ahogo industrial. La mano visible del estado no intervino -como en Estados Unidos- para asegurar el despunte de un poderoso tejido fabril.

La actividad fabril se ha replegado en Sudamérica y tiende a especializarse en Centroamérica en los eslabones básicos de la cadena global de valor.

Este adverso escenario es frecuentemente descripto con retratos de una “desindustrialización precoz” de la región, que difiere por su mayor nocividad de las deslocalizaciones prevalecientes en las economías avanzadas.

En los países medianos ese deterioro afecta al modelo forjado para abastecer el mercado local. En Brasil el aparato industrial perdió la dimensión de los años 80, la productividad se ha estancado, el déficit externo se expande y los costos aumentan al compás de una creciente obsolescencia de la infraestructura. En Argentina el declive es mucho mayor.

También el modelo de las maquilas mexicanas afronta graves problemas. Continúa ensamblando partes de las grandes fábricas estadounidenses, pero ha perdido gravitación frente a los competidores asiáticos. La renegociación del tratado de libre comercio con Estados Unidos dio simplemente lugar a otro convenio (T-MEC), que renueva la adaptación de las fábricas fronterizas a las necesidades de las compañías del Norte.

El grueso de los países de la región continúa negociando (y aprobando) convenios de libre comercio que erosionan el tejido económico local.

La regresión industrial que afecta a la región actualiza todos los desequilibrios del ciclo dependiente que estudiaron los teóricos de la dependencia. En los años 70 resaltaban el sistemático drenaje de recursos que afectaba al sector manufacturero, a través del giro de utilidades. El mayor predominio de los capitales foráneos acentuó en las últimas décadas esa obstrucción al proceso local de acumulación.

Pero a diferencia de los años 70 el retroceso actual de la industria latinoamericana coexiste con el gran despunte de sus equivalentes asiáticos. Basta observar el ensanchamiento de la brecha que separa a Corea del Sur con Brasil o Argentina para notar la magnitud de ese cambio. Mientras que América Latina era funcional al viejo modelo de mercados internos del capitalismo de posguerra, el Sudeste Asiático tiende a optimizar el salto registrado en la internacionalización de la producción.

Desposesión y explotación

Las Venas Abiertas denuncia los sufrimientos de la población explotada en todos los rincones de América Latina. No habla sólo de la esclavitud y el servilismo del pasado. Describe las condiciones inhumanas de trabajo que imperaban hace cinco décadas. La actualidad de esas observaciones es particularmente impactante en el dramático contexto actual de deterioro social.

Este adverso escenario se agravó en forma dramática durante la pandemia del último bienio. En términos porcentuales, América Latina fue la región con más contagios y fallecidos del planeta y sufrió también el mayor impacto económico-social de la infección.

En las últimas cinco décadas los capitalistas recurrieron a numerosos mecanismos, para compensar su debilidad internacional con mayor explotación de la fuerza de trabajo. Por esa razón la brecha de salarios que separa a la región con las economías centrales se expandió en forma muy significativa. La tendencia mundial a la segmentación laboral -entre un sector formal-estable y otro informal-precarizado- presenta en América Latina una escala pavorosa.

Esa disparidad corrobora la vigencia del diagnóstico dependentista y confirma la continuidad de los mismos problemas que Galeano observó en el mundo trabajo. Cincuenta años después todas sus observaciones se corroboran a otra escala.

La vieja pesadilla del endeudamiento

En las Venas Abiertas se denunciaba la triplicación de la deuda externa entre 1969 y 1975 y el consiguiente afianzamiento de un círculo vicioso que ahoga a la economía de la región. Ese encadenamiento obliga a Latinoamérica a seguir un libreto de aumento de las exportaciones, extranjerización industrial y auditoría de los banqueros que impone el FMI. Galeano señalaba que esas exigencias consolidan a su vez la acción de los capitalistas estadounidenses, que controlan gran parte de la región mediante el manejo de las finanzas.

En los últimos cincuenta años esa pesadilla se mantuvo sin cambios estructurales y acentuó los desequilibrios fiscales y los déficits externos, que engrosan los pasivos y precipitan nuevas crisis.

Crisis tormentosas

El libro del escritor uruguayo conmueve por el desgarrador retrato que presenta de la realidad cotidiana de América Latina. Ese escenario está condicionado por la sistemática irrupción de las agobiantes crisis que impone el capitalismo dependiente. Estas convulsiones derivan, a su vez, del estrangulamiento externo y del periódico recorte interno del poder adquisitivo.

La era neoliberal que sucedió a la aparición de las Venas Abiertas estuvo signada por crisis económicas más frecuentes e intensas, que precipitaron mayores recesiones e indujeron gigantescos socorros de los bancos. Esas turbulencias fueron invariablemente desencadenadas por los estrangulamientos del sector externo, que generan los desequilibrios comerciales y la pérdida de recursos financieros.

Un símbolo de nuestras luchas

En las Venas Abiertas hay una repetida convocatoria a construir una sociedad no capitalista de igualdad, justicia y democracia. Ese mensaje está presente en varios pasajes del texto. Galeano compartía con los teóricos de la dependencia el objetivo de apuntalar un proyecto socialista para la región.

Las Venas Abiertas es texto representativo de esa lucha y por esa razón es periódicamente redescubierto por la juventud latinoamericana. Lo mismo ocurre con la Teoría Marxista de la Dependencia. Ese instrumento teórico recobra auditorio por la explicación que aporta para entender la dinámica contemporánea de la región. Suscita el interés de todos los interesados en cambiar la agobiante realidad de la región.

Las Venas Abiertas es un verdadero emblema de los ideales transformadores. Por esa razón en abril del 2009 durante la Quinta Cumbre de las Américas, el presidente Chávez le regaló públicamente un ejemplar del libro a Barak Obama. Con ese gesto subrayó cuál es el texto que sintetiza los sufrimientos, los proyectos y las esperanzas de toda la región.

Galeano personificaba esos ideales y también generaba una inigualable fascinación entre el público. Transmitía calidez, sinceridad y convicción. Sus palabras convocaban a forjar un futuro de hermandad e igualdad y la renovación de ese compromiso es el mejor homenaje a su obra.                                         


* Ponencia expuesta en el Seminario Internacional por los 50 años de la primera edición de «Las Venas Abiertas», 23-6-2021, Universidad de la República del Uruguay, Montevideo. https://udelar.edu.uy/portal/2021/05/jornadas-las-venas-abiertas-de-america-latina-50-anos-despues/

** Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

INCERTIDUMBRE EN LA ECONOMÍA MUNDIAL

Julio C. Gambina* 

Resulta preocupante confirmar la información provista en la actualización de las perspectivas económicas para el 2021 que presenta en su reunión anual de octubre el FMI (“La recuperación mundial continúa, pero ha perdido ímpetu y la incertidumbre ha aumentado”. (https://www.inf.or/es/2021/10/12).

La tendencia descripta para octubre es menos optimista que la medición anterior en julio 2021 y se verifican las divergencias entre los países más avanzados del capitalismo mundial y el resto, especialmente los más empobrecidos.

El problema es la continuidad de la pandemia y la inequitativa distribución de las vacunas entre la población mundial. Por eso, comentando el informe, la Consejera Económica y Directora del Departamento de Estudios del Fondo Monetario Internacional, destaca que: “La peligrosa divergencia de las perspectivas económicas de los países sigue siendo uno de los principales motivos de preocupación. Se prevé que el producto agregado del grupo de economías avanzadas recupere la trayectoria de la tendencia previa a la pandemia en 2022 y la supere en un 0,9% en 2024. En cambio, se espera que el producto agregado del grupo de economías de mercados emergentes y en desarrollo (excluida China) se mantenga en 2024 un 5,5% por debajo de las previsiones pre pandémicas, lo cual provocaría un fuerte retroceso de los logros en la mejora del nivel de vida.” (Gita Gopinath. “Una recuperación obstaculizada por profundas fisuras”. Blog del FMI, en: Https://blog-dialogoafondo.inf.org).

No debe sorprender el abismo agigantado entre los países de mayor desarrollo relativo y el resto, incluso, siendo un fenómeno que se traslada al interior de los propios países, ya que en los países más empobrecidos existe una cúpula de poder que repite la inequidad en la distribución del ingreso y de la apropiación concentrada del patrimonio y la renta. Es la regla del orden capitalista que reproduce localmente la dinámica que devuelve el Informe del FMI. Agrega la economista del FMI: “Mientras que casi el 60% de la población de las economías avanzadas ya está completamente vacunada, e incluso se están administrando dosis de refuerzo, aproximadamente el 96% de la población de los países de bajo ingreso sigue sin vacunar.”

Por eso y hablando de la concentración económica entre las transnacionales farmacéuticas, sus ganancias y procesos de valorización, al tiempo que discute las “soluciones” actuales de la crisis económica y sanitaria, Pasqualina Curcio señala: “La verdadera solución a la pandemia no pasa por gotear caridad, sino por intervenir sobre la causa de la desigualdad en el acceso a las vacunas, nos referimos a eliminar el monopolio del complejo médico farmacéutico lo que, a su vez, pasa por levantar uno de los mecanismos más inhumanos que inventó el capitalismo para legalizar y legitimar la mayor concentración de capitales y con ésta dichos monopolios/poderes privados: los derechos de propiedad intelectual y las patentes.” (Pasqualina Curcio. “La desigualdad en las vacunas: fracaso moral del capitalismo” en https://www.cadtm.org, 28 de septiembre de 2021).

En la apropiación privada del excedente económico es que debe mirarse la situación de inequidad de la economía mundial actual y no tanto en el volumen de recuperación del PBI, ya que aun creciendo al 5,9%, como indica el FMI, más que la caída del -3,1% del 2020, ese mayor volumen de producción no solo no mejora, sino que empeora las condiciones de vida de la población mundial. Además, al tiempo que se posterga la recuperación global para el futuro, de manera muy especial se llama la atención sobre el “cambio climático”, como si este no tuviera nada que ver con el orden económico social capitalista.

La explotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de los bienes comunes son la causa del empobrecimiento de buena parte de la sociedad y del efecto invernadero que destruye el hábitat. Difícil leer conclusiones similares en los organismos internacionales o en las consideraciones que llevan adelante los gobiernos de los principales países del orden capitalista. En ese sentido se puede asumir el conjunto de problemas que identifica el FMI en el marco de la crisis económica y sanitaria, concentrados en: a) problemas del desempleo, b) el cambio climático, c) la inflación y con ella la inseguridad alimentaria, d) el crecimiento de la deuda y e) problemas de educación de la población.

¿Cómo encarar esos problemas sin confrontar con las causas esenciales derivadas de la explotación y el saqueo?

Imposible responder desde la lógica del régimen del capital, que continúa apuntando a reaccionarias reformas laborales, previsionales y tributarias. Incluso de aquellos que imaginan que se pueden construir “reformas progresivas”, del estilo restrictivos a la evasión y elusión fiscal, a la economía especulativa y múltiples formas que asume la valorización asociada al delito económico.

Hace medio siglo, James Tobin proponía un mínimo impuesto para gravar la compra-venta de divisas y frenar la especulación. La idea la asumió una red global de lucha contra la globalización capitalista, ATTAC y el mismo nobel de Economía rechazó que su idea sea asumida por un movimiento popular global.

La “tax Tobin” nunca se aplicó, como tampoco las resoluciones del G20 de noviembre del 2008 cuando proponía desarmar los paraísos fiscales, que hoy no solo se extienden en pequeñas islas estados, sino que son propagados in extenso en Dakota del Sur, en Delaware, Florida, Nevada o Texas. Son forma extendida de expansión de la renta, forma transfigurada del plusvalor para sustentar la acumulación capitalista.

Algo similar podríamos decir de las propuestas para establecer tributos globales a las grandes transnacionales, sin perjuicio del control de gestión sobre el destino de esa eventual recaudación.

El 12 de octubre, recuperando el repudio al genocidio gestado con la conquista, debemos afirmar que, el problema devino de la inclusión de la región en el orden económico emergente hacia 1492, inspirado en la mercantilización y la explotación.

A más de quinientos años, las soluciones no pueden provenir de reiterar el mecanismo de la explotación y el saqueo, ni de morigerarlo, contenerlo o reformarlo.

Lo que se necesita es otro orden económico y social, construyendo las transiciones necesarias para hacer realidad la continuidad de la vida social y natural.


* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, Profesor Titular de Economía Política, UNR. Integra la Junta Directiva de la SEPLA.

EVERGRANDE NO ES LEHMAN BROTHERS

Alicia Girón*

Fuente: Alainet

En el sector inmobiliario, ‘China Evergrande Group’ es uno de los más grandes consorcios inmobiliarios contribuyendo con el 4% del PIB de China. Este consorcio da empleo a más de 200 mil personas y genera cerca de 3.5 millones de empleos indirectos. Uno de los elementos más importantes, así como el resto de las 30 empresas inmobiliarias chinas, es destacar la importancia que Evergrande representa en el desarrollo económico de China. La creación del empleo en el contexto de un país donde se ha priorizado el consumo de la sociedad y la generación de una demanda agregada para lograr un desarrollo sostenido con bienestar ‘socialista’.

El sector inmobiliario y de la construcción pilar de la urbanización del territorio chino contribuye con el 24% del PIB. La importancia de lo que suceda con Evergrande es porque China contribuyó con el 28% del PIB a nivel global previo al confinamiento y fue el único país cuyo PIB sólo disminuyó a un 2% semanas después de declarada la pandemia y un año después llegó a un crecimiento del 8% de su PIB.

Las políticas de apalancamiento “three red lines” dirigidas a a las empresas inmobiliarias donde se prohíbe adquirir más deuda para seguir financiando el sector inmobiliario fueron las que dispararon la crisis de Evergrande. Entre las empresas que deberán ajustar sus balances de apalancamiento de acuerdo a la política de “three red lines” destacan Greenland, Greentown, Jiangsu Zhongnan, Sunshine City, Zhenro, Sunac, Country Gardem, Shinsun, Seazen, Risesun, CIFI, Aoyuan; las que tienen un apalancamiento moderado son Agile, CMSK, Gemdale, Hangzhou Binjiang, Jinke, COLI, CR Land, Jinmao, Kaisa, Logan, Lonfor Shimao, Sino-Ocean, Poly, Vanke y Ronshine.

¿Qué tan grande es Evergrande para perturbar los mercados financieros?

A partir de haber bajado la calificación de ‘China Evergrande Group’ por parte de Fitch Ratings de «CC» a «CCC +» hace dos meses, la perturbación en los mercados financieros internacionales mostró una significativa preocupación. Más allá del monto de endeudamiento que tiene este consorcio en el sector de la construcción, la inquietud se centra en las carteras vencidas que han ido avanzando y en el modelo ‘ponzi’ que ha ejercido esta empresa desde hace varios años; es decir, pagar a sus accionistas con nuevas deudas. Por ello, la quiebra de Evergrande, desde la óptica de los mercados de valores contaminaría el desenvolvimiento de la economía china y la frágil recuperación a nivel internacional.

El Banco Popular de la República China (banco central), al referirse al índice de morosidad del sector inmobiliario, señaló para que los préstamos a la propiedad representaron el 29% del total de préstamos en renminbi para finales del 2020. Por lo tanto, si este índice aumentara 15 puntos y de los 10 puntos porcentuales que representa en la actualidad; el índice de adecuación de capital promedio de los 4,015 bancos evaluados solo se reduciría modestamente, de 14,4% hasta el 12,3%, lo cual indica una situación manejable.

El financiamiento de Evergrande proviene principalmente de las personas más que de los bancos. Los ahorros de las personas destinados para comprar un apartamento en planos, con la esperanza de tener una propiedad para su uso o para que cuando termine la construcción de dicho bien, el precio en obra terminada haya subido con relación al precio inicial. La otra parte del financiamiento de este consorcio inmobiliario proviene de bancos chinos, bancos extranjeros e inversionistas institucionales internacionales. Por ello, la quiebra de Evergrande ante el impago de sus deudas podría ejercer un efecto dominó a nivel internacional como lo fue la quiebra de Lehman Brothers que disparó la Gran Crisis Financiera Internacional en septiembre del 2008.

Más allá de lo que significa el enorme endeudamiento de Evergrande y una posible quiebra del corporativo, la preocupación por el enorme endeudamiento es más compleja al interior del financiamiento que muchos gobiernos locales han realizado para financiar el desarrollo inmobiliario y proyectos de infraestructura. Los gobiernos locales durante las últimas décadas han logrado vender tierras para el desarrollo inmobiliario y con ello financiarse a través de ‘bonos de inversión municipal’ que han sido empaquetados y vueltos a vender en el mercado secundario. Ante la disminución del desarrollo inmobiliario en general, el incumplimiento del pago de los intereses de los bonos está creando un cuello de botella a los gobiernos locales.

¿Por qué la fragilidad de la deuda inmobiliaria preocupa a los inversionistas institucionales en el mercado financiero internacional?

Evergrande es uno de los tres consorcios inmobiliarios más importantes en China cuyas ventas iniciaron un descenso del 20% a partir de la COVID-19; sus acciones cayeron 86% en un año. Actualmente, las acciones de Evergrande se sitúan alrededor de los 0,23 euros en la bolsa de Hong Kong, una caída del 83% desde enero. Este corporativo posee 1.4 millones de apartamentos valuados en 200 mil millones de dólares en obra; sus ingresos fueron de 78 mil millones de dólares en 2019; proyectos inmobiliarios en más de 200 ciudades de China; las cuentas por pagar ascendían a 667 mil millones de CNY y los pasivos de la empresa están en alrededor de 572 mil millones CNY según datos al primer trimestre del 2021.

La tendencia del mercado inmobiliario en China venía hacia la baja, se acentuó con el confinamiento. Las ventas en 52 grandes ciudades bajaron un 16% en la primera mitad de septiembre interanual, extendiendo una caída del 20 por ciento en agosto, según datos oficiales. El colapso de las ventas de tierras por los gobiernos locales, cayeron un 90% interanual en los primeros 12 días de septiembre, según muestran las cifras oficiales. Dichas ventas de terrenos generon alrededor de un tercio de los ingresos del gobierno local, que a su vez se utilizan para ayudar a pagar el capital y los intereses de unos $ 8,4 billones en deuda emitida por instrumentos financieros LGFV (Local Government Financing Vehicles), ‘vehículos de financiamiento del gobierno local’.

Los LGFV actúan para el financiamiento en la economía en general; obtienen capital mediante la emisión de bonos que luego se utilizan para financiar grandes proyectos de infraestructura. Cerca de 221 mil millones de dólares de la deuda del sector inmobiliario chino se encuentran invertidos en bonos LGFV (Local Government Financing Vehicles) [Kynge, James y Yu, Sun, 2021. ‘Evergrande and the end of China’s ‘build, build, build’ model’ Financial Times, septiembre 21, https://ww.ft.com]. A ello se suman los inversionistas institucionales internacionales como BlackRock, Vanguard, HSBC, entre muchos otros que han invertido en instrumentos empaquetados (LGFV) cuyos rendimientos fueron crecientes en el boom especulativo inmobiliario chino en los mercados financieros internacionales.

¿Cuál ha sido la salida fácil para evitar una quiebra del sector inmobiliario y de la construcción?

Una vez presentado el coronavirus y ante la preocupación que generó el confinamiento y la necesidad de impulsar un crecimiento de la economía china, se formuló la política de las “tres líneas rojas” en el plan quinquenal, cuyo objetivo está centrado en la disminución del apalancamiento de los promotores inmobiliarios: 1) la relación entre pasivos y activos debe ser inferior al 70 por ciento; 2) la relación entre la deuda neta y el capital social debe ser inferior al 100 por ciento; 3) la relación entre el efectivo y la deuda a corto plazo debe ser de al menos el 100 por ciento. Con estas decisiones se para el endeudamiento para seguir pagando deudas anteriores y se hace necesario la reestructuración de sus pasivos, así como los pagos a los proveedores.

Las reglas para reestructurar los pasivos del sector inmobiliario y de la construcción están dadas por el Banco Central de la República Popular de China, los principales bancos y los bancos municipales. Por tanto, la virtud del gobierno es no dejar quebrar o reestructurar a consorcios que dan empleo a miles de millones de chinos, incentivar el consumo y por tanto mantener un programa de ‘pleno empleo’.

Las bases de una futura burbuja inmobiliaria se venían percibiendo desde la Gran Crisis Financiera Internacional. La necesidad de los gobiernos municipales para el financiamiento del desarrollo inmobiliario y de promover una ambiciosa infraestructura en sus regiones propició la venta de tierra al sector de la construcción y la consecuente especulación y el inusitado endeudamiento. Sin embargo, el presidente Xi Jinping, había mencionado que las casas eran “para vivir, no para especular” previendo que el continuo endeudamiento seguía creciendo en las principales empresas inmobiliarias. Justo porque gran parte de quiénes financiaron a Evergrande son personas en su mayoría, Evergrande va a ser reestructurada y no va a quebrar como Lehman Brothers en el 2008.


* México, GT Crisis y Economía Mundial, y del GT China y el mapa del poder mundial, investigadora del IIEc y coordinadora del Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África de la UNAM. Se agradece la participación de Adheli Galindo y Armando Romero becarios del CONACYT y de Daniel Fuentes, de la Facultad de Economía quien realiza su servicio social en el proyecto ‘Crédito e Inversión: los problemas del Estado postcrisis’ PAPIIT-IN300918 de la DGAPA-UNAM.

Fin al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba

Fuente: cadenagramonte.cu

Introducción*

El presente informe abarca el período comprendido entre abril de 2019 y marzo de 2020, marcado por un serio retroceso en las relaciones bilaterales Cuba-Estados Unidos (EE.UU.) y un progresivo recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero.

En este período, las numerosas regulaciones y disposiciones emitidas por el gobierno de los EE.UU. contra Cuba alcanzaron niveles de hostilidad sin precedentes. La posibilidad de establecer demandas al amparo del Título III de la Ley Helms-Burton; el incremento de la persecución de las transacciones financieras y comerciales de Cuba; la prohibición de vuelos desde EE.UU. hacia todas las provincias cubanas, con excepción de La Habana; la persecución e intimidación a las empresas que envían suministros de combustible a Cuba, y la campaña de descrédito contra los programas de cooperación médica cubana, constituyen algunos de los ejemplos más distintivos.

Durante este período y en contravención de lo dispuesto por la resolución 74/7 de la Asamblea General y de muchas que le han antecedido, se registraron alrededor de 90 acciones y medidas económicas coercitivas impuestas por el gobierno de los EE.UU. contra Cuba, con la intención de intervenir en los asuntos internos del país y en franco menoscabo de la libertad de comercio y navegación internacionales. De ese total, alrededor de la mitad fueron acciones concretas de bloqueo, que incluyeron multas y otros tipos de sanciones contra entidades estadounidenses o de terceros países, inserción de empresas cubanas en listas unilaterales, prorrogación de leyes y proclamas sobre el bloqueo, anuncios relacionados con la aplicación de los Títulos III y IV de la Ley Helms-Burton y cambios regulatorios. Otro grupo de medidas evidenció la aplicación extraterritorial del bloqueo o se correspondió con decisiones del Departamento de Estado contra nuestro país.

Resultan particularmente alarmantes los 5 paquetes de medidas adoptados en 2019 en función de vigilar e imponer medidas de castigo contra las empresas, buques y navieras que transportan combustibles hacia Cuba. En este sentido, se impusieron sanciones ilegítimas contra 27 compañías, 54 embarcaciones y 3 individuos vinculados al sector, ninguna de ellas de origen estadounidense o sujetas a la jurisdicción de ese país […].

Todas estas medidas impactan fuertemente en las actividades económicas de Cuba, en particular, las relacionadas con operaciones de comercio exterior y las inversiones extranjeras. Esta situación ha obligado a Cuba a adoptar medidas coyunturales de emergencia, solo posibles en un país organizado, con una población unida y solidaria, dispuesta a defenderse de la agresión extranjera y a preservar la justicia social alcanzada. Las acciones emprendidas están encaminadas a impulsar la economía cubana y mitigar los efectos del bloqueo. Entre estas se incluyen más de veinte disposiciones encaminadas a fortalecer la empresa estatal socialista.

Ningún ciudadano o sector de la economía cubana escapa de las afectaciones derivadas del bloqueo, el cual entorpece el desarrollo que cualquier país tiene derecho a construir de manera soberana. Es por ello que esta política unilateral constituye el principal obstáculo para la implementación del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de Cuba hasta 2030 (PNDES), así como para la consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). […]

Para los cubanos residentes en el exterior, las regulaciones del bloqueo también constituyen obstáculos cotidianos. Se les impide abrir cuentas bancarias, utilizar determinadas tarjetas de crédito o realizar transacciones con normalidad, solo por poseer la nacionalidad cubana.

Como parte de su escalada agresiva, el gobierno de los EE.UU. también ejerció fuertes presiones sobre un grupo de países, particularmente de América Latina y el Caribe […]. 

Desde abril de 2019 hasta marzo de 2020, el bloqueo ha causado pérdidas a Cuba en el orden de los 5 mil 570.3 millones de dólares. Esto representa un incremento de alrededor de mil 226 millones de dólares con respecto al período anterior. Por primera vez, el monto total de las afectaciones ocasionadas por esta política en un año rebasa la barrera de los cinco mil millones de dólares, que ilustra hasta qué punto se ha intensificado el bloqueo en esta etapa. Las afectaciones calculadas no contemplan las acciones del gobierno de los EE.UU. en el contexto de la pandemia de la COVID-19, debido a que exceden el cierre del período analizado.

A precios corrientes, los daños acumulados durante casi seis décadas de aplicación de esta política ascienden a 144 mil 413.4 millones de dólares. Tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de un billón 98 mil 8 millones de dólares. Este valor representa un crecimiento del 19 por ciento con respecto al período anterior, como resultado del incremento de la elevación del precio del oro en un 18.3 por ciento.

En este contexto, el azote de una pandemia global como la COVID-19 ha supuesto retos notables para Cuba, y los esfuerzos del país para combatirla se han visto sensiblemente limitados por las regulaciones del bloqueo estadounidense. El carácter genocida de esta política se ha reforzado en medio del enfrentamiento al nuevo coronavirus, puesto que el gobierno de los EE.UU. se ha valido de ella, y en particular de su componente extraterritorial, para privar deliberadamente al pueblo cubano de ventiladores pulmonares mecánicos, mascarillas, kits de diagnóstico, gafas protectoras, trajes, guantes, reactivos y otros insumos necesarios para el manejo de esta enfermedad. La disponibilidad de estos recursos puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para los pacientes portadores del virus, así como para el personal de la salud que los atiende.

Lo anterior no ha sido suficiente para el gobierno estadounidense, que también se ha lanzado en una cruzada para intentar desacreditar y obstaculizar la cooperación médica internacional que Cuba ofrece, divulgando calumnias y llegando al extremo de exigir a otros países que se abstengan de solicitarla, incluso en medio de la emergencia sanitaria creada por la COVID-19 en el mundo.  

A pesar de sus acciones, el gobierno de los EE.UU. no ha podido evitar que hasta el 1ro de julio de 2020, más de 3 mil colaboradores cubanos, organizados en 38 brigadas médicas, contribuyan en la lucha contra esta pandemia en 28 países y 3 territorios no autónomos. A estos esfuerzos se han sumado también los más de 28 mil profesionales cubanos de la salud que ya se encontraban brindando sus servicios en 59 naciones antes de la COVID-19.

A las acciones anteriores se suma el ataque terrorista perpetrado contra la Embajada de Cuba en los EE.UU., el 30 de abril de 2020 […].

El 12 de mayo de 2020, el Departamento de Estado de EE.UU. notificó al Congreso su decisión de listar un grupo de países, incluida Cuba, entre los certificados bajo la Sección 40A (a) de la Ley de Control de Exportación de Armas como «países que no cooperan completamente» con los esfuerzos antiterroristas de EE.UU. durante el 2019. Con esta acción, el gobierno estadounidense pretende esconder su historial de terrorismo de Estado contra Cuba, que ha sido un instrumento permanente de su política agresiva hacia la Isla.

En la actual coyuntura, en la que la humanidad enfrenta una crisis económica y social acentuada por la pandemia de la COVID-19, cuyas dimensiones nadie es capaz de vaticinar con certeza, se impone con más razón que nunca, que la comunidad internacional exija el levantamiento del bloqueo impuesto por el gobierno de los EE.UU. contra Cuba, cual constituye el sistema de medidas coercitivas unilaterales más complejo y prolongado que se haya impuesto contra país alguno.

* La nota recoge cuatro páginas de la introducción de un documento de 75 páginas. Informe sobre las afectaciones del bloqueo a Cuba en el año 2020, presentando por el gobierno cubano ante la ONU el 23 de junio de 20201.Votaron 184 países contra el bloqueo que mantiene Estados Unidos contra Cuba, Estados Unidos e Israel por mantener el bloqueo y se abstuvieron, sin vergüenza alguna los gobiernos de Colombia y Brasil junto con el de Ucrania.

PUERTO RICO: APOYO PARA LXS TRABAJADORXS DE LA ELECTRICIDAD

UTIER Oficial - YouTube

PAREN LA PRIVATIZACIÓN*

En colaboración con la Internacional de Servicios Públicos, una Federación Sindical Internacional de más de 700 sindicatos que representan a 30 millones de trabajadorxs en 154 países y UTIER. Lxs trabajadorxs del Sindicato de la Electricidad y de la Industria del Riego de Puerto Rico se unen para trabajar por y en defensa de nuestros intereses comunes y derechos y los de toda la clase trabajadora y de nuestro pueblo. Por eso es por lo que creemos en la energía como un derecho de la humanidad –y no como una mercancía.

El gobernador de Puerto Rico está usando la privatización de la red eléctrica de Puerto Rico para romper UTIER, el mayor y más antiguo sindicato independiente de la isla, que ha representado a lxs trabajadorxs del sistema eléctrico durante más de 79 años. El gobierno transfirió la operación de la red de la isla a la compañía privada LUMA Energy a partir del 1 de junio. LUMA no reconoció el acuerdo de negociación colectiva de UTIER y más de 3000 trabajadorxs del sector eléctrico fueron a la huelga, negándose a trabajar para LUMA. El gobernador implementó el contrato a pesar de las objeciones de lxs trabajadorxs y, como resultado, LUMA no tiene suficientes trabajadorxs formados para operar de forma adecuada la red, poniendo en riesgo a la isla entera. Miles de trabajadorxs cualificados del sector eléctrico fueron transferidxs a trabajos gubernamentales no relacionados con su formación en agencias que no disponen del dinero para pagar sus salarios o beneficios sociales.
¡Exige que el gobernador de Puerto Rico reconozca los derechos de lxs trabajadorxs del sector eléctrico de la isla y los devuelva a sus trabajos en el sistema eléctrico!


* Puerto Rico, Unión de trabajadores de la industria eléctrica y de la Industria del Riego y
Public Services Inteenational.

BOLSONARO E O NEOFASCIMO NO BRASIL

Fuente: sputniknews.com

Marina Machado Gouvêa*

No último 7 de setembro, Jair Bolsonaro convocou seus apoiadores para realizarem um novo golpe de Estado, do qual precisou se retratar dois dias depois. Qual é o significado deste anúncio de golpe e de sua retratação?

O presente momento se caracteriza por uma reconfiguração da reprodução capitalista em meio à ofensiva aberta das classes dominantes contra a classe trabalhadora e os povos do mundo. Vincula-se à crise orgânica que já se apresentava como a pior da história do capitalismo antes mesmo da pandemia e aprofundou-se com esta. No Brasil, a inviabilização de pactos de conciliação de classes determinada pelo desenrolar da crise exigiu o golpe de Estado de 2016, reconfigurando o bloco no poder com vistas a: i) ampliar a ofensiva aberta da classe dominante em seu conjunto e de setores específicos da mesma, como o agronegócio e os capitais interessados na privatização mais acelerada de estatais e serviços públicos; ii) acelerar no Brasil o processo de reconfiguração capitalista em marcha no mundo, com foco na mudança das relações de trabalho, na reorganização produtiva e no acirramento da mercantilização –pressionando assim também o conjunto da América do Sul; iii) garantir o alinhamento completo do país aos EUA em sua disputa hegemônica com a China; iv) funcionar como contrarrevolução preventiva permanente, acentuando o caráter repressivo do Estado e a desmobilização ideológica da população.

É neste cenário que se deve compreender o governo Bolsonaro, que é efetivamente um Governo Militar.

Ao abrir a porta para a eleição de Bolsonaro com o intuito de alijar Lula do processo eleitoral por meio da prisão política e consolidar o golpe de Estado de 2016, os muitos setores que coadjuvaram no mesmo precisaram consolidar também a ampliação do neofascismo no cenário político brasileiro, a completa destruição de todas as conquistas democráticas do período anterior e a retomada das Forças Armadas como ator político central na composição do bloco no poder. Alguns destes setores se apresentam hoje na oposição ao governo, mas todos sem exceção pactuaram com o processo em curso.

A convocatória explícita de um novo golpe por parte de Bolsonaro deve ser entendida como construção de força para contestar uma possível derrota eleitoral em 2022, bem como demonstração de força como candidato possível para as elites e para as FFAA no caso de que estas não logrem impedir novamente uma candidatura de Lula ou construir uma candidatura própria com viabilidade. Neste sentido, e apesar da retratação vergonhosa, a convocatória foi exitosa.

Bolsonaro fragilizou sua posição com os parlamentares da direita fisiológica mal-chamada no Brasil de “centrão”, mas não a rompeu, graças a novo acordo articulado por Michel Temer. Não recebeu apoio declarado do alto escalão das FFAA, que o apoia por conveniência e precisa se distanciar para manter a descartabilidade do presidente, mas demonstrou capilaridade no baixo escalão e na polícia militar. Não teve apoio popular suficiente para incentivar este alto escalão a assumi-lo em silêncio como candidato, mas bastou para não ser desde já descartado. Não perpetrou de fato um golpe de Estado (que não era seu verdadeiro objetivo no momento), mas avançou na possibilidade de uma “invasão do Capitólio” à brasileira em caso de derrota eleitoral. E, o mais importante: Bolsonaro, sendo presidente, conseguiu pedir o fechamento do Judiciário, declarar, convocar e participar de mobilizações para um golpe de Estado e não sofrer absolutamente nenhuma consequência legal. Não é nada desprezível. Nem um pouco.

O que sustenta Bolsonaro no poder?

Como temos afirmado desde antes das eleições, a conjuntura mundial não permite que o atual Governo Militar se legitime por meio do desenvolvimentismo, como ocorreu durante o período da ditadura civil-militar no Brasil. Os índices de desemprego e inflação têm aumentado a reprovação e diminuído a aprovação do governo, embora exista uma base inamovível de ultra-direita de entre 10 a 20% da população.

Bolsonaro tentou se dissociar destes índices, que sabia que viriam, ao adotar o completo negacionismo e culpar as medidas de contenção à covid pela catástrofe econômica. O sucesso político da CPI da covid em expor a corrupção do governo no enfrentamento à pandemia e o descaso com as vidas des brasileires têm contribuído contudo para desconstruir esta narrativa.

Bolsonaro é descartável para as próprias FFAA, que o utilizaram para voltar ao centro do poder político. Bem como para as elites, que o utilizaram para retirar o PT do governo e manter a aceleração de medidas como o fim da legislação trabalhista, o teto de gastos, a determinação em dólares da política de preços da Petrobras, a aceleração das privatizações e da reforma administrativa. O presidente tem sido muito bem-sucedido, contudo, em distribuir cargos e verbas no Congresso. Para além das verbas, atende perfeitamente aos interesses do agronegócio, que tem mais da metade (257) dos deputados federais. À custa, claro está, do desmatamento da Amazônia, da destruição do pantanal, do genocídio aos povos indígenas e da atual crise hídrica e energética. É bem-sucedido também em atender outra enorme bancada, a evangélica (105 deputados/as), à custa do enorme retrocesso nos direitos humanos. A estas, soma-se ainda a “bancada da bala”, armamentista, com 308 deputados/as. Apesar de se sobreporem, estas bancadas são mais que suficientes para inviabilizar no momento qualquer processo de impeachment de Bolsonaro, que sabe jogar com isso. O governo atende muito bem ainda aos conglomerados privados da saúde e da educação. Não se trata apenas de Guedes na Economia. Os ministérios do Meio-Ambiente, dos Direitos Humanos (agora “da mulher, da família e dos direitos humanos”), da Educação e da Saúde, aparentemente apenas “ideológicos”, são chave para a manutenção do governo militar, que conta com cerca de 6200 militares da ativa ou da reserva em postos-chave (número maior que na Ditadura) e com a maioria das estatais chefiadas por militares, com destaque para a Petrobras, Itaipu e Correios.

Bolsonaro é descartável. Mas não pode ser descartado neste momento.

Sabe disso e tenta sempre o “tudo ou nada”. Seja para fortalecer-se nas eventuais vitórias, seja para criar condições de pactuar uma saída no momento em que venha a ser efetivamente descartado. Este é seu desafio.

Sobre os perigos para a esquerda

São muitos os perigos atuais para a esquerda. O ganho de espaço pelo neofascismo e o papel retomado pelas FFAA no centro do cenário político são alarmantes. Não devemos nos esquecer, no entanto, das contradições do desenvolvimentismo, que em nossa opinião deve ser amplamente apoiado contra os candidatos de direita, mas não deveria ser tomado pela esquerda como um projeto e horizonte próprios. São as próprias contradições do desenvolvimentismo –que, ao ser exitoso no pacto de classes, desmobiliza ideologicamente a classe trabalhadora– que abrem espaço para a direita, quando não as aproveitamos para radicalizar a luta política no sentido anticapitalista. Esta radicalização requer um horizonte próprio.

Está aberta a disputa pelo sentido estratégico do próximo momento de ascenso da classe trabalhadora na guerra de classes no Brasil.


* Brasil, GT Crisis y Economía Mundial, economista, professora da UFRJ/Brasil. Membra da direção coletiva da Sociedade Latino-Americana de Economia Política e Pensamento Crítico (SEPLA).

MÉXICO: LA EXPANSIÓN DE LAS CONCESIONES

MINERAS EN EL SIGLO XXI

Pasta de Conchos: 12 años de impunidad para Grupo México - Pie de Página
Fuente: pie de página

Josefina Morales* e Isidro Téllez**

Según las cuentas nacionales, la minería, incluyendo petróleo, contribuyó en el primer trimestre de este año con 867 mil millones de pesos, a precios de 2013, que representan 4.9% de la economía nacional, solo la minería contribuye con 1.5% y la siderurgia y metalurgia alrededor del 1.6%, por lo que, en total, estos dos sectores representan alrededor del 3% de la economía, equivalentes a la contribución de la agricultura y a más del 10% de la producción industrial.

La minería, históricamente, ha sido una actividad fundamental en la economía nacional. Durante la colonia, la explotación del oro y la plata fue la actividad extractivista exportadora más importante; en el porfiriato la explotación minera, fundamentalmente de metales industriales exportados hacia Estados Unidos, fue también determinante; hasta los años treinta contribuía con el 9% de la economía nacional. Actividad que también ha sido caracterizada como enclave, es decir actividad expoliadora que no tiene encadenamientos productivos con otros sectores nacionales.

La industrialización del país, después de la segunda guerra mundial contó con la participación estratégica del Estado, que impulsó la constitución de la siderúrgica Altos Hornos de México y en los años cincuenta con el complejo industrial de Ciudad Sahagún. La mexicanización de la minería, hacia finales de los años cincuenta, y, porteriormente, la privatización del sector a mediados de los años ochenta, permitieron la consolidación de cinco de las compañías más importantes del país, todas con participación mayoritaria del capital nacional (más del 50%): Grupo México de Germán Larrea Mota Velasco, Industrias Peñoles (Grupo Bal) de Alberto Baillères González, Altos Hornos de México (Grupo Acerero del Norte) de Alonso Ancira y Xavier Autrey, Minera Frisco (Grupo Carso) de Carlos Slim Helú; y Minera Autlán de José Antonio Rivero Larrea.

Si bien desde 1992, cuando se modificó la Ley Minera, la superficie concesionada comenzó a crecer, en especial durante la administración del presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) cuando las hectáreas en concesión ascendieron a 992 783, es hasta la primera década del siglo XXI que se registró el aumento inédito de la superficie concesionada. Dicha tendencia fue mucho más pronunciada entre 2007 y 2012, durante el gobierno del panista Felipe Calderón, cuando en promedio se entregaron concesiones mineras por 3 587 hectáreas por año, lo que coincidió con el periodo de altos precios internacionales de los metales preciosos y con el aumento de su valor potencial.

Al amparo de la legislación de corte salinista, durante la administración de Vicente Fox (2000-2006) el número de concesiones se quintuplicó al registrarse un total de 12 742, mientras que la superficie se multiplicó por ocho al cubrir cerca de ocho millones de hectáreas (4.07% del territorio nacional). Este excepcional incremento de la superficie concesionada se intensificó en las entidades históricamente productoras de minerales (Zacatecas, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango y Guanajuato), al mismo tiempo que se expandió hacia aquellas que carecían de tradición como Chiapas o Morelos.

Cuadro 1. Superficie concesionada vigente a la minería por entidad federativa, 2018

EntidadSuperficie concesionada (Ha)Porcentaje respecto a la  superficie estatalPorcentaje respecto a la superficie nacional concesionada
Sonora5 7303215.8
Coahuila3 8732610.7
Durango3 362279.3
Chihuahua3 156138.7
Zacatecas2 956398.1
Baja California2 666367.3
Jalisco2 664347.3
Sinaloa1 736304.8
Guerrero1 431233.9
Michoacán1 357233.7
Chiapas1 122153.1
San Luis Potosí1 074183.0
Nayarit736262.0
Colima255440.7

Fuente: Elaboración propia con base en Secretaría de Economía.

El proceso de privatización del subsuelo mexicano adquirió un nuevo e inédito impulso durante el sexenio del presidente Felipe Calderón (2006-2012). La superficie concesionada se disparó a más de 21 millones de hectáreas (11% de la superficie continental de México), principalmente durante el año 2008 en que estalló la crisis económica mundial. Sonora, Chihuahua de la frontera norte del país; Durango y Zacatecas del centro norte y Jalisco en el centro occidente, figuraron de nuevo entre los estados que concentraron el mayor número de hectáreas concesionadas. Sin embargo, la expansión territorial de la minería se acentuó también hacia entidades que carecían de tradición minera, lo que incluyó zonas urbanas, áreas naturales protegidas, zonas arqueológicas e incluso porciones del lecho marino en las costas de Chiapas y Baja California Sur.

Durante la administración del presidente Enrique Peña (2013-2018) se otorgaron 4.1 millones de hectáreas en nuevas concesiones, esta superficie fue casi tres veces mayor que la entregada por sus tres antecesores priistas, que en conjunto concesionaron 1 481 694 hectáreas en 18 años. De manera que actualmente hay entidades como Zacatecas e incluso Colima que figuran con casi la mitad de su territorio concesionado para la minería (Cuadro 1).

Y, como en la colonia, esta expansión territorial de la actividad minera estuvo motivada por la fiebre de los metales preciosos. La extracción de oro fue el caso más emblemático, al representar 27.7% del valor de la producción minero-metalúrgica en 2019, cuando en la década de 1980 apenas registraba 3.8% del total nacional.

Dicha “aurificación” de la minería mexicana también se expresó en un cambio notable en términos del volumen producido. De registrar en enero de 1980 un total de 530 kilogramos (kg), la producción de oro al primer mes de 2001 fue de 1 881 kg, mientras que en el tercer mes de 2021 alcanzó los 7 118 kg. De manera que entre 2006 y 2018, se estima que se extrajeron 1 059 toneladas de oro, equivalente a casi seis veces lo extraído en 300 años del periodo colonial. Esta tendencia fue replicada por la producción de plata al registrar un volumen total de 48 626 toneladas en el mismo periodo.

Hasta marzo de 2018, según la Secretaría de Economía, se estima que la superficie concesionada en México para la actividad minera fue de 21 millones hectáreas (35.8 millones de hectáreas si se agregan los títulos cancelados), lo que equivale a 11.2% del territorio nacional. La mitad de esta enorme superficie corresponde a tierras de propiedad ejidal y comunal.

Detrás de esta inédita expansión territorial de la minería se encuentran 14 compañías, que en conjunto controlan 28% de la superficie otorgada en concesión en el país mediante 5 155 títulos mineros (15.5% del total nacional), pagando un gravamen baladí de entre 0.2 y 6 dólares por hectárea. En un hecho que recuerda a los latifundios agrarios del Porfiriato, Altos Hornos de México e Industrias Peñoles resaltan como las mayores compañías concesionarias. En conjunto concentraron prácticamente dos de cada diez hectáreas otorgadas en concesión (Cuadro 2).

Las 3.5 millones de hectáreas concesionadas que posee Altos Hornos de México, se distribuyen principalmente en la región carbonífera entre los estados de Coahuila y Nuevo León y, en menor medida, en Durango, Chihuahua, Oaxaca, Sonora, Hidalgo y Michoacán. Industrias Peñoles, por su parte, controla 3.3 millones de hectáreas concesionadas (incluidas las otorgadas a su filial Fresnillo Plc), distribuidas en 22 entidades federativas, concentrándose en Zacatecas, Sonora, Durango y Chihuahua, lo que coincide geográficamente con las provincias metalogenéticas Sierra Madre Occidental, Sierra Madre Oriental y Mesa Central.

Las nueve compañías extranjeras controlan en conjunto 1.3 millones de hectáreas, área similar al territorio del estado de Querétaro, lo cual representa 3.6% de la superficie concesionada nacional. Newmont Goldcorp y Argonaut Gold son las compañías que poseen la mayor superficie con 317 590 y 313 037 hectáreas, respectivamente.

Cuadro 2. Principales compañías con concesiones mineras en México, 2018

Grupo mineroSuperficie (miles de ha)Participación respecto de la superficie concesionada nacional (%)Número de títulosParticipación respecto del total nacional (%)
Altos Hornos de México3 57610.03941.2
Grupo Peñoles3 3069.22,2806.8
Minera Frisco1 0603.08332.5
Grupo México6931.98342.5
Autlán190.1600.2
Newmont Goldcorp3170.92960.9
Agnico Eagle1910.5440.1
Pan American Silver1610.41220.4
First Majestic570.2300.1
Argonaut Gold3130.91220.4
Coeur Mining640.2300.1
Alamos Gold1080.3610.2
Great Panther460.1270.1
Fortuna Silver Mines520.1220.1
Subtotal9 96227.85,15515.5
Total35 891100.033 303100.0

Fuente: Elaboración y cálculos propios con base en Secretaría de Economía.

La lucha de los trabajadores mineros a lo largo de este siglo ha sido, como se sabe en el país, una de las más combativas; ha realizado el mayor número de huelgas y ha obtenido los mayores incrementos salariales. El reparto de utilidades ha sido uno de los rubros más conflictivos, pues el sector empresarial ha rechazado una y otra vez este derecho; sin embargo, la lucha minera ha logrado mantener sus derechos.


* México, GT Crisis y Economía Mundial, Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM y presidenta de SEPLA.

** México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Economista y Doctor en Geografía, UNAM.

TÍO SAM: DOBLEMENTE DERROTADO

COVID-19 y Trump: más ataúdes que en Vietnam
Fuente: mundoobrero.es

James Martín Cypher*

Fiebre de COVID, Fiebre de Oro

Todos deben saber, según la cuenta difundida durante las últimas décadas, que los EE. UU. tienen el “mejor” sistema de salud del mundo.  El Cato Institute (18-11-2009), patrocinado por el libertario multimillonario Charles Koch, dueño de Koch Industries (la empresa privada más grande de los EE.UU.), elogió la innovación medica sin par: “en ciencia básica, diagnósticas y terapéutica —los EE.UU. han contribuido más que cualquier país en el mundo”.  Aún en la plena auge del Covid en 2020, abogaron la derechista Independent Women’s Forum (24-11-2020)  que los norteamericanos pueden deleitarse con el “mejor acceso  al mantenimiento preventivo y cuidado para enfermedades graves”.  Es otra organización financiada por Koch, seguidor de Hayek, Von Mises y Friedman.

No cuesta tanto para ubicar algo similar, si no más envanecido, cuando las fuerzas armadas son discutidas. Dicen que los soldados norteamericanos son los mejores en cuanto al entrenamiento y armas; y —por bonificación— son entrenados para respetar los derechos humanos. Hay una abundancia de declaraciones de este tipo por presidentes norteamericanas en años recientes junto con los “intelectuales de la defensa”  tan abundantes en Washington, D.C.  (J. Lynch https://warontherocks.com/2019/08/ ).

 Hoy en día, entre las fanfarrias y glorificaciones de las fuerzas armadas norteamericana hay grupos poderosos, como la Defense Intelligence Agency, dedicados al hinchamiento del poder militar chino. Estos voceros han provocado una fiebre del oro dando el  pretexto para construir buques y aviones, etc.  Las tecnologías de todo tipo florecen mientras que la nueva US Space Command (2019) está dando la alarma sobre una supuesta carrera armamentista espacial liderada por China.

La derrota por COVID

A pesar de las declaraciones y autocomplacencia de las autoridades públicas y la industria de salud (principalmente los cinco aseguradores gigantes y los sistemas hospitales)  que componen 18% del PIB—lo más alto entre las naciones—los ciudadanos norteamericanos han sufrido los efectos del COVID como si fueran en uno de los países más inermes: Pero entre los 195 naciones del mundo, los EE.UU. ocupa el primer lugar en casos registrado con 41.9 millones hasta el 16 de septiembre de 2021: también es el líder mundial en defunciones con 671,000 (registrando 3,415 muertos este día). El día 17 de septiembre de 2021, el número de los muertos por la falta de disciplina y organización social durante la pandemia rebasó los 671,100 uniformados fallecidos en combate en todas las guerras extranjeras, incluyendo las Guerras Mundiales y la Guerra de Independencia. No obstante, el tamaño del desastre del Covid es desconocido por muchos —ni hablan los ciudadanos ni los medios de comunicación (salvo brevemente en momentos más críticos). Mientras  tanto, la glorificación de “nuestros muchachos en uniforme militar” es cosa de siempre. Pueden y deben exaltar a los soldados porque es tema del militarismo. Pero en la cultura norteamericana el tema de la muerte, las muertes de civiles casi no cuentan.     

Los más adinerados pueden irse en aviones privados para recibir terapia médica avanzada (pagada en efectivo) en suite de cinco estrellas junto a calles comerciales de lujo. Pero, frente a un problema colectivo, en donde la única manera para enfrentar el peligro es el poder organizador del Estado, los EE.UU. han fallado. El servicio de salud es un negocio. En tiempos no pandémicos, visto desde la perspectiva de las necesidades sanitarias cotidianas de la población, este sistema puede apenas cojear, dando un servicio mediocre mientras que los ciudadanos pagan un ojo de la cara.

La economía neoclásica y la realidad

Según la teoría económica neoclásica “la ley del precio único” es lo que reina sobre el mercado. Aunque los hospitales esconden los datos, el New York Times (23-05- 2021, A14) publicó los cargos registrados en dos hospitales: Para realizar una resonancia magnética te cobran entre $262 USD y $4,029. Entre estos extremos estaban cincos precios, dependiendo de la aseguradora y el hospital. Estas variaciones absurdas se registran porque los hospitales cobran lo que el mercado pueda sostener. Aquí, la única “ley” es la de la selva.   Otro ejemplo es la empresa predatoria Emergent que ha ganado contratos jugosos desde el gobierno federal para manufacturar vacunas, incluyendo uno muy grande para COVID. Esta empresa, con su ejército de cabilderos, captó un contrato no-competitivo por $542 millones en 2020 para ser un proveedor con sus tres plantas capacitadas para producir las vacunas. Nunca produjo una sola vacuna utilizable, pero recibió la plata. Para colmo, esta empresa desechó 75 millones de vacunas contra COVID, dado que su planta estaba insalubre (New York Times, 17-06-2021, A1).

El lema del equipo del presidente Trump era salvar el capital no la vida, adoptando tácticas propagandísticas de guerra  (no hay pandemia… es mito mediático, etc.).  Resultó que la mayoría de los ciudadanos han rechazado una parte u otra de las medidas paliativas recomendadas. Muchos ciudadanos han declarado que tales medidas son restricciones sobre la “libertad personal” y/o “derechos constitucionales”. Así, en la última semana de agosto la porción de las personas no vacunadas fue 49%, aun cuando la medicina estaba disponible por todos lados, sin costo. 

La derrota en la guerra contra el terrorismo

Aunque Estados Unidos ha sido el poder militar hegemónico desde 1945, su estrategia está basada en “la defensa adelantada” y “la proyección del poder”. Hay bases militares en 70 países, con tropas desplegadas en 150 países, mientras que “los estrategas” han ignorado el territorio nacional.  Resultó que cuando llegó el parteaguas de 11 de septiembre en 2001 no hicieron nada los militares cuando un grupito secuestró aviones y los llevaron a Nueva York y al mismo Pentágono. Es decir, no hubo una intercepción de los aviones civiles por los F-15 militares supuestamente en extremo estado de alerta, aun cuando pasó casi una hora entre el ataque en Nueva York y el Pentágono. El Aerospace Defense Command  (NORAD) no estuvo preparado para resguardar “a la única superpotencia del mundo”–ni tenía activado y equipado el Pentágono sus sistemas de misiles de tierra-aire ya colocados para derribar una aeronave civil lenta, cuando precisaron 8 segundos para el lanzamiento.  El problema fue la falta de imaginación yanqui, puesta en exhibición tan gráficamente en 2001 e igualmente frente el Covid-19.  En 2001, la arrogancia del poder dejó ciego al “Estado de Seguridad Nacional” —mientras que la glorificación del mercado y la demonización neoliberal de los bienes comunes dejó a los EE.UU. con una estructura de salud pública débil e incoherente frente la pandemia.  En ambos casos el asunto fue el fracaso en  la “defensa” de la población—supuestamente lo que es el primero responsabilidad de un estado nacional.

El “Modelo Afgano” fracasado

Hicieron la invasión de Afganistán por venganza, sin la menor capacidad necesaria para montar una campaña militar correspondiente. Dado que los involucrados en el ataque “9/11” no fueron más que una pandilla (con apoyadores mayormente en Arabia Saudita), “la proyección del poder” en forma planeada —medida por la Fuerza de Despliegue Rápido— nunca se alcanzó: inventaron en el Pentágono el “Modelo Afgano”, combinando su fuerza área y Fuerzas Especiales con un ejército guerrillero compuesto por grupos étnicos y elementos dispares bajo el control de «Señores de la Guerra».  Pero, el “Modelo Afgano”, designado para evitar bajas en las Fuerzas Armadas norteamericanas, falló cuando los líderes de Al Queda fueron rodeados en diciembre 2001 en la batalla de Tora Bora—un lugar defendible. Dado los límites de las fuerzas afganas, la única manera de ganar fue insertar masivamente soldados de a pie estadounidenses en la lucha armada en las montañas y sufrir muchas bajas —cosa negada por Washington en aquel entonces y después (Krause, 2008, Security Studies  17: 644—684).  El llamado “Síndrome de Vietnam” —el rechazo del pueblo a morir en las aventuras sin propósito del Tío Sam— hizo imposible el sacrificio de sus soldados en el momento más crítico para el plan de conquista neocolonial. 

20 años de “Intervención Humanitaria”

Perdiendo esta oportunidad de ganar y salir, por 20 años fue más de lo mismo: Bombardeos inútiles por los B-52, misiles “de precisión milimétrica” ineficaces, etc. Gastaron $2.3 billones en gran medida para sobornar a líderes étnicos y crear una tecno burocracia en Kabul, con las ONG recibiendo fortunas. Sobre todo, las contratistas armamentistas del Pentágono metieron la mano en el bolsillo del Tío Sam.  

Efectos de la intervención norteamericana de 20 años en Estados Unidos: tasa de pobreza, 50% (2020);  grado de analfabetismo, 57% (2020); primer lugar en mortalidad infantil (2021); ingreso por persona 569 dólares (2018); gastos militares, 28% del PIB (2019); población rural sin tierra, 88% (2015); empleo informal, 80-90% (2018);  ingreso nacional del diez por ciento más alto, 43% (2019).

*Estados Unidos, GT Crisis y Economía Mundial, Profesor-investigador emérito, Doctorado en Estudios del Desarrollo, Universidad de Zacatecas, México.

EL CURSO DE LA CRISIS

La pandemia agrava la crisis de la industria en el área metropolitana |  Cataluña | EL PAÍS
Fuente: El País

Julio C. Gambina*  

La pandemia del COVID19 sorprendió y agravó la crisis del capitalismo y sus visibles episodios previos, los del 2001 estadounidense, y más aún, del 2007 al 2009, con la gran recesión y la tendencia agudizada a la ralentización de la economía mundial, potenciada en tiempos pandémicos en 2020/21. América Latina y el Caribe sufrieron consecuencias gravísimas explicitadas en sus indicadores sociales más relevantes, del que dan cuenta los organismos internacionales, especialmente la CEPAL. La región, con un 8% de la población mundial acusa contagios y muertes por coronavirus cercanos al tercio de los afectados en todo el mundo. En reciente informe se confirma una caída del -3,2% para la economía mundial, del -4,5% para las economías avanzadas, mientras que para América Latina y el Caribe, el registro es -6,9 por ciento.

Al mismo tiempo, se reconoce una recuperación diversa según los países y si bien EE.UU. y China despliegan datos de recupero económico para el 2021, la situación es muy diferente para el conjunto de los países. Es más, la recuperación de las cuentas nacionales no significa equidad económica y social, ya que se confirma el crecimiento de la desigualdad. En efecto, en el reciente informe del Credit Suisse, se presenta la elocuente figura de la pirámide sobre la apropiación de la riqueza en el mundo, en pleno desarrollo de la pandemia. Podemos ver la inequidad del sistema mundial, con una amplia base, en donde el 55% de la población adulta del mundo, 2.879 millones de personas, se apropian solo del 1,3% de la riqueza mundial, valuada en 5,5 trillones de dólares. Por el contrario, en la cúspide de la pirámide, el 1,1% de la población adulta, unos 56 millones de personas, se apropian del 45,6% de la riqueza total, unos 191,6 trillones de dólares. Más aún, entre el primero y el segundo tramo de mayor concentración, el 12,2% de la población adulta mundial se apropian del 84,9% de la riqueza total. Estos son los datos del “capitalismo realmente existente”.

Es solo una muestra palmaria del impacto de un orden civilizatorio que profundiza la desigualdad, con la concentración de riqueza, ingresos y poder en muy pocos capitales transnacionalizados y un amplio espectro de explotados y dominados por la lógica de la explotación y el saqueo. Las corporaciones trasnacionales actúan en una dinámica de profundización de la universalización del capital, desafiando fronteras y límites que históricamente establecían los Estados nacionales y sus configuraciones regionales. Al mismo tiempo presionan por la liberalización que favorezca la libre circulación del movimiento internacional de capitales, limitando los derechos económicos y sociales conquistados por la lucha de trabajadoras y trabajadores. Por ello incorporan como demanda global o programa de máxima, el impulso a reaccionarias reformas laborales, previsionales y/o tributarias, favoreciendo la lógica de la ganancia y la acumulación capitalista. Así, tratan de intervenir en las legislaciones nacionales con una prédica universal para disminuir y si se puede, eliminar derechos y conquistas sociales históricas del movimiento obrero y popular, incluida la restricción a la jornada laboral.

Por eso no sorprende que la CEPAL informe el fuerte impacto sobre el empleo y los salarios, situación convergente con los registros de la OIT en su documento sobre tendencias hacia el 2021, de junio 2021. En ese documento de la OIT se señala: “[…] que en 2020 se perdió el 8,8 por ciento del total de horas de trabajo, el equivalente a las horas trabajadas en un año por 255 millones de trabajadores a tiempo completo.” La OIT enfatiza en el crecimiento de la informalidad en el empleo, reconociendo que es una situación que afecta a dos tercios de las trabajadoras y los trabajadores del mundo. El fenómeno se cuantifica en 2.000 millones de personas para una población económicamente activa de poco más de 3.200 millones, sobre un total de población adulta, apenas arriba de 5.500 millones de personas. Por su parte, la CEPAL, en el informe referido da cuenta del mayor impacto en la región latinoamericana y caribeña, de la caída del PIB (-6,8%) y del nivel de ocupación (-9%), mientras que el PIB mundial registró una reducción del -3,2% para el 2020 y respecto de la ocupación, la merma fue del -3,5% en el promedio global.

Las políticas en pandemia, en todo el mundo, favorecieron la ofensiva del Capital contra el Trabajo, la Naturaleza y la Sociedad. La vía y el programa inmediato se despliega desde la creciente DIGITALIZACIÓN y la tecnología asociada a internet, que empuja una reorganización económica que excluye a millones de pobres sin “accesibilidad” a equipos, energía o a condiciones de vida adecuadas para el trabajo remoto o a distancia; tanto como a mujeres, a quienes el “tele-trabajo” condena con mayor tiempo de trabajo gratuito dedicado a “los cuidados” de la familia. Por eso la recuperación económica no es general, para toda la población, sino que tiene beneficiarios y condenados a la explotación, la exclusión y la miseria.

En ese sentido no debe sorprender el retorno de la inflación como problema de nuestro tiempo, el que se verifica con el repunte económico, más allá de los matices por países, el privilegio a la recomposición de las ganancias y un rezago en los ingresos populares. La inflación resulta expresiva del poder del capital sobre le trabajo y el conjunto de la sociedad. Las pérdidas derivadas de la caída económica del 2020 intentan ser recuperadas por vía de aumentos de precios, algo que el movimiento obrero debilitado no puede contrarrestar, salvo en contados casos. La inflación es parte de la lucha de clases, como el conjunto de iniciativas políticas que intervienen para superar la crisis. De un lado se presenta el programa de liberalización de la economía, con más ajustes y reaccionarias reformas. Por otro lado, existen propuestas que intentan recrear las políticas de “pacto social” que emergieron ante la ofensiva de la clase obrera y el socialismo hace un siglo. Estas, son propuestas ilusorias ante la fortísima ofensiva del capital, vigente desde hace medio siglo con las dictaduras del Cono Sur de América. La expectativa de los pueblos se asienta en un rumbo de carácter alternativa, en contra y más allá del capitalismo, recreando un imaginario que nos devuelve la persistencia de la revolución cubana y los proyectos de reconstrucción de una estrategia liberadora para los pueblos de Nuestramérica y del mundo.


* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, presidente de la FISyP, vicepresidente de SEPLA

La Economía Cubana hoy: entre la pandemia y el bloqueo de Estados Unidos

José Luis Rodríguez*

I

Destaca Marino Murillo efecto positivo de la unificación cambiaria para la economía  cubana (+Videos) › Cuba › Granma - Órgano oficial del PCC
Fuente: Granma

Transcurrido el primer semestre del 2021, la economía cubana enfrenta –nuevamente- uno de los desafíos de mayor impacto desde los años 90.
En efecto, el PIB descendió un 0.2% en el 2019, se contrajo un 10.9% el pasado año y durante el primer semestre del 2021, cayó nuevamente un 2%.
En el cuadro Nº 1 puede apreciarse el detalle de las afectaciones en los principales indicadores de la macroeconomía cubana y se observa cómo se han reducido los recursos financieros externos a disposición del país.
En primer lugar, las mayores afectaciones muestran que las importaciones del 2020 para el funcionamiento de la economía durante este año, solo se recibieron en un 60% de lo planificado, debido a que los ingresos en divisas solo alcanzaron el 55% de lo previsto (CUBAVISION “Intervención del Ministro de Economía y Planificación en la Asamblea Nacional del Poder Popular el 17 de diciembre del 2020”). En síntesis, en los últimos 18 meses se han recibido 2 894 millones de dólares menos que en el 2019.
En segundo lugar, la caída del turismo internacional provocó ya, en seis meses del 2021, una disminución del 88.4% de los visitantes sobre igual período del año pasado. Ya en 2020 los ingresos se redujeron a 1 152 millones de dólares, un 56.4% menos que en 2019 (ONEI, 2021).
En tercer lugar, se incumplieran por Cuba los pagos del servicio de la deuda desde el segundo semestre del 2019, situación que empeoró en el 2020 y lo que va del 2021.
Esta situación obligó a Cuba a solicitar una nueva renegociación a los acreedores del Club de París en mayo del 2020, para posponer los pagos correspondientes hasta el 2021, para reiniciarlos en el 2022. Esto no se logró y solo se alcanzó un acuerdo que estableció un plazo suplementario para el pago de la deuda, aunque no se conocen más detalles del mismo. El pago del servicio de la deuda se vio también afectado en los casos de Rusia y China.

II

La evolución sintéticamente descrita ha sido determinada básicamente por tres factores. Por un lado, el acrecentado efecto de nuevas sanciones norteamericanas, que hasta el presente se han mantenido sin cambios. De otro lado, la incidencia de la COVID 19, que muestra en el 2021 un significativo rebrote. Finalmente, están presentes las insuficiencias y errores en la aplicación de una política económica que debe transformar sustancialmente la dinámica del desarrollo nacional, pero que ha presentado demoras que han frenado sus potenciales impactos positivos.
Un análisis resumido revela que se produjo un incremento sin precedentes del bloqueo económico de EE.UU., ya que Trump aprobó 243 nuevas medidas contra Cuba, incluyendo la activación plena de la Ley Helms Burton, lo que ha provocado 41 nuevas reclamaciones en tribunales norteamericanos contra compañías que realizan negocios con Cuba. A esto se añade la inclusión de Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, fenómeno del que la nación caribeña es realmente víctima por parte de EE.UU.
Adicionalmente, el gobierno de Joe Biden se ha venido desmarcando de la posición que proclamo en su campaña electoral, al mantener intactas todas las medidas contra Cuba e iniciando –oportunistamente- la aplicación de otras nuevas. El costo del bloqueo durante casi 60 años de agresión alcanzó ya hasta el 2020 144 413 millones de dólares y en junio pasado fue nuevamente condenado por el voto de 184 países en la ONU.
Por otra parte, los enfermos del COVID aumentaron durante el primer semestre del año 16.4 veces y las personas sospechosas u hospitalizadas bajo vigilancia crecieron 18 veces. También, disminuyó la proporción de los enfermos graves y críticos, pero el número de fallecidos aumentó –en términos absolutos- 9.1 veces, aun cuando se mantuvo la tasa de letalidad en 0.67%. Todo esto muestra como se ha expandido la enfermedad en seis meses, pero también como los protocolos para combatir la pandemia se han perfeccionado, evitando una catástrofe sanitaria. En tal sentido, Cuba ha desarrollado cinco candidatos de vacunas, donde ya dos de ellos se han probado eficaces en más del 92% y se aplican gratuita y progresivamente a la población, que debe estar completamente inmunizada este año.
Sin embargo, no ha sido posible evitar la paralización total o parcial de la producción de bienes y servicios, así como la elevación os gastos que directamente provoca la pandemia, que alcanzan ya este año 300 millones de dólares y más de 4 300 millones de pesos para su enfrentamiento
En este difícil contexto, 30 407 colaboradores cubanos lucharon contra la pandemia en 66 países en el 2020 y muchos continúan haciéndolo en el presente, donde ya se suman 57 brigadas médicas cubanas movilizadas contra la COVID en 40 países o territorios desde el inicio de la pandemia.
Por otro lado, a partir de enero de 2021 se ha venido aplicando probablemente la política económica más compleja de los últimos años en Cuba. Se trata de la Tarea Ordenamiento, diseñada para avanzar en el unificación monetaria y cambiaria del país para lograr un sistema de dirección de la economía que permita su funcionamiento eficiente. El impacto macroeconómico principal de esta política es un estímulo a las exportaciones y no estimular las importaciones, efecto que se alcanzará a mediano plazo.
Sin embargo, esta tarea suponía una fuerte devaluación de peso cubano (CUP)1 que crearía un efecto inflacionario igualmente fuerte, el que se buscaba compensar aumentando el ingreso de la población. No obstante, el despliegue de la tarea, en medio una situación económica crítica, unido a un rebrote de COVID, ha impedido atenuar los costos del ordenamiento previsto. En realidad se ha registrado una elevación notable de los precios –que se ha tratado de corregir por diversas vías- a lo que se une un mayor desarrollo de la economía informal y la especulación.

Un análisis resumido revela que se produjo un incremento sin precedentes del bloqueo económico de EE.UU., ya que Trump aprobó 243 nuevas medidas contra Cuba, incluyendo la activación plena de la Ley Helms Burton

III

La agudización de todas las tensiones referidas, sirvió de base a una campaña desestabilizadora de EE.UU. que –al montarse sobre una realidad objetivamente compleja- alimentó a través de las redes sociales las manifestaciones de protesta que estallaron simultáneamente en varios puntos del país el 11 de julio pasado.
La complejidad de la situación se expresa en manifestaciones donde se han mezclado personas que expresan su preocupación legítima por la escasez de alimentos, medicamentos y los cortes de energía eléctrica, pero que aparecen unidas a aquellas que han atacado establecimientos y hostilizado a las fuerzas del orden, proclamando consignas netamente contrarrevolucionarias.
El gobierno cubano se ha comprometido con un análisis autocrítico de las insuficiencias presentes en su gestión, así como de los errores cometidos y adopta medidas para mejorar la situación económica a corto plazo pero –al propio tiempo- proclama el derecho a la defensa sin concesiones de la obra de la Revolución para lo que cuenta con el apoyo de la mayoría de la población.

*Cuba, Asesor del CIEM, miembro del GT Crisis y Economía Mundial.