ARGENTINA:EL GOBIERNO ACORDÓ CON EL FMI

 Julio C. Gambina*

Al final se develó la incógnita y entre el 28 de enero del presente año y la siguiente semana se cancelan 1.100 millones de dólares al FMI, en concepto de vencimientos de capital e intereses.

Eso ocurre porque se acordó con los negociadores del FMI un “préstamo de facilidades extendidas”, con 10 años de duración, cuyo primer vencimiento será dentro de 4 años y medio, o sea, a mediados del 2026, con cancelación prevista hasta el 2031. Es decir, el stand by de Mauricio Macri del 2018 con vencimiento en el 2024, se transforma en otro préstamo por idéntico monto en Derechos Especiales de Giro (DEG) con vencimiento en 2031. La hipoteca continúa.

Se alude a DEG, cuya cotización involucra a varias monedas de circulación internacional, en un tiempo en que el dólar viene devaluándose. Eso implica entonces que hacen falta más dólares para pagar los DEG desembolsados por el FMI. Los montos a devolver son mayores que los 44.500 millones de dólares de la cotización al 2018. Todo ello supone una mayor exigencia para devolver el préstamo del FMI.

El acuerdo

Lo acordado deberá ser tratado en el Congreso Nacional y en el Directorio del FMI. Todavía falta para suscribir el acuerdo final y ahora viene el debate local y en el organismo internacional.

El supuesto es de tratamiento y aprobación rápida, antes de los vencimientos de febrero y marzo, imposibles de cancelar sin desembolsos del FMI. La convocatoria del gobierno apunta a lograr el apoyo parlamentario del oficialismo y de la oposición.

Lo previsible será el voto de rechazo de la izquierda, que podrá extenderse a otros sectores políticos con diversas argumentaciones. Es un debate que juega en la disputa electoral hacia el 2023.

Según lo informado por el ministro Martín Guzmán, una vez suscripto los acuerdos, con los memorándums técnicos correspondientes, el FMI desembolsará trimestralmente, previa revisión de que se cumplen con el “esquema de políticas macroeconómicas” y las “medidas de política económica” comprometidas, de mediano plazo, las que apuntan a la estabilización duradera de la economía local.

En buen romance, el FMI auditará cada trimestre la evolución económica local y si da el acuerdo se efectivizan los desembolsos, y si no, se cae el acuerdo. El FMI se convierte en fiscal de la economía local. Claro que el acuerdo se presenta como un logro en defensa de la decisión soberana para mantener la senda del crecimiento de la producción y del empleo.

Lo acordado es un programa por 2 años y medio, es decir, el tiempo que resta para cancelar el stand by del gobierno Macri.

El FMI se compromete a desembolsar el equivalente de los vencimientos, incluido lo ya cancelado con el FMI en este tiempo, algo más de 5.000 millones de dólares, según dijo Guzmán. Según lo informado habría una meta de acrecentar las reservas internacionales en 5.000 millones de dólares, los que pueden integrarse con esos fondos recuperados desde el FMI.

Los compromisos apuntan a bajar el déficit fiscal a -2,5% del PBI en 2022 (el Presupuesto sugería -3,3%); bajar a -1,9% en 2023 y a -0,9% en 2024, sin precisar detalles, solo señalando una “moderada” intervención sobre el crecimiento del gasto y una “mejora” en la administración recaudatoria. Se trata de ver las planillas en concreto sobre el ajuste por gastos e ingresos.

Es un tema de alarma en materia de ajuste fiscal. Se compromete el gobierno a reducir el financiamiento del BCRA al tesoro hasta prácticamente eliminarlo hacia 2024, con reducción de las emisiones monetarias y fortaleciendo el mercado de capitales en moneda local, cambiando el balance de la deuda pública en divisas a pesos.

Se informó que no habrá reformas laborales o previsionales, ni aliento a privatizaciones, aunque se continua con el plan de reducir subsidios por servicios públicos.

La apuesta es a crecer productivamente sobre la base de exportaciones y que se generen suficientes divisas para hacer frente a los compromisos que se asumirán.

En síntesis, se aprueba la continuidad de los compromisos del Estado, aun cuando el Jefe de Gabinete habló de la “irresponsabilidad” del gobierno Macri en la suscripción del préstamo. El ministro Guzmán aludió al “fracaso” de las políticas comprometidas y que el dinero se usó para cancelar deuda y fugar capitales. Aun cuando se alude a las múltiples causas de la inflación, las medias enunciadas siguen el rumbo de la estabilización y el ajuste.

Argentina vuelve a perder otra oportunidad de investigar a fondo el endeudamiento y para actuar en consecuencia en el rechazo de la deuda ilegal, ilegitima, fraudulenta y odiosa. La campaña por el rechazo al acuerdo con el FMI, la suspensión de pagos y auditoría deberá profundizar su campaña para esclarecer los efectos del acuerdo favorable a legitimar una deuda odiosa que hipoteca recursos públicos alejando soluciones demandas por la sociedad empobrecida.


* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, presidente de la FISyP, miembro de la dirección colectiva de SEPLA.

LA NUEVA OLA:PANDEMIA, VACUNAS, EMPRESAS

Gabriela Roffinelli, Josefina Morales y Aníbal García Fernández*

Entre las crisis entreveradas reaparece en el mundo el fantasma que no se había ido: la pandemia del Coronavirus, COVID-19, en su nueva mutación denominada Ómicron, si no más letal, sí más contagiosa.  Según estimaciones basadas en modelos del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) alrededor del 17 de enero de 2022 hubo 125 millones de infecciones de Ómicron, por día en el mundo, que es más de diez veces el pico de la onda delta en abril de 2021. El nivel de infección sin precedentes sugiere que más del 50 % del mundo se habrá infectado con Ómicron entre finales de noviembre de 2021 y finales de marzo de 2022.  (https:// www.thelancet.com/ PIIS0140-6736(22)00100-3/fulltext).

El impacto económico de esta nueva ola es todavía no cuantificable, ya que no permitirá recuperar el valor de la producción alcanzada en 2019. En Nuestra América ya se pronostica por la CEPAL un menor crecimiento, lo que agrava las desigualdades estructurales que la caracterizan, con baja inversión y baja productividad, mayor concentración de la riqueza y mayor precarización del empleo con desempleo y creciente economía informal.

Al impacto desigual en nuestros países por la ruptura de las cadenas globales de valor, la contracción del comercio exterior, la caída estrepitosa del turismo y el endeudamiento externo en varios países, se suma el nuevo proceso inflacionario a nivel internacional con mayor gravedad en los precios de los granos básicos y alimentos; la inestabilidad del valor de nuestras monedas ha provocado graves devaluaciones en algunas naciones.

La crisis social se extiende y se encona entre los más pobres desamparados a los que las vacunas no llegan, como en Haití que tiene apenas el 1.1% de su población vacunada. Y la dimensión política de la crisis emerge con fuerza en medio de un ascenso de la lucha de clases en busca de cambios sustantivos para las mayorías.

Las vacunas y la apropiación empresarial del conocimiento

Hay que reiterar que la generación de las vacunas descansa, en gran parte, en la investigación pública, en las universidades y centros de investigación financiados por los Estados, y que, al patentarse por grandes empresas trasnacionales, se registra una apropiación privada de un conocimiento público. Y también hay que tener presente el grado de desmantelamiento de las instituciones de salud pública provocado en las últimas tres décadas por las políticas neoliberales en el mundo que en varios países destruyeron los laboratorios nacionales productores de diversas vacunas.

Frente a una pandemia, por definición de alcance mundial, se requiere una atención también de alcance mundial. Este requerimiento no se ha atendido por instancias internacionales. La donación ‘filantrópica’, ‘humanitaria’, de las potencias es raquítica y África y Centroamérica no han podido realizar la aplicación, ni siquiera, de una primera dosis, mientras en los países dominantes se aplica la tercera y hasta cuarta dosis y su aplicación se extiende a menores de edad. Hasta en Lancet, la revista más prestigiada sobre investigación médica se presentó en junio del año pasado, un artículo de Ann Danaiya Usher que cita a Gavin Yaney que señala que “los países ricos se comportaron peor que en las peores pesadillas”.

La petición social internacional para la liberación de las patentes sólo encuentra oídos sordos de gobiernos y empresas trasnacionales. Las instituciones internacionales como la OMC o la OMS, no han sido capaces de impulsar el rescate del conocimiento público, a pesar de la solicitud, desde el 2020, de India y Sudáfrica. Más aun, hacia finales de 2019 la Fundación Bill y Melida Gates se convirtieron en el segundo mayor donante de la OMS, detrás de Estados Unidos. Esta fundación, junto con Alianza para la Vacunación, GAVI (también financiada por Bill y Melinda) hicieron el mecanismo COVAX que ha sido insuficiente y presionaron para impedir la liberalización de la patente de la vacuna de Oxford.

Asa Cristina Laurell señala: “Dada la magnitud de la pandemia, sorprende que no se planteó desde un inicio aplicar las reglas de la OMC sobre excepciones a las patentes ante emergencias de salud pública, que indudablemente es covid-19. El mecanismo previsto para esto son las llamadas licencias obligatorias, las cuales son un permiso que da un gobierno para producir un producto patentado sin el consentimiento del titular de la patente si no se ha logrado una licencia voluntaria. Es de señalar que aún con una licencia obligatoria debe compensar al dueño.” (La Jornada, “Variantes covid, economía y patentes”, 11 de enero 2022).

En dos años de pandemia, las principales farmacéuticas han ganado alrededor de 350 mil millones de dólares, monto casi similar al gasto presupuestal aprobado en México para 2022, poco más de 7 billones, considerando un tipo de cambio de 20 pesos por dólar. Esta acumulación se da al tiempo que 97 millones de personas en el mundo cayeron en la pobreza extrema (2 dólares diarios), según datos del Banco Mundial.

Valor bursátil de las principales farmacéuticas 2020-2021 (millones de dólares)
Empresa20202021
Johnson&Johnson384,200452,700
Pfizer217,600330,400
Moderna7,700102,000
AstraZeneca78,00090,000
BioNTech9,30063,300
Novavax33210,924

En este mar de avaricia destaca la producción de vacunas y la solidaridad internacionalista de Cuba, país bloqueado por Estados Unidos desde hace más de seis décadas y, casi sitiado desde los últimos meses del gobierno de Donald Trump, continuado por Biden. Vacunas denominadas Abdala, Soberana 1 y 2, que empiezan a llegar a países pobres de Centroamérica, Asia y África.

¿Endemia o presión del capital?

Mientras la OMS evalúa que la variante Ómicron “causa síntomas menos graves que Delta, pero sigue siendo un virus peligroso, especialmente para quienes no están vacunados», los gobiernos de distintos países (Inglaterra, Francia, Argentina, España, etc.) se preparan para el fin de la pandemia, plantean que hay que convivir con el virus y vaticinan que dejará de ser una pandemia para convertirse en una endemia.

Les preocupa que el nivel de contagiosidad de la variante Ómicron ha elevado el ausentismo laboral (ya sea porque los trabajadores estén cursando la enfermedad o porque tienen que aislarse por ser contactos estrechos) en todos los países en los que se ha desplegado. Y las empresas los presionan para cambiar los protocolos de seguridad.  Por esta razón económica, no de salud pública, en muchos países se están reduciendo los tiempos de aislamiento por contactos estrechos de 7 a 5 días e incluso en casos de contactos estrechos con un esquema de vacunas completo y sin síntomas ya no deben hacer las cuarentenas y, por lo tanto, asistir obligatoriamente a los lugares de trabajo. Pero como advierten los epidemiólogos si aumentan los contagios, aumentan las hospitalizaciones y los decesos; y aumenta el riesgo de que surja otra variante más transmisible y mortal que Ómicron.

El fin de la pandemia no viene de la mano de los negocios de las farmacéuticas y ni de las grandes corporaciones, que mientras obligan a trabajar a personas que si bien no presentan síntomas pueden contagiar la enfermedad, rehúsan mayoritariamente a pagar impuestos que ayudarían a desarrollar programas sociales orientados a sostener a los sectores más perjudicados por la crisis económica. Un reciente informe de OXFAM (https://www.oxfamargentina.org/riqueza-diez-hombres-ricos-planeta-mientras-ingresos-humanidad-deteriorado-causa-covid/) muestra que la riqueza de los diez hombres más ricos se ha duplicado desde el 2020, mientras los ingresos del 99 % de la humanidad se han deteriorado.

La COVD19 es una enfermedad que se puede prevenir con vacunas. Es hora de que se impongan criterios de salud pública por sobre los criterios de rentabilidad de las farmacéuticas y las megacorporaciones y se liberen las patentes y se distribuyan vacunas en todo el mundo.


* Argentina y México, GT Crisis y economía mundial.

LA ESCUELA AUSTRÍACA Y LA APOLOGÍA DEL CAPITALISMO

Julio C, Gambina*  [1]

La escuela austríaca emerge hacia 1871, año del primer intento de gobierno obrero, con la Comuna de París, levantamiento y experiencia derrotada por la violencia de las armas con 30.000 muertos. Hacía pocos años, en 1867, se había publicado el Tomo I de El Capital, en donde se anticipaba que los expropiados (trabajadores o propietarios de su fuerza de trabajo) tenían derecho a expropiar a los expropiadores (capitalistas o propietarios de los medios de producción). El eje de esta monumental obra se concentra en las leyes del valor y del plusvalor, sustentadas desde la abstracción, núcleo central del método en Karl Marx (1818-1883). El pase a consideraciones concretas del funcionamiento del orden capitalista se conocerá con la publicación por Friedrich Engels (1820-1895) de los borradores de Marx del Tomo II, recién en 1885; y del Tomo III en 1994. El razonamiento completo de Marx sobre la dinámica del capitalismo se completa con la difusión de su obra hacia 1894.

El fundador de la escuela austríaca es Karl Menger (1840-1921), junto con William Stanley Jevons (1835-1882) y León Walras (1834-1910), quienes generan una ruptura epistemológica con la escuela clásica inaugurada por Adam Smith (1723-1790) y David Ricardo (1772-1823). Según John Maynard Keynes (1883-1946), es Marx quien denomina “clásica” a la escuela iniciada con la “investigación acerca de la riqueza de las naciones” en 1776, la primera sistematización de los estudios económicos y la formulación originaria de la ley del valor-trabajo. Hacia 1871 no solo está completa la exposición de la ley del valor, sino que por primera vez se sostiene cual es el origen del excedente económico, la plusvalía o plusvalor, fuente de la ganancia y sus formas concretas de manifestación en la renta o el beneficio empresario. Era la fundamentación acabada del socialismo como propuesta alternativa al capitalismo.

Con esos antecedentes tiene lógica la respuesta “austríaca” y el origen de una nueva denominación a la corriente principal de la economía, ya no clásica, sino “neoclásica”. Los austríacos retoman la explicación del capitalismo, por eso “neo” y el argumento a derrotar es el socialismo en cabeza de Marx. El capitalismo ya está en su madurez y los estudios científicos, una vez sometidos a la crítica de Marx, mutan en “apología” del orden, de la propiedad privada y del libre cambio. Eso es la escuela neoclásica y la escuela austríaca, que sostendrá esos fundamentos con el tiempo, mediante los principales discípulos, caso de Eugen von Boehm-Bawerk (1851- 1914), cuya obra en polémica con Marx se publica en 1884, sustentando inconsistencias, cuya respuesta estaban en borrador hasta 1885 y 1894, con la publicación de los Tomos II y III de El Capital. Ludwig von Mises, (1881-1973) polemizó con Marx y en contra del socialismo en 1922, ya habiendo sucedido la revolución rusa y la primera experiencia por construir el socialismo vía planificación estatal. Friedrich Hayek (1899-1992), premio Nobel de economía en 1974 (otorgado por el Banco de Suecia) y cuya máxima obra es “Camino de la servidumbre” (1944) se concentra en la crítica a la planificación y en la defensa de la libertad de mercado, de precios y la propiedad privada.

Señala Perry Anderson[2]:

“Comencemos con los orígenes de lo que se puede definir como neoliberalismo en tanto fenómeno distinto del mero liberalismo clásico, del siglo pasado. El neoliberalismo nació después de la Segunda Guerra Mundial, en una región de Europa y de América del Norte donde imperaba el capitalismo. Fue una reacción teórica y política vehemente contra el Estado intervencionista y de Bienestar. Su texto de origen es Camino de Servidumbre, de Friedrich Hayek, escrito en 1944. Se trata de un ataque apasionado contra cualquier limitación de los mecanismos del mercado por parte del Estado, denunciada como una amenaza letal a la libertad, no solamente económica sino también política. El blanco inmediato de Hayek, en aquel momento, era el Partido Laborista inglés, en las vísperas de la elección general de 1945 en Inglaterra, que este partido finalmente ganaría. (dónde cierran comillas) El mensaje de Hayek era drástico: “A pesar de sus buenas intenciones, la socialdemocracia moderada inglesa conduce al mismo desastre que el nazismo alemán: a una servidumbre moderna”. (Perry Anderson, Neoliberalismo: un balance provisorio, capítulo I. CLACSO, htpp://biblioteca.clacso.edu.ar).

Tres años después, en 1947, cuando las bases del Estado de Bienestar en la Europa de posguerra efectivamente se constituían, no sólo en Inglaterra sino también en otros países, Hayek convocó a quienes compartían su orientación ideológica a una reunión en la pequeña estación de Mont Pélerin, en Suiza. Entre los célebres participantes estaban no solamente adversarios firmes del Estado de Bienestar europeo, sino también enemigos férreos del New Deal norteamericano.

En la selecta asistencia se encontraban, entre otros, Milton Friedman, Karl Popper, Lionel Robbins, Ludwig Von Mises, Walter Eukpen, Walter Lippman, Michael Polanyi y Salvador de Madariaga. Allí se fundó la Sociedad de Mont Pélerin, una suerte de franco masonería neoliberal, altamente dedicada y organizada, con reuniones internacionales cada dos años. Su propósito era combatir el keynesianismo y el solidarismo reinantes, y preparar las bases de otro tipo de capitalismo, duro y libre de reglas, para el futuro. Las condiciones para este trabajo no eran del todo favorables, una vez que el capitalismo avanzado estaba entrando en una larga fase de auge sin precedentes su edad de oro, presentando el crecimiento más rápido de su historia durante las décadas de los ‘50 y ‘60. Por esta razón, no parecían muy verosímiles las advertencias neoliberales de los peligros que representaba cualquier regulación del mercado por parte del Estado.

La polémica contra la regulación social, entre tanto, tuvo una repercusión mayor. Hayek y sus compañeros argumentaban que el nuevo “igualitarismo” de este período (ciertamente relativo), promovido por el Estado de Bienestar, destruía la libertad de los ciudadanos y la vitalidad de la competencia, de la cual dependía la prosperidad de todos. Desafiando el consenso oficial de la época ellos argumentaban que la desigualdad era un valor positivo en realidad imprescindible en sí mismo, que mucho precisaban las sociedades occidentales. Este mensaje permaneció en teoría por más o menos veinte años.” (falta referencia, dónde empiezan comillas)

Una cita larga pero necesaria, ya que en la escuela austríaca está el origen de las políticas “neoliberales”, que varias veces sostuvimos que no eran nuevas ni liberales. No nuevas porque se inspiran en la antigua tradición austríaca, contra el socialismo y la crítica de la economía política y no son “liberales” porque para funcionar necesitaron del terrorismo de Estado de las genocidas dictaduras del cono sur de América desde 1973. Si en 1947 eran sector en minoría dentro de la profesión económica, hegemonizada por el pensamiento de Keynes, para 1976 con el Nobel a Milton Friedman (1912-2006) se consolida su papel hegemónico como corriente principal sustentada hasta el presente, más allá de matices entre distintas vertientes de la tradición neoclásica.

Con la escuela austriaca se abandona la teoría objetiva del valor, con el eje en el estudio de la producción y la circulación, para sustentar la teoría “subjetiva” del valor, con eje en el consumo y la distribución sobre la base del libre comercio, el individualismo y la defensa de la propiedad privada de los medios de producción. Los austríacos concentran la mirada en valor y precio, desde un enfoque a-histórico en los “bienes”, a contramano de la precisión de Marx en las “mercancías” y las formas del valor que desembocan en el “dinero” y por ende en la diferenciación entre valor de uso y de cambio, el doble carácter del trabajo materializado en la mercancía. Se trata de relaciones sociales históricas que no son asumidas desde la escuela neoclásica, claramente apologética del orden capitalista.

Los austríacos remiten a la categoría de “escasez”, por menos bienes que satisfacen necesidades sociales; por ende, son los bienes que tienen valor para esta corriente, sin considerar el papel del trabajo en el proceso de producción. Eso los lleva a pensar que no se pueden resolver todas las necesidades de la población y naturalizan la situación de escasez y la imposibilidad de resolver la cuestión. Piensan en lo que existe, sin considerar la historia ni la posibilidad de producir los bienes necesarios para satisfacer crecientes necesidades históricas de la población.

Desde esa tradición emergen hoy propuestas ultra liberales que disputan el sentido ante la extensión de la crisis. El derrumbe del este europeo y de la URSS, hace tres décadas, extendió la hegemonía ideológica del neoliberalismo y avanzó en un sentido común que niega la posibilidad de construir alternativa a los postulados de la corriente principal y del orden capitalista, cuyos sustentos son como señalamos apologéticos. Está en la sociedad construir nuevos sentidos en contra y más allá del capitalismo.


[1] Doctor en Ciencias Sociales, UBA. Profesor Titular de Economía Política, UNR. Integra la Junta Directiva de la Sociedad Latinoamericana y caribeña de Economía Política y Pensamiento Crítico, SEPLA.

[2] Perry Anderson. Neoliberalismo: un balance provisorio. Capítulo I. CLACSO, en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20100609031734/4anderson.pdf


* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, Doctor en Ciencias Sociales, UBA. Profesor Titular de Economía Política, UNR. Integra la Junta Directiva de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico, SEPLA.

EL PRECIO DEL MAÑANA: EL CLIMA EN LA BALANZA

John Freddy Gómez* y Camila Andrea Galindo**

“La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas” Karl Marx.

La vigesimosexta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático denominada (COP26) se realizó en la ciudad de Glasgow en el Reino Unido entre el 31 de octubre y el 13 de noviembre del año 2021. En esta conferencia se reunieron aproximadamente 197 Estados abocados a discutir y acordar políticas ante las graves consecuencias que contrae el calentamiento global para la estabilidad de la especie en el planeta. Aunque la parafernalia alrededor de la COP26 fue alta, los acuerdos logrados son mínimos y por el contrario se observa como el proceso de calentamiento global es utilizado por la mayor parte de los Estados a nivel mundial como retorica mediática, incremento del control espacial, mercantilización de espacios socionaturales y como atracción de recursos en el nuevo mercado verde.

La conferencia pretendía establecer un acuerdo vinculante en el que los Estados participantes se comprometieran activamente en la reducción del 50% de la emisión de gases de efecto invernadero para antes del año 2030 y sucesivamente reducir al cero neto para el año 2050. Luego de varios días de discusión y de amplia divulgación mediática, el acuerdo finalizó con un compromiso altamente ambiguo, el cual no se configura como vinculante para las partes firmantes y que evidencia el real compromiso de los Estados por la contención del síntoma, el calentamiento global, de la enfermedad el sistema capitalista de producción y reproducción.

Es necesario establecer las relaciones fundantes de las contradicciones que se presentan en la realidad material de la humanidad, analizar el síntoma y tratar de controlarlo con paliativos invisibiliza la causa fundante de estos, la enfermedad. El sistema relacional capitalista genera procesos esquizofrénicos debido a que se interpreta la realidad desde una forma opaca en la que no se observa la explotación de las fuerzas humanas y naturales, y por ende se comprende la realidad a partir de la mediación de las mercancías y no desde las personas y la naturaleza.

Al no evidenciar esta relación de explotación se sumerge a gran parte de la sociedad en una esquizofrenia colectiva que imposibilita comprender la necesidad apremiante en nuestros días de pensar, construir y transitar a un sistema poscapitalista. Por el contrario, para esta sociedad esquizofrénica le es más sencillo pensar en un fin de la especie humana y natural que en el fin de un sistema socioeconómico de producción y reproducción.

Esta dinámica de esquizofrenia colectiva, llamada capitalismo, ha derivado en una crisis civilizatoria en la que se han generado procesos de híper fracturamiento metabólico a partir de las ansias de utilidad económica de una cada vez más ínfima parte de la sociedad; mientras, otro gran porcentaje de la sociedad vive inmerso en un sistema inhibidor de la realidad ocasionando placer ante la destrucción. La imposibilidad del sistema y sus relaciones de evidenciar la naturaleza como el cuerpo no orgánico de la persona lleva a generar procesos de destrucción y autodestrucción y posibles alternativas que no impliquen romper con el fetiche de la mercancía como es la mercantilización de la naturaleza por medio de unos denominados servicios naturales a través del llamado “mercado verde”.

El sistema capitalista en su esencia es un sistema depredador de las fuerzas productivas humanas y reproductivas de la naturaleza. Sin embargo, esta dinámica a partir de la intensificación de sus contradicciones inmanentes, las cuales se constatan como procesos de sobreproducción y sobreacumulación a nivel mundial en la década de los años 70 del siglo XX, se acrecentó a partir de la ruptura de los tiempos de reproducción natural por medio de la bioquímica del petróleo en la llamada revolución verde.

Ahora bien, en la década de los años 70 del siglo XX los anhelos de una sociedad en la que las fuerzas productivas permitieran a la humanidad el pleno disfrute del ser social natural se posibilitaron. Sin embargo, la esquizofrenia del sistema capitalista perpetuó las relaciones de explotación por medio de una demanda artificial garantizada por la financiarización de la economía generando procesos de desarrollo de fuerzas destructivas que incitaron el aceleramiento de los tiempos productivos y reproductivos con graves consecuencias para el planeta.

Gráfica 1. Variación de la temperatura a nivel mundial (En grados centígrados) y

 emisión de deuda pública de Estados Unidos (En billones de dólares) entre 1880-2021[1]

En la gráfica número uno, se constata como el incremento de la financiarización pública en los Estados Unidos, que tiene una relación directa con la masa monetaria de intercambio internacional, se acompasa con el incremento de la temperatura a nivel global. A partir de la década de los años 70 del siglo XX se ha incrementado la temperatura a nivel mundial con picos de variación de 1,1 grados centígrados para los últimos 5 años.

Esta dinámica evidencia el papel del régimen de acumulación financiarizado dentro del sistema capitalista, el cual en el afán de posponer las contradicciones intrínsecas de un sistema depredador está llevando al conjunto de la sociedad a la barbarie y genocidio.

Es importante evidenciar que el sistema capitalista ante la crisis del COVID-19 aumentó exponencialmente la emisión de masa monetaria particularmente en las metrópolis económicas: Estados Unidos y la Unión Europea. Este acrecentamiento de la masa monetaria ha ocasionado, como se puede observar en la gráfica número dos, el incremento de los precios de las materias primas y el aumento del endeudamiento de los países periféricos configurando una posterior materialización de la sobreexplotación del ser humano y la naturaleza por medio de la explotación laboral y natural, opresión fiscal y despojo.

Gráfica 2. Incremento de los precios de las materias primas 2017-2021

(En nivel de índice Bloomberg de materias primas al contado[2]

El indicador de los precios al contado de las materias primas vuelve a subir
Blanco: Índice Bloomberg de materias primas al contado

Al observar que existen dinámicas de capitalismo verde que pretenden generar una estabilización del clima a partir de no interrumpir los procesos de utilidad económica y control hegemónico, se hace necesario la ruptura con el régimen de acumulación financiarizado y en su completitud del sistema capitalista de producción y reproducción ante un escenario apocalíptico producido por la esquizofrenia del capital.

Estas propuestas de capitalismo verde pretenden mercantilizar la naturaleza y ofrecer servicios de captura de gases de efecto invernadero a partir de la enajenación de espacios socionaturales, en particular espacios de los países periféricos en donde por medio de la coerción y coacción se busca transformar las relaciones de las comunidades que habitan estos territorios que en su mayoría privilegian el valor de uso por encima del valor de cambio.

Es así como las propuestas desde los Estados e instituciones en escenarios como la COP26, que se encuentran subordinados a las lógicas de producción y reproducción de las relaciones del capitalismo, no pueden ofrecer a la sociedad soluciones realmente dignas. Estas respuestas se tramitan desde la incorporación de la contradicción intrínseca del sistema capitalista como una posible fuente de utilidad económica en desmedro del conjunto de la sociedad o en la negativa, igualmente esquizofrénica, de negar las consecuencias que ha traído consigo el calentamiento global como síntoma de este sistema.

Es preciso llamar la atención sobre el precio que pretende imponer el sistema capitalista para el futuro de una sociedad al vilo de la extinción, en donde se observa como el clima se encuentra en una balanza de posibles utilidades para una clase que vive a costa de la sobreexplotación de la humanidad y la naturaleza, y que acarrea mayores cargas a las clases más empobrecidas y Estados periféricos subordinados por este ruin sistema.


[1] Gráfica realizada a partir de Statista. (2021). Estadisticas. Obtenido de Statista: https://es.statista.com/

[2] Gráfica extraída de Bloomberg. (2021). Los precios de las materias primas repuntan otra vez . Obtenido de Bloomberg: https://www.bloomberglinea.com.co/2021/09/13/los-precios-de-las-materias-primas-repuntan-otra-vez/


* Colombia, GT Crisis y Economía Mundial, Docente e investigador universitario, Universidad Nacional de Colombia. Coordinador de la Plataforma de la Auditoría Ciudadana de la Deuda en Colombia.

** Colombia, GT Crisis y Economía Mundial, Abogada defensora de DDHH y magister en Derecho Administrativo, Coordinadora del Grupo de Estudio Economía Digna.

ELECCIONES, ACUERDO CON EL FMI Y AJUSTE EN ARGENTINA

Gabriela Roffinelli*

Elecciones legislativas en Argentina

En Argentina el pasado 14 de noviembre se realizaron las elecciones legislativas de medio turno (2019-2023), en las que se renovaron un tercio de la Cámara de Senadores y la mitad de la Cámara de Diputados. Se impuso la oposición de derecha, Juntos por el Cambio, por un margen de casi el 10% a nivel nacional, sin embargo, el Gobierno de Alberto Fernández celebró haber evitado una derrota mayor de la esperada, considerando los resultados de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) realizadas dos meses antes.

El Frente de Todos evitó la crisis gubernamental que se avecinaba; el presidenciable en 2023, Mauricio Macri anticipaba triunfante -durante los comicios- que Juntos por el Cambio “iba a ayudar a que la transición sea lo mejor posible”. El oficialismo recuperó votos con respecto a las PASO, principalmente, en la provincia de Buenos Aires, por lo que se mantiene como primera fuerza en Diputados, aunque no alcanzaron para retener el quórum propio en el Senado.

El Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad (FITU) hizo una muy buena elección, con un 6% de los votos se posicionó como tercera fuerza a nivel nacional y obtuvo cuatro diputados: uno por la provincia de Jujuy, dos por la provincia de Bs. As. y uno por la ciudad de Buenos Aires. Y en varios distritos del conurbano bonaerense con un 8 y 10% del apoyo de los electores obtuvo varios concejales. Evidentemente, parte de la base electoral del kirchnerismo se inclinó por la izquierda, desilusionada con gobierno de Alberto Fernández que no ha cumplido con sus promesas electorales de reactivar la economía, recuperar el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.

La ultraderecha liberal se destacó como la novedad ya que obtuvo un 5% de apoyo a nivel nacional.  Destacándose el 17% de Ciudad de Buenos Aires y el 6% de provincia de Bs. As. obtenidos por las listas encabezadas por los economistas ultraliberales Javier Milei y José Luis Espert respectivamente. La ultraderecha liberal son una fuerza colectora de votantes de derecha de JxC y de votos bronca ante la elevada inflación (52,1% interanual) en curso. No obstante, todo hace prever que votarán en sintonía con JxC en el Congreso.

Según información oficial la participación del electorado alcanzó el 71%, cinco puntos más que en las primarias, con lo que se convierten -a excepción de 200- en unas de las más bajas participaciones electorales desde 1983. Más de 10 millones de empadronados no se presentaron a votar, siendo el voto obligatorio. Al ausentismo se le sumaron cerca de 1,1 millón de votos en blanco o impugnados. A diferencia de 2019, cuando fueron las elecciones presidenciales, se evidencia que el descontento social –que arrastra varios años de crisis económica- no se canalizó a través de la contienda electoral.

El ajuste del Fondo

En la noche de las elecciones, mientras se conocían los resultados electorales, a través de un mensaje grabado Alberto Fernández convocó a la mayoría parlamentaria la oposición de derecha y a los representantes del FdT– a apoyar el acuerdo con el FMI.  Anunció que enviará al Congreso en los primeros días de diciembre un programa económico de varios años que denominó: “Programa Económico Plurianual para el Desarrollo Sustentable”.  Este programa –del que todavía se desconoce su contenido concreto– “contemplará los mejores entendimientos que nuestro gobierno haya alcanzado con el staff del FMI en las negociaciones que lidera nuestro ministro de economía, Martín Guzmán, sin renunciar a los principios de crecimiento económico e inclusión social a los que me he referido previamente».  Pero está claro que el FMI no tiene intenciones de flexibilizar sus exigencias, no aceptó prorrogar los plazos de repago 20 años, ni eliminar la sobre tasa que cobra por el excesivo endeudamiento.

Desde el Frente de Todos insisten en que el acuerdo con el Fondo se realizará “preservando el crecimiento económico y la inclusión social”.  Pero en concreto el gobierno busca un acuerdo para pagar una deuda fraudulenta que financió la fuga de capitales (como denunció el Banco Central  https://www.elcohetealaluna.com/los-100-de-macri/) y la campaña presidencial del Ingeniero Macri

(https://www.infobae.com/politica/2020/07/28/un-asesor-de-trump-revelo-).

Por ahora no se conocen los detalles del acuerdo con el FMI (las negociaciones son secretas), pero lo que está claro es la injerencia del organismo en la formulación de la política económica del gobierno actual y de los futuros –sean del color que sean–; la que se reducirá a la implementación de las consabidas recetas de ajuste: déficit fiscal (recortes en educación, salud, viviendas, infraestructura, etc.), liberar el mercado cambiario y devaluar, aumentar las tarifas de los servicios públicos y la puesta en marcha de las contrarreformas estructurales: reforma laboral, previsional y tributaria, que supongan más recursos para que el Estado pueda comenzar a pagar en 2026 los U$S 45 mil millones pendientes. No por casualidad, el ex ministro de economía del macrismo, Nicolás Dujovne expresó: “lo mejor que hicimos fue dejarles al Fondo Monetario Internacional”.

El gobierno intenta convencer de que, una vez cerrado el acuerdo con el Fondo, vendrán inversiones y un rebrote de la economía que se derramará sobre todos los sectores. Pero según información del periódico Ámbito (26-11-2021) que pudo “reconstruir de distintas fuentes al tanto de las conversaciones, el Fondo, como es habitual en sus recetas, exige un pronto tránsito al superávit fiscal vía ajuste y un acelerado ritmo de acumulación de reservas para garantizar el repago de la deuda. Así, le advierte al Gobierno que una reactivación económica rápida iría a contramano de esa premisa”.  Un crecimiento del PBI mayor al 2,5%, para el Fondo, impulsaría las importaciones y ralentizaría la recuperación de las reservas.  Es decir, ajuste, devaluación y estancamiento económico es lo que promueve el FMI para los próximos años.

La organización popular la única alternativa a los ajustes fondomonetaristas

A 20 años de la crisis del 2001, se profundiza la pobreza (40%), el desempleo y la precarización laboral. Los salarios pierden poder adquisitivo por cuatro años consecutivos, según revelan cálculos del CIFRA-CTA la caída de los salarios es mayor que hace 20 años “mientras entre el Tequila y 2001 la participación de los sueldos en el ingreso bajó del 40% al 35% y luego volvió al 40%, ahora viene de desplomarse en seis años del 52% al 40%”

(https://www.baenegocios.com/columnistas/El-metaverso-feliz-del-Fondo-Monetario-que-no-ajusta-20211111-0178.html).

El ajuste fondomonetarista sólo agudizará aún más los niveles de pobreza, indigencia, precarización laboral y desempleo, sólo augura tiempos sombríos y de incertidumbre para quienes vivimos de nuestro trabajo.  Es un Déjà vu con la crisis social de hace 20 años. Pero si algo nos ensañaron las movilizaciones del 2001, es que la respuesta a los problemas sociales sigue transitando por la organización y la lucha solidaria, soberana y transformadora de las y los trabajadores y de todas las y los oprimidos que resisten en las calles, los barrios, los sindicatos, los territorios y las organizaciones populares a las permanentes embestidas del capital sobre el presente y futuro de los pueblos.


* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, coordinadora.

ELECCIONES PRESIDENCIALES EN CHILE 20201: ENTRE EL PASADO DE PINOCHET Y LOS CAMBIOS DEMOCRÁTICOS

                                                                                               Paula Vidal Molina* 

Los resultados de las elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile, del domingo 21 de Noviembre, presentan un escenario muy dramático para las posibilidades de transformación que se abrieron el 18 de octubre de 2019, a partir del “estallido” social. Como es sabido, pasaron a segunda vuelta Gabriel Boric y José Antonio Kast, para definir el 19 de diciembre quien alcanza la presidencia de Chile. Al observar los datos de la elección vemos que la posición del candidato de la extrema derecha conservadora, José Antonio Kast, no solo superó a la de las fuerzas progresistas por el cambio que expresa Gabriel Boric, sino que también lo hizo con Sichel, su contrincante de la derecha liberal. Por otro lado, los datos muestran que desapareció el centro político o las fuerzas que administraron los gobiernos desde 1990 hasta 2014 de la mano de la coalición de la Democracia Cristiana, el Partido por la Democracia y el Partido Socialista, que representaba en esta elección Yasna Provoste. Lo cual marca un nuevo ciclo histórico.

Ahora bien, otros dos datos son relevantes: a) la alta abstención, que es parte de la tendencia desde el 2012, en que dejaron de ser obligatorias las votaciones en las elecciones; las cifras no llegan al 50% de la población que puede votar, lo cual da cuenta de que para más de la mitad del padrón electoral, el mecanismo de las elecciones no le son significativas, cuestión que no se entregan razones / se toma en cuenta en los estudios existentes; y b) dentro de los que sí votaron, llama la atención la alta votación del candidato Franco Parisi (quien no estuvo en Chile durante la campaña y tampoco pudo sufragar) con la tercera mayoría y que con un discurso anti-establischment y el uso de redes sociales pudo sumar un importante electorado. Este candidato, rápidamente después de obtenidos los resultados, comenzó a dar gestos a favor de la candidatura de Kast.

Un resumen de los porcentajes que alcanzaron los candidatos se observa en el siguiente cuadro:

CandidatosPadrón 2021:  15.030.963 Votantes 2021: 7.115.590 (47,34%)
José Antonio Kast  (Partido Republicano)  27,91% con 1.961.122 sufragios
Gabriel Boric (Convergencia Social – Apruebo Dignidad)25,83 % con 1.814.809 sufragios
Franco Parisi (Partido de la Gente)  12,80 % con 899.403 sufragios
Sebastián Sichel (Independiente – Chile Vamos)  12,79 % con 898.510 sufragios
Yasna Provoste (Democracia Cristiana – Nuevo Pacto Social)11,61% con 815.558 sufragios
Marco Enríquez-Ominami (Partido Progresista)  7,61% con 534.485 sufragios
Eduardo Artés (Unión Patriótica)  1,47 % con 103.181sufragios

Teniendo esto en consideración, el escenario es muy dramático, no solo porque se posiciona con fuerza una ultra-derecha que hasta ahora no había tenido gran presencia en los gobiernos de Piñera y en el parlamento. Una derecha que reposiciona el legado e imagen de Pinochet, el orden y las fuerzas armadas, plantea profundizar el neoliberalismo, por ejemplo, abriéndose a la privatización de Codelco, la empresa del cobre del Estado, bajar impuestos a los empresarios, flexibilizar aún más el trabajo y subir la edad de jubilación. Al mismo tiempo, es absolutamente conservadora pues no solo niega el derecho al aborto de las mujeres, pone la imagen de Dios y los valores de la familia tradicional y las mujeres casadas en el centro, excluyendo a diversos tipos de familias que existen en el país, sino que también pretende abolir el ministerio de la mujer y género y el Instituto de derechos humanos, entre muchos otros retrocesos civilizatorios.  Esta candidatura enfrenta a la sociedad chilena a elegir entre dos proyectos: 1.- mantener y profundizar el neoliberalismo heredado de Pinochet versus los cambios necesarios para realizar la democracia planteada por Boric, 2.- rechazar el cambio constitucional versus la mayoría de la ciudadanía que votó por Aprobar el cambio constitucional y 3.- mantener los privilegios de los super ricos y poderosos versus mejorar las condiciones de vida de los de abajo. 

Ahora bien, el escenario igualmente se torna muy complejo para las fuerzas del cambio representada por Boric, porque los resultados de las elecciones parlamentarias en ambas cámaras no son alentadores, debido a que la derecha alcanzó casi el 50% de los cupos. En el caso en que gane Boric el 19 de diciembre, el parlamento podrá obstaculizar los procesos de cambio que puede traer el programa, en un contexto económico de crisis y pandemia aún. Pero no solo eso, porque en lo que tiene que ver con el proceso constituyente, frente a una nueva Constitución, este Congreso podría buscar mecanismos para atenuar, obstaculizar o retrasar los cambios.

Mas allá de ello, hoy el desafío es ganar la presidencia, y para ello, Boric y los sectores de las izquierdas progresistas deben salir a las calles, explicar y politizar a los sectores que no votaron y a quienes indecisos no votaron por él. No pueden contentarse con el número de votantes –insuficientes– de los partidos representados por Yasna Provoste, Meo y Artés.

Sin embargo, el mayor desafío es volver a vincularse con la clase trabajadora, sus demandas sin hipotecar los pilares de un programa que apunta a sentar bases que permitan salir de la lógica neoliberal. En este momento, se están organizando comandos en todo Chile para defender lo que hemos conquistado y que costó la vida y ojos de muchxs chilenxs, la consigna es: evitar un desastre mayor con Kast y la ultra derecha en el gobierno y ganar con Boric, algunos de los cambios que se levantaron con la rebelión del pueblo el 18 de octubre de 2019.


* Chile, GT Crisis y economía mundial, Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Chile.

CAPITALISMO CREPUSCULAR*

Michael Roberts**

Como expresa el título del libro, sus autores – Murray EG Smith, Jonah Butovsky y Josh Watterton – concluyen que el capitalismo, antes de su desaparición, se encuentra en una fase crepuscular. Para comprobar esta tesis, los ensayistas abordan el análisis de las teorías marxistas de las crisis, responden a las críticas hechas a Marx por parte de los economistas convencionales y proporcionan evidencias empíricas que confirmar el paradigma marxista.

El libro comienza con “aquí y ahora”. A lo largo de dos capítulos, se detallan los orígenes y el curso de la pandemia, descubriendo, en mi opinión, un punto clave. Antes del COVID 19, el capitalismo ya había entrado en un período de depresión caracterizado, por un bajo crecimiento económico, una escasa inversión productiva y, sobre todo, por una decreciente rentabilidad del capital, el ingrediente decisivo del «capitalismo crepuscular».

En las cuatro décadas anteriores a la pandemia, la desigualdad de ingresos aumentó, y la mayoría de las ganancias por productividad no “derramaron» a la clase trabajadora.

Mientras la participación de los ingresos obtenidos por el 1% más rico aumentó drásticamente la tasa promedio anual de la productividad laboral sufrió una importante caída (en gran parte debido a una desaceleración en la formación de nuevo capital fijo). Casi sin interrupción, los ingresos del 1% aumentó desde un 12% en 1985 a alrededor del 22 por ciento en 2017. En el otro lado del camino, los salarios, para el 90 por ciento de los trabajadores, se estancaron o disminuyeron en términos reales entre 1970 y 2015.

Los autores ofrecen una visión marxista de esta abismal desigualdad de ingresos y riqueza. Es decir, explican cómo la creciente tasa de explotación del trabajo por parte del capital, se apropia del excedente mediante ganancias, intereses y rentas.

En los siguientes tres capítulos, tanto teórica como empíricamente, el libro llega al meollo de la explicación que dio Marx a las crisis capitalistas. Después de la Segunda Guerra Mundial, la causa subyacente de las crisis capitalistas periódicas es probadamente la consecuencia de una insuficiente producción de plusvalía, un problema que ha mutado y empeorado desde que se establecieron las nuevas bases materiales para la acumulación del capital.

En Estados Unidos, y en otras naciones, la crisis financiera de 2007-2009 fue la derivación de un esfuerzo de décadas por parte de la clase capitalista, para detener y revertir la caída a largo plazo en la tasa promedio de ganancia (ocurrida entre los 1950 y 1970). La Gran Recesión del 2008 fue el resultado acumulativo y complejo de un malestar económico que se explica por los persistentes problemas de rentabilidad del capital productivo (la forma del capital asociada con la economía real).

Los autores exhiben las evidencias de numerosos estudios empíricos y de su propio trabajo sobre la economía de EEUU y Canadá, algunos publicados en World in Crisis (2018), editados por Guglielmo Carchedi y yo.

El libro explica que la forma característica de una crisis económica capitalista es la sobreproducción. Con una crisis de sobreproducción no se pueden vender productos a precios que permitan un margen de beneficio adecuado y, dado que la ganancia es el factor que impulsa la producción capitalista, el crecimiento económico debe ralentizarse o incluso disminuir. El resultado siempre es el mismo: personas sin trabajo, inactividad productiva y bancarrotas empresariales.

Pero, la sobreproducción sólo describe una crisis capitalista, no explica sus causas.

Los autores lo explican así: “según Marx, una variedad de circunstancias puede desencadenar una crisis de sobreproducción; sin embargo, la causa recurrente y más importante, es la tendencia a la caída de la tasa de ganancia debido a una sobreacumulación de capital y una cantidad inadecuada de plusvalía. Si la sobreproducción implica la incapacidad del capital social para realizar el valor total de la producción de mercancías, esta «crisis de realización» es, en última instancia, la manifestación superficial de una crisis de valorización, una crisis en la producción de cantidades suficientes de nuevo valor y plusvalía. «

Agregan que la ley de las ganancias de Marx es de doble filo: «una caída en la tasa promedio de ganancia no siempre debe precipitar una crisis de acumulación de capital, tal crisis no siempre está precedida por una caída pronunciada en la tasa promedio de ganancia ‘… pero, una caída en la masa de beneficios combinada con otras perturbaciones puede ser suficiente».

Las causas de la caída de la rentabilidad en las economías desarrolladas han sido muy debatidas por los economistas marxistas. Los autores defienden la opinión que el principal determinante es el crecimiento de la composición orgánica del capital (una mayor inversión en medios de producción que sobre los salarios). A medida que aumenta la composición orgánica del capital, la tasa promedio de la ganancia del capital caerá.

Al exponer la ley de rentabilidad de Marx, los autores hacen la crítica de otras explicaciones, en particular la dirigen Robert Brenner ,y a su obra de 1990 que dominó el pensamiento de ese momento (Uneven Development and the Long Downturn: The Advanced Capitalist Economies from Boom to Stagnation).

Para Smith, Butovsky y Watterton: » El enfoque de Brenner está totalmente en desacuerdo con la teorización marxista de las crisis. En efecto, la tesis de Brenner descansa sobre el concepto de «crisis de realización» que tiene mucho más en común con la tradición keynesiana que con la teoría de Marx. Por tanto, nuestra crítica a Brenner tiene el propósito de revelar la incompatibilidad básica del marxismo con las versiones más izquierdistas del keynesianismo».

Yo agregaría que al rechazar la ley de Marx de “la creciente composición orgánica del capital” (la fuerza subyacente que produce la caída de la rentabilidad) Robert Brenner retrocede a la teoría de Adam Smith. Es decir, Brenner, comparte la opinión que la rentabilidad cae debido a una mayor competencia entre capitalistas. En otros términos, las tesis de Brenner apuntan a que, si los salarios no subieran demasiado, las ganancias podrían mantenerse y así el capitalismo podría evitar sus crisis.

Entre los marxistas en la década de 1970 era popular la teoría que él aumento salarial comprimía los beneficios del capital. Sin embargo, los duros hechos han desmentido esta idea: la tasa de explotación del trabajo por parte del capital ha aumentado drásticamente en los 40 últimos años y, la rentabilidad media del capital está cerca de mínimos históricos.

Sólo los poskeynesianos (siguiendo al keynesiano-marxista Michal Kalecki) siguen hablando de las crisis ‘impulsadas por ganancias demasiado bajas. Esta explicación neo-ricardiana ya no tiene sustento entre la mayoría de los economistas marxistas. Las evidencias demuestran un persistente descenso de la rentabilidad en el siglo XXI.

El libro tiene un capítulo importante sobre teorías alternativas de la crisis, en esta sección los autores critican las teorías de los economistas «heterodoxos radicales», tales como Mariana Mazzucato y Stephanie Kelton. Estos economistas ignoran o rechazan la teoría del valor de Marx y, en cambio, se centran en los análisis keynesianos de «falta de demanda», «fallas del mercado» o «inestabilidad» financiera. Pero, no ofrecen una explicación coherente de las crisis ni evidencia empírica suficiente para apoyar sus posiciones.

Otra explicación como causa subyacente a las crisis capitalistas es la «financiarización». Smith, Butovsky y Watterton coinciden en que en los últimos 40 años se ha producido un aumento de las ganancias de las nuevas tecnologías y un crecimiento del sector financiero, pero, a la vez, sostienen que gran parte de estos beneficios son ficticios. Es decir, se trata de ganancias en el papel que eventualmente no se «realizarán» a partir del valor creado en la producción.

Lo que ocurra en el sector de creación de valor será decisivo para la supervivencia del sistema.

 Los autores afirman: “a nuestro juicio, el fenómeno de la financiarización es la expresión más perversa de los problemas de rentabilidad y valorización del capital productivo.

La financiarización no ha “transformado” al capitalismo de una manera fundamental, el capital no puede prescindir de la explotación del trabajo asalariado productivo como un medio para generar ganancias. Por el contrario, el fenómeno financiarización atestigua la decadencia del sistema de ganancias y los frenéticos esfuerzos de sectores de la clase capitalista para acumular inmensas fortunas sin contribuir (ni siquiera de manera indirecta) a la producción de mercancías y plusvalía «.

Los capitalistas ahora buscan desesperadamente ganancias comprando y vendiendo dinero y crédito en lugar de explotar directamente el trabajo asalariado. Los autores recuerdan al lector la observación de Marx en el volumen 2 de El Capital: “para el poseedor de capital monetario, el proceso de producción aparece simplemente como un término medio inevitable, un mal necesario para el propósito de hacer dinero». O como escribió Engels: “esto explica por qué las naciones caracterizadas por el modo de producción capitalista sufren periódicamente ataques de vértigo en los que intentan realizar la obtención de dinero sin la mediación del proceso de producción”.

Para los autores no utilizar la teoría del valor de Marx no sólo conduce a una pobre comprensión de la causa de las crisis, también tiene negativas consecuencias políticas. Entre estas secuelas está las derrotas de la izquierda radical en América del Norte y en Europa.


* Reseña del libro de Murray E. G. Smith, Jonah Butovsky y Josh I. Watterton Twilight Capitlism: Karl Marx and the decay of the profit system, Fermwood Publishing, Canadá.

** Gran Bretaña, economista, blog The next Recession.

LA CAJA DE PANDORA

Josefina Morales*

Los Papeles de Pandora: sucios secretos financieros de la clase dominante  salen a la luz, ¡de nuevo!
Fuente: Marxist

Créditos: producción: la banca trasnacional, bufetes trasnacionales y paraísos fiscales de Panamá, Islas Vírgenes, Suiza, Miami; casting: 600 periodistas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación; actores estelares: políticos distinguidos, presidentes, expresidentes, secretarios de Estado, banqueros, grandes empresarios y hasta un premio nobel de literatura.

El mito

Pandora fue la primera mujer mortal creada por Hefesto a petición de Zeus bendecida por Afrodita y Atenea, mas Hermes le otorgó virtudes relacionadas con la curiosidad, el engaño y las mentiras. Zeus le dio una caja con la advertencia de no abrirla, ya que en ella se encontraban todos los males del universo… Y Pandora abrió la caja. Y el mito llegó al cine con la Caja de Pandora del cine mudo alemán de G. W. Pabst, la versión de Paul Auster en Lulu on the Bridge de 1998 hasta la película turca de 2009.

La realidad que supera al mito

En abril de 2016, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que agrupa a más de 600 periodistas de diversos países, dio a conocer los denominados Papeles de Panamá, que mostraban cómo miembros de la élite del poder en diversos países del mundo enviaban millonarios dineros en divisas (dólares) a través de sociedades fantasmas, de membrete, creadas en Panamá por el Bufete Fonseca, a los paraísos fiscales de las Islas Vírgenes y así guardar-ocultar su riqueza monetaria, en gran parte malhabida, para evadir impuestos en sus países de origen, lavar dinero, o realizar “inversiones”, compra-venta de acciones o de empresas, o cualquier otro teje-maneje financiero. Todo lo cual configura lo que Juan Carlos Fernández Cela denomina una cartografía de los flujos financieros entre sus puntos de origen y destino (“La geografía financiera de los ‘papeles de Panamá’ en Sudamérica” en Revista de Geografía Norte Grande, núm. 77, 2020).

Los paraísos fiscales, guaridas como dice John Saxe-Fernández, se caracterizan por el no cobro de impuestos a los recursos que ahí llegan, la falta de transparencia, la no proporción de información a otros países, la aceptación de empresas fantasmas, es decir, de empresas que no requieren comprobar sus actividades. Clásica fue la existencia de Una Suiza libre de toda sospecha como escribió Jean Ziegler en 1977 (véase también a Juan Hernández Vigueras, El trasfondo de los parai$o$ fiscales, Attac-España. 2006). Tradicionalmente están localizados en El Caribe, Trinidad y Tobago, Las Islas Vírgenes y Panamá y en países europeos como Andorra y Mónaco, posteriormente Singapur se convirtió en una plaza importante y ahora los más importantes se localizan en Estados Unidos.

El País, el 3 de octubre, abrió la caja de Pandora y puso al descubierto a 3 000 “personalidades” internacionales que ocultan sus dineros en los paraísos fiscales, entre las cuales se encuentran tres presidentes de América Latina (Guillermo Laso de Ecuador, Sebastián Piñeira de Chile y Luis Abinader de la República Dominicana), la vicepresidenta y canciller colombiana, Marta Lucía Ramírez, el ministro de economía de Brasil, Paulo Guedes, 11 exmandatarios (de Colombia, Perú, Paraguay, Panamá…), Shakira y Vargas Llosa.

En la investigación que publicó El País, “Los papeles de Pandora”, participaron periodistas y organizaciones diversas de América Latina. Entre otros de Proceso, Quinto Elemento Lab y Univisión de México; de la revista Piagui y de la Agência Publica de Brasil; de Argentina del periódico La Nación; de Colombia miembros del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística; de Chile La Fundación Periodística LaBot; y de Ecuador periodistas del diario El Universo; y periodistas del diario español El País. En la investigación se revisaron cerca de 12 millones de documentos: actas de constitución, poderes notariales, facturas, listas de clientes y todo lo que pudieron y encontraron.

La financiarización del siglo XXI

Francois Chasnais señala que se advierte en la economía, desde mediados de los años ochenta, una creciente importancia del capital financiero, cualitativamente distinta a periodos históricos anteriores, lo que apunta a una nueva fase del proceso de internacionalización de capital, la de la mundialización del capital, en donde el capital financiero se ha convertido em la fracción dominante del capital y ha definido un diferente régimen de acumulación dominado por lo financiero, el monto y destino de las inversiones y la distribución de la renta; lo que no quiere decir que, a nivel internacional, conlleve un proceso viable de acumulación, ni de estabilidad sistémica. (Francois Chesnais, “La teoría del régimen de acumulación financiarizado: contenido, alcance e interrogantes” en Revista de Economía Crítica, no. 1, abril de 2003).

Y así, hemos visto el registro de diversas crisis financieras, de la crisis de la deuda de América Latina a principios de los ochenta, la caída internacional de los mercados de valores en 1987, la crisis mexicana en 1995 y el consecuente efecto tequila, la crisis de Asia a finales de los noventa, hasta la gran crisis de 2008-2009 no resuelta que exhibió la multiplicación de dineros fraudulentos con la titularización de papeles derivados de las hipotecas estadounidenses que desembocó en serios problemas de la deuda pública en varios países desarrollados, y sobre cuyos rescoldos se entreveró, a partir de 2020, la crisis de la pandemia con sus crisis económicas, sociales y políticas.

 El proceso de financiarización en los últimos treinta años es consustancial al neoliberalismo, con la liberalización irracional de los flujos financieros que cruzan el lavado de dinero y la evasión hacia los paraísos fiscales hasta el crecimiento explosivo del endeudamiento público, empresarial y de los hogares y la mercantilización financiarizada de la salud y la educación. La agencia EFE, por ejemplo, reportaba el 19 de mayo de este año, que la deuda de los hogares en Estados Unidos aumentó 13% en el primer trimestre de este año, respecto a la que registraban en 2017, seguida por el peso de las deudas estudiantiles, que se suman a las deudas hipotecarias. Y conocido es el proceso de endeudamiento y sobrendeudamiento de los hogares en Chile con la mercantilización de la salud y la educación.

Atraviesa, desde luego, la actividad productiva misma, en la cual, por ejemplo, las empresas trasnacionales definen sus programas de producción por el precio de sus acciones en el mercado de valores y no por la dinámica del supuesto mercado de mercancías físicas, es decir, en lugar de la demanda esperada de sus productos. También se registran nuevas modalidades de la financiarización con la participación de los grandes “gestores de inversiones globales” como la estadounidense BlackRock, fundada en 1988, con presencia en más de 16 países y que, como dios padre, aparece en todos lados. (NA XXI núm. 56).

Entre las nuevas modalidades de la financiarización destaca el lavado de dinero que atraviesa la banca comercial, la banca de inversión y los paraísos fiscales. El GAFI, formado en 1998 por el G20, informa anualmente sobre este proceso en el que destacan actividades lícitas como el comercio internacional y la minería, hasta ilícitos como la trata de personas. En México se reporta por instituciones internacionales (FATE y GAFILAT) lavado de dinero en actividades asociadas “con la delincuencia organizada tales como tráfico de drogas, extorsión, corrupción y evasión fiscal”.

En la pandemia ha saltado a primer plano el comportamiento de las trasnacionales farmacéuticas que multiplicaron sus ganancias con las vacunas, producto, en gran parte, de la investigación en las universidades con recursos públicos. Eric Toussanit en su artículo “La apropiación de conocimientos y los beneficios del Big Pharma en tiempos del coronavirus” (CADTM, New Letter, 17 de octubre, 2021), destaca la apropiación de las patentes y la negativa del capital a liberal un conocimiento público que debe ser considerado un bien común.

La financiarización en el siglo XXI adopta mil caras para multiplicar la creación, recreación, circulación y apropiación del capital ficticio y la expoliación sin precedente de la riqueza social y el trabajo.


* México, GT Crisis y Economía Mundial, Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, presidenta de SEPLA.

VACUNA CUBANA: LA CIENCIA POR LA VIDA

Mateo Crossa* 

Soberana 02: qué se sabe de la vacuna que está desarrollando Cuba contra el  coronavirus - BBC News Mundo
Fuente: BBC

Los 110 mil kilómetros cuadrados de superficie que tiene la isla de Cuba representan sólo 0.5% del total de territorio de América Latina y el Caribe (ALC). Las 11.3 millones de personas que habitan la isla, representan únicamente 2.7% de la población de la región. Aun así, a pesar de ser territorialmente y demográficamente pequeña en comparación con otros países latinoamericanos como México y, a pesar de estar bloqueada por la economía más grande del mundo que se encuentra a tan sólo 420 kilómetros de sus costas,  es el único país latinoamericano que ha llevado por delante una agenda científica y tecnológica independiente y soberana, que hoy se refleja por medio de la creación propia de la vacuna contra el SARS-CoV-2 para inmunizar a su población completa y compartir su invención sin fines de lucro al resto del mundo.

La isla cuenta ya con cinco vacunas: Soberana 02, Soberana 03 y Soberana Plus, Soberana 01 y Mambisa (las últimas dos aún en fase de ensayo clínico). Ningún otro país de América Latina ha estado cerca de hacer semejante hazaña. Además, es el primer país del mundo en inocular contra este virus a niños y niñas desde los dos años de edad, luego de que la vacuna Soberana 2 fuera aprobada por Centro para el Control Estatal de Medicamentos (Cecmed) para su uso de emergencia para inmunizar a la población infantil.

Con la creación de sus propias vacunas, Cuba no sólo está enfrentando al virus que ha puesto en jaque a la humanidad entera, causando a la fecha 4.6 millones de muertes según cifras oficiales —aunque la OMS asegura que el número real es dos o tres veces mayor. Con esto, Cuba no sólo desafía a la agresividad prolongada del embargo económico que ha buscado ahorcar a la revolución por décadas, y que hoy se agudiza sin freno. No sólo afronta el poder monopólico de las grandes corporaciones farmacéuticas que han convertido el conocimiento público y la ciencia para la vida en bienes privados y extraordinariamente jugosos.

El desarrollo soberano de vacunas cubanas también desafía la historia colonial y neocolonial que ha suprimido y violentado sistemáticamente el derecho que tienen países pobres del mundo para crear su propio conocimiento científico y tecnológico destinado al bienestar social y a la reproducción de la vida. Es decir, Cuba desafía la condición estructural en la que históricamente se encuentra sumergida América Latina como exportador de recursos primarios e importador de lo que Eduardo Galeano describió como “tecnologías que sólo saben hablar inglés”.  

La posibilidad que ha creado Cuba para desarrollar una vacuna que inmunice a toda su población, y que eventualmente sea de acceso para otros países pobres, no surgió de un día a otro. Han sido décadas de construcción de un modelo de desarrollo social y público que, a pesar de las dificultades internas y los candados impuestos que ahorcan su acceso al comercio internacional, se dirige en un sentido notoriamente diferente que el resto de América Latina. Las evidencias son contundentes: mientras el promedio del gasto público en salud como parte del PIB en la región latinoamericana es del 3.6% —muy por debajo del porcentaje de 6% recomendado por la Organización Panamericana de la Salud— en Cuba, esta cifra representa el 10.5%, lo cual equipara a este país bloqueado económicamente con casos como Alemania y Gran Bretaña  (lamentablemente México es de los países de la región con una de las cifras más bajas de gasto público en salud, al haber alcanzado únicamente 2.5% del PIB en 2020)

Mientras que el resto de Latinoamérica se ha enfrentado a esta desgarradora crisis sanitaria prácticamente desarmado por décadas de privatizaciones y desinversión que han resquebrajado los sistemas de salud pública, Cuba se enfrenta a este escenario con un sistema de salud que, sin escapar contradicciones internas propias de una economía bloqueada, es digno de admirarse en cualquier país desarrollado del mundo: la industria biotecnológica de Cuba está compuesta por más de 30 institutos de investigación y empresas manufactureras del conglomerado estatal BioCubaFarma. La isla tiene 2.438 patentes registradas fuera de Cuba y sus productos se venden en más de 50 países, incluyendo vacunas, medicamento y equipo médico.

La experiencia de la isla en la producción de vacunas es larga. Cuba fue el primer país en erradicar la poliomielitis con Programa Nacional de Inmunización iniciado en1962. Desde entonces la inmunización y el combate a la mortalidad causada por enfermedades prevenibles por vacunas se convirtió en prioridad para la agenda estatal de salud pública. Desde aquel año se eliminaron por completo seis enfermedades inmunoprevenibles y cuatro formas graves de enfermedad con vacunas hechas prácticamente todas en la isla. La lista es larga, pero entre algunos casos destacados se puede mencionar la vacuna contra la Hepatitis B (Heberbiovac HB) y la vacuna contra las meningitis causadas por Haemophilus influenzae, ambas producidas hace más de 25 años por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Posteriormente, en 2008 se creó la vacuna terapéutica CIMAvax EGF para su uso en pacientes con cáncer de pulmón, mientras que en 2015 se creó la vacuna CIMAher para el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello, esófago, páncreas y glioma pediátrico.

Esto se ha logrado, no solo con la creación de conocimiento científico y tecnológico propio —lo cual implica una enorme inversión pública para la formación de mano de obra calificada— sino también por un sistema e infraestructura de distribución que alcanza todos los rincones de la isla, lo cual garantiza el más elevado nivel de cobertura de inmunización que tiene América Latina: mientras que en la región latinoamericana la cobertura de algunas vacunas —casi todas importadas— no alcanza ni el 50% de la población, en Cuba se alcanza entre 99 y 100% para casi todas las vacunas. Anualmente, se administran en promedio cerca de 5 millones de dosis de vacunas simples o combinadas, que protegen contra 13 enfermedades (ver aquí para más información).

Este sistema de inmunización nacional se remonta a la creación de los policlínicos integrales creados en 1964, los cuales se extendieron a nivel nacional con miles de especialistas en Medicina General Integral, incorporando íntegramente a las comunidades dentro de la política de prevención e inmunización. La asistencia médica se ofrece a través de una red de 219 hospitales, 13 institutos de investigación, 498 policlínicos, 11 mil consultorios y un contingente de médicos de familia ubicados en las comunidades, centros laborales y centros educacionales. Esta articulada estructura de atención médica es sobre la cual opera el sistema de inmunización y distribución de vacunas, por lo cual no resulta difícil entender que al 26 de octubre de este año, el 100% de la población cubana esté vacunada con al menos una dosis.

Además de garantizar la producción y distribución de vacunas contra el SARS-CoV-2 al interior de la isla, Cuba ha roto barreras establecidas por las políticas restrictivas al comercio de vacunas —que sólo responden a la necesidad de acaparamiento y extracción de ganancia monopólica— mediante el envió de grandes lotes de millones de vacunas a países de la periferia mundial (sur global), empezando por Vietnam, Venezuela y Nicaragua. De esta manera demuestra que una ciencia soberana e independiente avanza al margen de la avaricia del capital.

La vida humana en el planeta tierra ha sido profundamente trastocada, develando la fragilidad sobre la cual penden las formaciones sociales nacionales luego de casi medio siglo de desarrollo económico que privilegia la economía de mercado y la ganancia corporativa. Basta destacar el caso de México que pasó de ser un referente global en la generación científica para la producción y distribución de vacunas, a convertirse en un apéndice subordinado a las cadenas de producción biotecnológica globales tuteladas por las grandes corporaciones —particularmente las estadounidenses.   

En medio de esta tormenta, Cuba —la “Mayor de las Antillas”— nos enseña lo que significa priorizar el cuidado de la vida, a pesar de lo difícil e irreal que esto pueda parecer. Así lo demuestra claramente el magnífico video documental titulado Soberana del cineasta cubano Alejandro Gil, que se estrenó el 13 de agosto pasado en la sala Charles Chaplin de La Habana y se presentó en la embajada de Cuba en México en octubre, en el cual se hace explícita la humildad, la sencillez, el conocimiento y el profundo sentido humanitario de los científicos y las científicas que han trabajado para construir una ciencia que responda a la necesidad humana y no a las ganancias privadas ni al impulso destructivo del mercado mundial.      


* México, GT Crisis y Economía Mundial, rofesor-investigador Instituto Mora.

LA TEORÍA DE LA DEPENDENCIA DESDE EL MIRADOR DE GALEANO*

Claudio Katz**

Eduardo Galeano | Las venas abiertas de América Latina (PDF)
Fuente: Bloghemia

 

Las Venas Abiertas de América Latina comienza con una frase que resume la esencia de la Teoría de la Dependencia. “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos” (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI. 1971, México, pag. 15). Esta breve oración ofrece una imagen concentrada y altamente ilustrativa de la dinámica de la dependencia. Por esa razón ha sido citada en infinidad de oportunidades para retratar el status histórico de nuestra región.

El libro de Galeano es un texto clave del pensamiento social latinoamericano, que confluyó con la gestación de la Teoría de la Dependencia y contribuyó a popularizar esa concepción. La primera edición de ese trabajo coincidió con el auge general del enfoque dependentista. Pero en todas sus páginas exhibió una especial afinidad con la vertiente marxista de esa teoría, que desenvolvieron Ruy Mauro Marini, Theotonio Dos Santos y Vania Bambirra. Esa mirada postuló que el subdesarrollo latinoamericano obedece a la pérdida de recursos que genera la inserción internacional subordinada de la región.

Galeano difundió precozmente ese enfoque en Uruguay y su libro repasa la historia latinoamericana en clave dependentista. Ilustra en forma muy acabada cómo el “modo de producción y la estructura de clases han sido sucesivamente determinados desde fuera, mediante una infinita cadena de dependencias sucesivas […] que nos llevaron a perder incluso el derecho de llamarnos americanos”. Recuerda que “como parte del vasto universo del capitalismo periférico”, la región “quedó sometida al saqueo y a los mecanismos del despojo” (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI. 1971, México, pag. 15).  

Esa caracterización del desenvolvimiento frustrado de América Latina empalmaba en los años 70 con una amplia producción historiográfica de mismo signo. Esos estudios detallaban los impedimentos que impuso la dependencia a la repetición de la expansión lograda por la economía estadounidense. Galeano retomó una óptica muy semejante a la expuesta por las investigaciones de Agustín Cueva y Luis Vitale. En nuestro libro sobre el tema analizamos todos los autores y concepciones mencionados en este artículo (La teoría de la dependencia, 50 años después, Batalla de Ideas Ediciones, Buenos Aires, 2018). 

El pensador uruguayo desarrolló una sintética historia de la región focalizada en los cuatro componentes del marxismo latinoamericano de la época. Denunció el despojo de los recursos naturales, criticó la explotación de la fuerza de trabajo, remarcó la resistencia de los pueblos y adscribió a un proyecto socialista de emancipación.

Galeano desenvolvió su texto combinando varias disciplinas y alumbró un relato que impacta por su belleza literaria. Su calidez conmociona al lector y genera un efecto explícitamente buscado por el libro.

El escritor oriental decidió difundir un “manual de divulgación que hable de economía política con el estilo de una novela de amor”. Y logró un éxito arrollador para esa sorprendente empresa. Galeano comentó que siguió el camino de “un autor no especializado”, que se ha embarcado en la aventura de desentrañar los “hechos que la historia oficial esconde” (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI. 1971, México, pag. 339-363). Abordó ese objetivo con un lenguaje alejado de las “frases hechas” y distanciado de “las fórmulas declamatorias”. Consiguió consumar en un impactante ejemplar ese ambicioso propósito.

Galeano dejó atrás el acartonamiento, el academicismo y el discurso frío. Utilizó un lenguaje que sacudió a millones de lectores e inauguró un nuevo código para visibilizar la dramática realidad latinoamericana. La Venas Abiertas inspiró a una legión de escritores que adoptaron, desarrollaron y enriquecieron esa forma de retratar el despojo y la opresión que sufre nuestra región.

Afinidades conceptuales y políticas

Galeano se alineó con la corriente radical de la dependencia liderada por Marini y Dos Santos, en franca contraposición con la vertiente ecléctica y descriptiva que encabezó Fernando Henrique Cardoso. La afinidad de las Venas Abiertas con la primera concepción se verifica en todos los enunciados del libro.

En ese trabajo no se limitó a describir retrasos económicos resultantes de modelos políticos desacertados, ni observó a la dependencia como un rasgo ocasional o meramente negativo. Tampoco auspició las asociaciones con el capital extranjero que Cardoso promovía como solución al atraso de la región. Cuando ese intelectual asumió la presidencia de Brasil se desdijo de sus viejos textos, repudió su pasado y objetó sus propios escritos. Pero la semilla de su involución neoliberal estaba presente en el abordaje de la dependencia que postuló polemizando con Marini y Dos Santos.

La visión de Galeano fue también distante de la CEPAL. En ninguna parte del libro se esbozan ilusiones heterodoxas en la superación del subdesarrollo regional, mediante una industrialización capitalista comandada por la burguesía nacional. El proteccionismo y la regulación estatal no son ponderados como los caminos a transitar, para erradicar los padecimientos económicos de América Latina.

La oposición a ese curso se verifica también en las incontables críticas a la impotencia de las clases dominantes locales, para encarrillar alguna modalidad efectiva de desenvolvimiento regional. Se resalta esa incapacidad para comandar un crecimiento industrial semejante al conseguido por las poderosas economías centrales.

 Ese cuestionamiento era el eje del programa político inaugurado por la revolución cubana, y conceptualizado por la teoría marxista de la dependencia. Este enfoque propiciaba un tránsito directo y sin interrupciones hacia el socialismo, soslayando cualquier etapa intermedia de capitalismo nacional.

Las Venas Abiertas se inscribe en esa corriente de pensamiento y comparte el entusiasmo generado por el éxito inicial de la revolución cubana. En numerosos párrafos irrumpe el espíritu del Che, la tónica romántica y la esperanza en el triunfo de los proyectos radicalizados. También enfatiza las raíces históricas de las luchas populares en toda la región.

Galeano no olvida en ningún momento el cimiento económico estructural de la dependencia que remarcaban los estudios Gunder Frank. Pero a diferencia de esos trabajos subraya la gravitación de las resistencias populares. No habla sólo de estaño, minería, latifundio y plantaciones. Remarca la gesta de Louverture en Haití, la rebelión de Tupac Amaru en Perú y la acción de Hidalgo en México.

El libro rescata esas tradiciones de lucha popular destacando cómo la historia oficial diluye la visibilidad de esas resistencias. Recuerda que ese operativo de ocultamiento, frecuentemente empuja al propio oprimido a asumir como suya “una memoria fabricada por el opresor”.

Galeano no sólo detalla de qué forma América Latina se estructuró durante siglos a partir de la explotación de los indios y la esclavitud de los negros. También resalta que los sujetos afectados por esa expoliación reaccionaron con revoluciones y levantamientos. Esas sublevaciones abrieron un horizonte alternativo de liberación.

Las Venas Abiertas recuerda, además, el nexo de esas rebeliones con la asignatura pendiente de la integración regional, que legó el proyecto inconcluso de Bolívar. Ese énfasis en el papel insurgente de los pueblos ilustra la afinidad de Galeano con el proyecto político revolucionario de la Teoría de la Dependencia.

Primarización y extractivismo

La sintonía de un libro escrito hace cincuenta años, con una concepción marxista en boga en esa época no constituye ninguna sorpresa. Pero resulta más problemático desentrañar la actualidad de ambas miradas. ¿En qué terrenos se verifica la vigencia de las Venas Abiertas y del dependentismo?

Hay muchos fragmentos de un libro escrito en 1971 que parecen aludir a situaciones del 2021. Esos aspectos perdurables del texto (y de la teoría que lo inspiró) obedecen a la condición dependiente de América Latina y se corroboran ante todo en el extractivismo.

Galeano describió una desventura económica resultante del adverso manejo de la renta agraria, minera y energética en toda la región.

La gravitación de esa remuneración a la propiedad de los recursos naturales se acentuó en las últimas décadas. Las grandes potencias disputan -con la misma intensidad que en el pasado- el apreciado botín de las riquezas latinoamericanas. La región continúa sufriendo la confiscación sistemática de ese excedente, en una dinámica que combina la erosión de la renta con su expropiación.

Repliegues de la industria

En las Venas Abiertas se describe cómo los procesos históricos de industrialización quedaron obstruidos en América Latina por las políticas librecambistas.

Ese “industricidio” aniquiló las manufacturas del interior en Argentina y destruyó el incipiente desenvolvimiento de Paraguay, que buscaba introducir los cimientos de una estructura fabril independiente. Posteriormente las redes ferroviarias gestadas en torno a los embudos portuarios afianzaron el ahogo industrial. La mano visible del estado no intervino -como en Estados Unidos- para asegurar el despunte de un poderoso tejido fabril.

La actividad fabril se ha replegado en Sudamérica y tiende a especializarse en Centroamérica en los eslabones básicos de la cadena global de valor.

Este adverso escenario es frecuentemente descripto con retratos de una “desindustrialización precoz” de la región, que difiere por su mayor nocividad de las deslocalizaciones prevalecientes en las economías avanzadas.

En los países medianos ese deterioro afecta al modelo forjado para abastecer el mercado local. En Brasil el aparato industrial perdió la dimensión de los años 80, la productividad se ha estancado, el déficit externo se expande y los costos aumentan al compás de una creciente obsolescencia de la infraestructura. En Argentina el declive es mucho mayor.

También el modelo de las maquilas mexicanas afronta graves problemas. Continúa ensamblando partes de las grandes fábricas estadounidenses, pero ha perdido gravitación frente a los competidores asiáticos. La renegociación del tratado de libre comercio con Estados Unidos dio simplemente lugar a otro convenio (T-MEC), que renueva la adaptación de las fábricas fronterizas a las necesidades de las compañías del Norte.

El grueso de los países de la región continúa negociando (y aprobando) convenios de libre comercio que erosionan el tejido económico local.

La regresión industrial que afecta a la región actualiza todos los desequilibrios del ciclo dependiente que estudiaron los teóricos de la dependencia. En los años 70 resaltaban el sistemático drenaje de recursos que afectaba al sector manufacturero, a través del giro de utilidades. El mayor predominio de los capitales foráneos acentuó en las últimas décadas esa obstrucción al proceso local de acumulación.

Pero a diferencia de los años 70 el retroceso actual de la industria latinoamericana coexiste con el gran despunte de sus equivalentes asiáticos. Basta observar el ensanchamiento de la brecha que separa a Corea del Sur con Brasil o Argentina para notar la magnitud de ese cambio. Mientras que América Latina era funcional al viejo modelo de mercados internos del capitalismo de posguerra, el Sudeste Asiático tiende a optimizar el salto registrado en la internacionalización de la producción.

Desposesión y explotación

Las Venas Abiertas denuncia los sufrimientos de la población explotada en todos los rincones de América Latina. No habla sólo de la esclavitud y el servilismo del pasado. Describe las condiciones inhumanas de trabajo que imperaban hace cinco décadas. La actualidad de esas observaciones es particularmente impactante en el dramático contexto actual de deterioro social.

Este adverso escenario se agravó en forma dramática durante la pandemia del último bienio. En términos porcentuales, América Latina fue la región con más contagios y fallecidos del planeta y sufrió también el mayor impacto económico-social de la infección.

En las últimas cinco décadas los capitalistas recurrieron a numerosos mecanismos, para compensar su debilidad internacional con mayor explotación de la fuerza de trabajo. Por esa razón la brecha de salarios que separa a la región con las economías centrales se expandió en forma muy significativa. La tendencia mundial a la segmentación laboral -entre un sector formal-estable y otro informal-precarizado- presenta en América Latina una escala pavorosa.

Esa disparidad corrobora la vigencia del diagnóstico dependentista y confirma la continuidad de los mismos problemas que Galeano observó en el mundo trabajo. Cincuenta años después todas sus observaciones se corroboran a otra escala.

La vieja pesadilla del endeudamiento

En las Venas Abiertas se denunciaba la triplicación de la deuda externa entre 1969 y 1975 y el consiguiente afianzamiento de un círculo vicioso que ahoga a la economía de la región. Ese encadenamiento obliga a Latinoamérica a seguir un libreto de aumento de las exportaciones, extranjerización industrial y auditoría de los banqueros que impone el FMI. Galeano señalaba que esas exigencias consolidan a su vez la acción de los capitalistas estadounidenses, que controlan gran parte de la región mediante el manejo de las finanzas.

En los últimos cincuenta años esa pesadilla se mantuvo sin cambios estructurales y acentuó los desequilibrios fiscales y los déficits externos, que engrosan los pasivos y precipitan nuevas crisis.

Crisis tormentosas

El libro del escritor uruguayo conmueve por el desgarrador retrato que presenta de la realidad cotidiana de América Latina. Ese escenario está condicionado por la sistemática irrupción de las agobiantes crisis que impone el capitalismo dependiente. Estas convulsiones derivan, a su vez, del estrangulamiento externo y del periódico recorte interno del poder adquisitivo.

La era neoliberal que sucedió a la aparición de las Venas Abiertas estuvo signada por crisis económicas más frecuentes e intensas, que precipitaron mayores recesiones e indujeron gigantescos socorros de los bancos. Esas turbulencias fueron invariablemente desencadenadas por los estrangulamientos del sector externo, que generan los desequilibrios comerciales y la pérdida de recursos financieros.

Un símbolo de nuestras luchas

En las Venas Abiertas hay una repetida convocatoria a construir una sociedad no capitalista de igualdad, justicia y democracia. Ese mensaje está presente en varios pasajes del texto. Galeano compartía con los teóricos de la dependencia el objetivo de apuntalar un proyecto socialista para la región.

Las Venas Abiertas es texto representativo de esa lucha y por esa razón es periódicamente redescubierto por la juventud latinoamericana. Lo mismo ocurre con la Teoría Marxista de la Dependencia. Ese instrumento teórico recobra auditorio por la explicación que aporta para entender la dinámica contemporánea de la región. Suscita el interés de todos los interesados en cambiar la agobiante realidad de la región.

Las Venas Abiertas es un verdadero emblema de los ideales transformadores. Por esa razón en abril del 2009 durante la Quinta Cumbre de las Américas, el presidente Chávez le regaló públicamente un ejemplar del libro a Barak Obama. Con ese gesto subrayó cuál es el texto que sintetiza los sufrimientos, los proyectos y las esperanzas de toda la región.

Galeano personificaba esos ideales y también generaba una inigualable fascinación entre el público. Transmitía calidez, sinceridad y convicción. Sus palabras convocaban a forjar un futuro de hermandad e igualdad y la renovación de ese compromiso es el mejor homenaje a su obra.                                         


* Ponencia expuesta en el Seminario Internacional por los 50 años de la primera edición de «Las Venas Abiertas», 23-6-2021, Universidad de la República del Uruguay, Montevideo. https://udelar.edu.uy/portal/2021/05/jornadas-las-venas-abiertas-de-america-latina-50-anos-despues/

** Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

INCERTIDUMBRE EN LA ECONOMÍA MUNDIAL

Julio C. Gambina* 

Resulta preocupante confirmar la información provista en la actualización de las perspectivas económicas para el 2021 que presenta en su reunión anual de octubre el FMI (“La recuperación mundial continúa, pero ha perdido ímpetu y la incertidumbre ha aumentado”. (https://www.inf.or/es/2021/10/12).

La tendencia descripta para octubre es menos optimista que la medición anterior en julio 2021 y se verifican las divergencias entre los países más avanzados del capitalismo mundial y el resto, especialmente los más empobrecidos.

El problema es la continuidad de la pandemia y la inequitativa distribución de las vacunas entre la población mundial. Por eso, comentando el informe, la Consejera Económica y Directora del Departamento de Estudios del Fondo Monetario Internacional, destaca que: “La peligrosa divergencia de las perspectivas económicas de los países sigue siendo uno de los principales motivos de preocupación. Se prevé que el producto agregado del grupo de economías avanzadas recupere la trayectoria de la tendencia previa a la pandemia en 2022 y la supere en un 0,9% en 2024. En cambio, se espera que el producto agregado del grupo de economías de mercados emergentes y en desarrollo (excluida China) se mantenga en 2024 un 5,5% por debajo de las previsiones pre pandémicas, lo cual provocaría un fuerte retroceso de los logros en la mejora del nivel de vida.” (Gita Gopinath. “Una recuperación obstaculizada por profundas fisuras”. Blog del FMI, en: Https://blog-dialogoafondo.inf.org).

No debe sorprender el abismo agigantado entre los países de mayor desarrollo relativo y el resto, incluso, siendo un fenómeno que se traslada al interior de los propios países, ya que en los países más empobrecidos existe una cúpula de poder que repite la inequidad en la distribución del ingreso y de la apropiación concentrada del patrimonio y la renta. Es la regla del orden capitalista que reproduce localmente la dinámica que devuelve el Informe del FMI. Agrega la economista del FMI: “Mientras que casi el 60% de la población de las economías avanzadas ya está completamente vacunada, e incluso se están administrando dosis de refuerzo, aproximadamente el 96% de la población de los países de bajo ingreso sigue sin vacunar.”

Por eso y hablando de la concentración económica entre las transnacionales farmacéuticas, sus ganancias y procesos de valorización, al tiempo que discute las “soluciones” actuales de la crisis económica y sanitaria, Pasqualina Curcio señala: “La verdadera solución a la pandemia no pasa por gotear caridad, sino por intervenir sobre la causa de la desigualdad en el acceso a las vacunas, nos referimos a eliminar el monopolio del complejo médico farmacéutico lo que, a su vez, pasa por levantar uno de los mecanismos más inhumanos que inventó el capitalismo para legalizar y legitimar la mayor concentración de capitales y con ésta dichos monopolios/poderes privados: los derechos de propiedad intelectual y las patentes.” (Pasqualina Curcio. “La desigualdad en las vacunas: fracaso moral del capitalismo” en https://www.cadtm.org, 28 de septiembre de 2021).

En la apropiación privada del excedente económico es que debe mirarse la situación de inequidad de la economía mundial actual y no tanto en el volumen de recuperación del PBI, ya que aun creciendo al 5,9%, como indica el FMI, más que la caída del -3,1% del 2020, ese mayor volumen de producción no solo no mejora, sino que empeora las condiciones de vida de la población mundial. Además, al tiempo que se posterga la recuperación global para el futuro, de manera muy especial se llama la atención sobre el “cambio climático”, como si este no tuviera nada que ver con el orden económico social capitalista.

La explotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de los bienes comunes son la causa del empobrecimiento de buena parte de la sociedad y del efecto invernadero que destruye el hábitat. Difícil leer conclusiones similares en los organismos internacionales o en las consideraciones que llevan adelante los gobiernos de los principales países del orden capitalista. En ese sentido se puede asumir el conjunto de problemas que identifica el FMI en el marco de la crisis económica y sanitaria, concentrados en: a) problemas del desempleo, b) el cambio climático, c) la inflación y con ella la inseguridad alimentaria, d) el crecimiento de la deuda y e) problemas de educación de la población.

¿Cómo encarar esos problemas sin confrontar con las causas esenciales derivadas de la explotación y el saqueo?

Imposible responder desde la lógica del régimen del capital, que continúa apuntando a reaccionarias reformas laborales, previsionales y tributarias. Incluso de aquellos que imaginan que se pueden construir “reformas progresivas”, del estilo restrictivos a la evasión y elusión fiscal, a la economía especulativa y múltiples formas que asume la valorización asociada al delito económico.

Hace medio siglo, James Tobin proponía un mínimo impuesto para gravar la compra-venta de divisas y frenar la especulación. La idea la asumió una red global de lucha contra la globalización capitalista, ATTAC y el mismo nobel de Economía rechazó que su idea sea asumida por un movimiento popular global.

La “tax Tobin” nunca se aplicó, como tampoco las resoluciones del G20 de noviembre del 2008 cuando proponía desarmar los paraísos fiscales, que hoy no solo se extienden en pequeñas islas estados, sino que son propagados in extenso en Dakota del Sur, en Delaware, Florida, Nevada o Texas. Son forma extendida de expansión de la renta, forma transfigurada del plusvalor para sustentar la acumulación capitalista.

Algo similar podríamos decir de las propuestas para establecer tributos globales a las grandes transnacionales, sin perjuicio del control de gestión sobre el destino de esa eventual recaudación.

El 12 de octubre, recuperando el repudio al genocidio gestado con la conquista, debemos afirmar que, el problema devino de la inclusión de la región en el orden económico emergente hacia 1492, inspirado en la mercantilización y la explotación.

A más de quinientos años, las soluciones no pueden provenir de reiterar el mecanismo de la explotación y el saqueo, ni de morigerarlo, contenerlo o reformarlo.

Lo que se necesita es otro orden económico y social, construyendo las transiciones necesarias para hacer realidad la continuidad de la vida social y natural.


* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, Profesor Titular de Economía Política, UNR. Integra la Junta Directiva de la SEPLA.

EVERGRANDE NO ES LEHMAN BROTHERS

Alicia Girón*

Fuente: Alainet

En el sector inmobiliario, ‘China Evergrande Group’ es uno de los más grandes consorcios inmobiliarios contribuyendo con el 4% del PIB de China. Este consorcio da empleo a más de 200 mil personas y genera cerca de 3.5 millones de empleos indirectos. Uno de los elementos más importantes, así como el resto de las 30 empresas inmobiliarias chinas, es destacar la importancia que Evergrande representa en el desarrollo económico de China. La creación del empleo en el contexto de un país donde se ha priorizado el consumo de la sociedad y la generación de una demanda agregada para lograr un desarrollo sostenido con bienestar ‘socialista’.

El sector inmobiliario y de la construcción pilar de la urbanización del territorio chino contribuye con el 24% del PIB. La importancia de lo que suceda con Evergrande es porque China contribuyó con el 28% del PIB a nivel global previo al confinamiento y fue el único país cuyo PIB sólo disminuyó a un 2% semanas después de declarada la pandemia y un año después llegó a un crecimiento del 8% de su PIB.

Las políticas de apalancamiento “three red lines” dirigidas a a las empresas inmobiliarias donde se prohíbe adquirir más deuda para seguir financiando el sector inmobiliario fueron las que dispararon la crisis de Evergrande. Entre las empresas que deberán ajustar sus balances de apalancamiento de acuerdo a la política de “three red lines” destacan Greenland, Greentown, Jiangsu Zhongnan, Sunshine City, Zhenro, Sunac, Country Gardem, Shinsun, Seazen, Risesun, CIFI, Aoyuan; las que tienen un apalancamiento moderado son Agile, CMSK, Gemdale, Hangzhou Binjiang, Jinke, COLI, CR Land, Jinmao, Kaisa, Logan, Lonfor Shimao, Sino-Ocean, Poly, Vanke y Ronshine.

¿Qué tan grande es Evergrande para perturbar los mercados financieros?

A partir de haber bajado la calificación de ‘China Evergrande Group’ por parte de Fitch Ratings de «CC» a «CCC +» hace dos meses, la perturbación en los mercados financieros internacionales mostró una significativa preocupación. Más allá del monto de endeudamiento que tiene este consorcio en el sector de la construcción, la inquietud se centra en las carteras vencidas que han ido avanzando y en el modelo ‘ponzi’ que ha ejercido esta empresa desde hace varios años; es decir, pagar a sus accionistas con nuevas deudas. Por ello, la quiebra de Evergrande, desde la óptica de los mercados de valores contaminaría el desenvolvimiento de la economía china y la frágil recuperación a nivel internacional.

El Banco Popular de la República China (banco central), al referirse al índice de morosidad del sector inmobiliario, señaló para que los préstamos a la propiedad representaron el 29% del total de préstamos en renminbi para finales del 2020. Por lo tanto, si este índice aumentara 15 puntos y de los 10 puntos porcentuales que representa en la actualidad; el índice de adecuación de capital promedio de los 4,015 bancos evaluados solo se reduciría modestamente, de 14,4% hasta el 12,3%, lo cual indica una situación manejable.

El financiamiento de Evergrande proviene principalmente de las personas más que de los bancos. Los ahorros de las personas destinados para comprar un apartamento en planos, con la esperanza de tener una propiedad para su uso o para que cuando termine la construcción de dicho bien, el precio en obra terminada haya subido con relación al precio inicial. La otra parte del financiamiento de este consorcio inmobiliario proviene de bancos chinos, bancos extranjeros e inversionistas institucionales internacionales. Por ello, la quiebra de Evergrande ante el impago de sus deudas podría ejercer un efecto dominó a nivel internacional como lo fue la quiebra de Lehman Brothers que disparó la Gran Crisis Financiera Internacional en septiembre del 2008.

Más allá de lo que significa el enorme endeudamiento de Evergrande y una posible quiebra del corporativo, la preocupación por el enorme endeudamiento es más compleja al interior del financiamiento que muchos gobiernos locales han realizado para financiar el desarrollo inmobiliario y proyectos de infraestructura. Los gobiernos locales durante las últimas décadas han logrado vender tierras para el desarrollo inmobiliario y con ello financiarse a través de ‘bonos de inversión municipal’ que han sido empaquetados y vueltos a vender en el mercado secundario. Ante la disminución del desarrollo inmobiliario en general, el incumplimiento del pago de los intereses de los bonos está creando un cuello de botella a los gobiernos locales.

¿Por qué la fragilidad de la deuda inmobiliaria preocupa a los inversionistas institucionales en el mercado financiero internacional?

Evergrande es uno de los tres consorcios inmobiliarios más importantes en China cuyas ventas iniciaron un descenso del 20% a partir de la COVID-19; sus acciones cayeron 86% en un año. Actualmente, las acciones de Evergrande se sitúan alrededor de los 0,23 euros en la bolsa de Hong Kong, una caída del 83% desde enero. Este corporativo posee 1.4 millones de apartamentos valuados en 200 mil millones de dólares en obra; sus ingresos fueron de 78 mil millones de dólares en 2019; proyectos inmobiliarios en más de 200 ciudades de China; las cuentas por pagar ascendían a 667 mil millones de CNY y los pasivos de la empresa están en alrededor de 572 mil millones CNY según datos al primer trimestre del 2021.

La tendencia del mercado inmobiliario en China venía hacia la baja, se acentuó con el confinamiento. Las ventas en 52 grandes ciudades bajaron un 16% en la primera mitad de septiembre interanual, extendiendo una caída del 20 por ciento en agosto, según datos oficiales. El colapso de las ventas de tierras por los gobiernos locales, cayeron un 90% interanual en los primeros 12 días de septiembre, según muestran las cifras oficiales. Dichas ventas de terrenos generon alrededor de un tercio de los ingresos del gobierno local, que a su vez se utilizan para ayudar a pagar el capital y los intereses de unos $ 8,4 billones en deuda emitida por instrumentos financieros LGFV (Local Government Financing Vehicles), ‘vehículos de financiamiento del gobierno local’.

Los LGFV actúan para el financiamiento en la economía en general; obtienen capital mediante la emisión de bonos que luego se utilizan para financiar grandes proyectos de infraestructura. Cerca de 221 mil millones de dólares de la deuda del sector inmobiliario chino se encuentran invertidos en bonos LGFV (Local Government Financing Vehicles) [Kynge, James y Yu, Sun, 2021. ‘Evergrande and the end of China’s ‘build, build, build’ model’ Financial Times, septiembre 21, https://ww.ft.com]. A ello se suman los inversionistas institucionales internacionales como BlackRock, Vanguard, HSBC, entre muchos otros que han invertido en instrumentos empaquetados (LGFV) cuyos rendimientos fueron crecientes en el boom especulativo inmobiliario chino en los mercados financieros internacionales.

¿Cuál ha sido la salida fácil para evitar una quiebra del sector inmobiliario y de la construcción?

Una vez presentado el coronavirus y ante la preocupación que generó el confinamiento y la necesidad de impulsar un crecimiento de la economía china, se formuló la política de las “tres líneas rojas” en el plan quinquenal, cuyo objetivo está centrado en la disminución del apalancamiento de los promotores inmobiliarios: 1) la relación entre pasivos y activos debe ser inferior al 70 por ciento; 2) la relación entre la deuda neta y el capital social debe ser inferior al 100 por ciento; 3) la relación entre el efectivo y la deuda a corto plazo debe ser de al menos el 100 por ciento. Con estas decisiones se para el endeudamiento para seguir pagando deudas anteriores y se hace necesario la reestructuración de sus pasivos, así como los pagos a los proveedores.

Las reglas para reestructurar los pasivos del sector inmobiliario y de la construcción están dadas por el Banco Central de la República Popular de China, los principales bancos y los bancos municipales. Por tanto, la virtud del gobierno es no dejar quebrar o reestructurar a consorcios que dan empleo a miles de millones de chinos, incentivar el consumo y por tanto mantener un programa de ‘pleno empleo’.

Las bases de una futura burbuja inmobiliaria se venían percibiendo desde la Gran Crisis Financiera Internacional. La necesidad de los gobiernos municipales para el financiamiento del desarrollo inmobiliario y de promover una ambiciosa infraestructura en sus regiones propició la venta de tierra al sector de la construcción y la consecuente especulación y el inusitado endeudamiento. Sin embargo, el presidente Xi Jinping, había mencionado que las casas eran “para vivir, no para especular” previendo que el continuo endeudamiento seguía creciendo en las principales empresas inmobiliarias. Justo porque gran parte de quiénes financiaron a Evergrande son personas en su mayoría, Evergrande va a ser reestructurada y no va a quebrar como Lehman Brothers en el 2008.


* México, GT Crisis y Economía Mundial, y del GT China y el mapa del poder mundial, investigadora del IIEc y coordinadora del Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África de la UNAM. Se agradece la participación de Adheli Galindo y Armando Romero becarios del CONACYT y de Daniel Fuentes, de la Facultad de Economía quien realiza su servicio social en el proyecto ‘Crédito e Inversión: los problemas del Estado postcrisis’ PAPIIT-IN300918 de la DGAPA-UNAM.