LAS MUJERES EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Pasqualina Curcio Curcio*

Es trágico lo que la humanidad ha estado viviendo durante los dos últimos años, y no nos referimos solo a la llegada del Covid-19 a cada rincón del Planeta afectando la salud y la vida de 433.907.681 y 5.959.360, respectivamente (https://www.Worldmeter.info). Nos referimos sobre todo a las evidencias que este agente invisible ha puesto de manifiesto sobre el sistema económico que prevalece. En medio de la pandemia se han potenciado y acelerado las grandes desigualdades que caracterizan y son inherentes al sistema capitalista derivando en mayor pobreza, miseria y exclusión.

De acuerdo con el reciente informe de OXFAM titulado “Las desigualdades matan”, entre marzo de 2020 y noviembre de 2021, la fortuna de las 10 personas más ricas del mundo se ha duplicado, mientras que los ingresos del 99% de la población restante se han visto deteriorados. Desde el inicio de la pandemia ha surgido un nuevo milmillonario en el mundo cada 26 horas y actualmente, las desigualdades son tan pronunciadas como lo eran a finales del siglo XIX, hoy hay 163 millones de personas más en situación de pobreza, viviendo con menos de US$ 5,50 al día, que antes del 2020 (OXFAM, 2022).

Las mujeres hemos sido las más afectadas durante estos tiempos de pandemia. El año 2020, hemos perdido US$ 800.000 millones de ingresos y mientras el empleo de los hombres se recupera rápidamente, en 2021 había 13 millones menos de mujeres empleadas que en 2019.

En pandemia, las mujeres y las niñas hemos asumido los cuidados no remunerados que, según las estimaciones, ya ascendían antes de 2020 a 12.500 horas diarias. Adicionalmente, las trabajadoras del sector informal son las más afectadas por la pandemia ya que se enfrentan a lo que OXFAM denomina una “triple crisis”: la COVID-19, el incremento del trabajo de cuidados no remunerado, y la inseguridad y precariedad del trabajo remunerado (OXFAM, 2022, Da un paso decisivo contra la desigualdad).

Inseguridad y precariedad en el trabajo

En pandemia se destruyó el 4,2% del empleo de las mujeres, lo que representa una caída de 54 millones de trabajos frente al 3% de los hombres debido, principalmente, a las medidas de confinamiento, política sanitaria por excelencia para disminuir el contagio del Covid-19 que afectaron sobre todo a los sectores manufactureros y de servicios en los que trabajan en mayor proporción las mujeres, casi siempre de manera informal.

A nivel mundial, las mujeres trabajadoras perciben un salario 20% menor que los hombres. La calidad del empleo de las mujeres se ha visto aún más deteriorado en la pandemia en cuanto a menores salarios, mayor número de horas de trabajo diario, la exposición a riesgos de salud y seguridad en el trabajo, además de mayor riesgo de sufrir de violencia y acoso. Se estima que, a nivel mundial, alrededor de 740 millones de mujeres trabajan en la economía informal, por lo que, en pandemia, sus ingresos se redujeron 60%, lo que equivale a más de US$ 396.000 millones (OXFAM, 2022).

Nuestra América fue la región que experimentó la mayor disminución del empleo de las mujeres. Entre 2019 y 2020 cayó 9,4% versus el de los hombres que registró una caída de 7% (OIT, Avanzar en la reconstrucción con más equidad: Los derechos de las mujeres al trabajo y en el trabajo, en el centro de la recuperación de la COVID-19, 2021).

Violencia de género

Al menos 1 de cada 3 mujeres experimenta algún tipo de violencia a lo largo de su vida según los informes de OXFAM.

En pandemia, las políticas de confinamiento, así como otros factores relacionados con el estrés por la misma pandemia, como por ejemplo la situación económica en los hogares, el desempleo, el cierre de los servicios, el mayor trabajo de cuidados no remunerados, han contribuido al aumento de la violencia de género contra las mujeres.

Los asesinatos de mujeres han alcanzado cifras sin precedentes. Por ejemplo, según el informe de OXFAM, en Reino Unido los asesinatos de mujeres en un mes prácticamente triplican el promedio de dicho mes de la última década. En Israel, la tasa de feminicidios aumentó un tercio.

El trabajo invisible de las mujeres: el cuidado no remunerado

Las mujeres, a nivel mundial, dedicamos 12.500 millones de horas diarias al trabajo doméstico no remunerado, lo que equivale a decir que 1.500 millones de personas (el 20% de la población mundial) trabajan una jornada de 8 horas sin que se les remunere (OXFAM, 2022). El trabajo doméstico no remunerado se estima en 10.800 millones de dólares anuales, aproximadamente el 13% del PIB mundial.

La pandemia, aunque ha visibilizado el esfuerzo y tiempo que implica el trabajo doméstico, también lo ha potenciado recayendo principal y desproporcionadamente sobre las mujeres. El cierre de las escuelas y de servicios de atención y cuidado, así como el hecho de tener que permanecer confinados ha incrementado el trabajo en los hogares y el cuido de niños y personas enfermas o con discapacidad.

En el estudio mencionado de OXFAM, más de la mitad de las mujeres encuestadas afirma que están dedicando más tiempo al trabajo doméstico no remunerado durante la pandemia; el 43% de las mujeres manifestó sentirse con “mayores niveles de ansiedad, depresión, sobrecarga de trabajo, aislamiento o enfermedades físicas por el mayor volumen de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que recae sobre ellas desde que comenzó la pandemia”.

La salud de las mujeres en pandemia

Un fenómeno que se está observando, y de gran preocupación, son los efectos colaterales de la pandemia en lo que a la salud/enfermedad se refiere y donde las mujeres están siendo las más afectadas. Los recursos y la atención se han centrado estos 2 últimos años en la prevención, vacunación, atención y tratamiento contra el covid-19, por lo que ha disminuido la atención de otras enfermedades.

Un ejemplo es el aumento de la tasa de incidencia del cáncer a nivel mundial, en particular el de mama. En 2020 el cáncer de mama pasó a ser la primera causa de muertes de mujeres sobrepasando al de pulmón. Durante ese primer año de pandemia, los casos de cáncer de seno aumentaron 11.7%: se registraron 2.260.000 y fallecieron 685.000 mujeres en ese año a causa de esta enfermedad. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, la pandemia agudizó la tardanza y falta de acceso a diagnósticos tempranos e interrumpió los tratamientos para el cáncer en más del 40% de los países, siendo los de menores ingresos los más afectados (https://news.un.org/es/story/2021/02/1487492).

Los hechos aquí mostrados son solo manifestaciones, potenciadas gracias a la pandemia, de la desigualdad que transversaliza el sistema capitalista que predomina en el mundo. Las propuestas de políticas orientadas a la igualdad para disminuir la exclusión de las mujeres, mejorar sus condiciones laborales, evitar la violencia de género y reconocer el trabajo doméstico no remunerado son de suma importancia, así como lo son las luchas de las mujeres por la igualdad de género. Sin embargo, hay una lucha que es central y que las mujeres debemos retomar con mucha fuerza. Es central porque es donde principalmente se originan esas grandes desigualdades, y es la lucha contra el propio sistema económico caracterizado por la apropiación del valor de la fuerza de trabajo, especialmente la de las mujeres. En la medida en que cambie el sistema económico y se haga cada vez menos desigual en cuanto a la distribución de la producción entre trabajo y capital, en esa medida las manifestaciones de la desigualdad hacia las mujeres serán también menor. De allí la importancia de reforzar también nuestra lucha contra el propio capitalismo reconociéndonos como


* Venezuela, GT Crisis y Economía Mundial, profesora titular de la Universidad Simón Bolívar, con varios libros publicados.

ACUERDO INTERNACIONAL DE NO USO DE LA GEOINGENIERÍA SOLAR

International Solar Geoengineering Non-Use Agreement*

El Acuerdo Internacional de No Uso de la Geoingeniería Solar pide:

1) La no financiación pública: El compromiso de prohibir a las agencias nacionales de financiación el apoyo al desarrollo de tecnologías para la geoingeniería solar, tanto a nivel nacional como a través de instituciones internacionales.

2) No a los experimentos al aire libre: El compromiso de prohibir los experimentos de tecnologías de geoingeniería solar.

3) No a las patentes: El compromiso de no conceder derechos de patente para las tecnologías de geoingeniería solar, incluidas las tecnologías de apoyo, como el reequipamiento de los aviones para la inyección de aerosoles.

4) No al despliegue: El compromiso de no desplegar tecnologías para la geoingeniería solar si son desarrolladas por terceros.

5) No al apoyo de las instituciones internacionales: El compromiso de oponerse a la futura institucionalización de la geoingeniería solar planetaria como opción política en las instituciones internacionales pertinentes, incluidas las evaluaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

Por favor, únase a nosotros en el apoyo a este llamamiento y compártalo con otros grupos que puedan estar interesados en respaldar la Carta Abierta como representante de una organización de la sociedad civil o apoyar la carta como académico o ciudadano individual.

Firma el petitorio acá

[link] https://www.solargeoeng.org/take-action/


* Iniciativa internacional publicada el 22 de enero de 2022.

IMPACTOS DE LAS DEMANDAS DE ARBITRAJE DE INVERSORES CONTRA ESTADOS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE*

Bettina Mueller**

El año 2021, en cuanto a demandas en el Sistema Internacional de Arbitraje entre Estados e Inversores (ISDS por sus siglas en inglés) contra países de la región, está en el puesto No. 1 (¡), junto con el año 2003. En ambos años la región recibió 25 demandas de arbitraje por parte de inversores extranjeros. Perú sigue siendo el país más demandado de la región en 2021 con 6 demandas, triste título que ya «ganó» en 2020. Le sigue México con 3 demandas. Es también el primer año en el cual se concreta una demanda ISDS en relación a las medidas contra Covid-19. En total, desde la primera demanda contra un país latinoamericano en 1996 hasta el 31 de diciembre 2021 se han registrado 328 demandas ISDS contra países de ALC.  (véanse los reportes sobre el régimen de protección de inversiones en Chile y Perú (https://isds-americalatina.org/perfiles-de-paises/2021).

A continuación, presentamos una descripción breve de las últimas demandas registradas desde noviembre de2021: 2 contra Perú, 2 contra Guatemala, 1 contra México y 1 contra Ecuador.

Codelco vs. Ecuador.

El 24 de Diciembre, la empresa estatal chilena Corporación Nacional del Cobre (Codelco) mandó una solicitud de demanda al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial (CIADI, por sus siglas en inglés) con el fin de iniciar procedimientos arbitrales contra el Estado ecuatoriano en relación a un proyecto minero de explotación de cobre en el Noreste del país -el proyecto Llurimagua. Según Codelco, Ecuador incumplió con los acuerdos para desarrollar y explotar la mina en conjunto con la Empresa Nacional Minera de Ecuador (ENAMI). Se trata de la primera demanda contra Ecuador ante el CIADI luego de su vuelta a este centro de arbitraje a mediados de 2021. Cabe mencionar que el Tratado Bilateral de Inversión invocado, entre Chile y Ecuador, fue denunciado y terminado en 2018. Debido a la cláusula de remanencia aún se pueden llevar adelante demandas 10 años más, usando este tratado. No se conoce el monto reclamado por Codelco.

Enagás Internacional S.L.U. vs. Perú.

Se trata de la segunda demanda de la empresa energética Enagás contra el Estado peruano. La primera demanda, registrada en 2018, fue vinculada a la paralización de la concesión para construir el Gasoducto del Sur Peruano, en cooperación con la empresa brasilera Odebrecht, involucrada en múltiples demandas por corrupción en relación al Lava Jato peruano. En esta oportunidad se trata de una pelea por la ‘repatriación’ de 160 millones de euros de dividendos, correspondientes a Enagás por su participación en la empresa estatal Transportadora del Gas de Perú (TgP) con el 28,9% y en la Compañía Operadora de Gas (COGA), entidad responsable de la operación y mantenimiento del sistema de transporte de TgP, con el 51%. Poder transferir este dinero fuera del país también les es importante a los dueños y mayores accionistas de Enagás para que reciban sus dividendos, entre ellos fondos de inversión como Millennium Capital, BlackRock o Covalis Capital. No se conoce el monto reclamado por Enagás.

VINCI Highways SAS y VINCI Concessions SAS vs. Perú.

La corporación constructora francesa VINCI está demandando al Estado peruano en relación a una concesión para la construcción, operación y el mantenimiento de la autopista Línea Amarilla que obtuvo su subsidiaria local Lima Expresa. La Municipalidad de Lima busca anular dicha concesión, alegando corrupción y chantaje en el proceso de licitación y una vinculación al Lava Jato peruano, mientras que VINCI sostiene que estos acontecimientos tuvieron lugar previo a su obtención de Lima Expresa en 2016. A esto se suma una disputa por el aumento del peaje en la autopista, frenada por la justicia en enero 2020, decisión luego revocada en 2021, lo que llevó a un aumento efectivo del peaje de 3,5%. La misma corporación está actualmente llevando adelante una demanda contra Chile en relación a las restricciones de viaje impuestas por el Estado debido a la pandemia que afectaron las ganancias del Aeropuerto de Santiago de Chile para cuya operación VINCI tiene una concesión. No se conoce el monto reclamado por VINCI (https://icisd.worldbank.org).

Grupo Energía Bogotá S.A.E.S.P. y Transportadora de Energía de Centroamérica S.A. vs. Guatemala

Es la segunda demanda de la empresa eléctrica colombiana Grupo Energía Bogotá contra el Estado guatemalteco. La primera se registró en noviembre 2020. Las dos demandas están relacionadas a un plan de construcción y expansión de líneas de transmisión energética y de subestaciones que experimentaron demoras en su finalización. Según la empresa, el gobierno guatemalteco no quiso pagar por ciertas demoras y gastos extras. A pesar de esto, fuentes periodísticas informan sobre un presunto acuerdo en cuanto a una prórroga del contrato para extender la fecha límite de la finalización del proyecto al 2024. No se conoce el monto reclamado por el inversor (htpps://www.valoranalitik.com/2021/05/06).

Libre Holding, LLC vs. México

La empresa estadounidense L1bre Holding demanda al Estado mexicano por la cancelación de una concesión de suministro de taxímetros en Ciudad de México luego de la elección de una nueva Jefa de Gobierno. La misma disputa ya había llevado a otra demanda en 2020 por Espíritu Santo (https://icsid.worldbank.org). Fue en 2016 que la empresa Lusad, de la cual Espíritu Santo y L1bre son dueños, recibió una concesión para proveerles taxímetros digitales y una aplicación a 138.000 taxis en la capital mexicana para competir con servicios como Uber. Según la Jefa de Gobierno electa en 2018, Claudia Sheinbaum, el proceso de licitación fue «un negocio privado y corrupto», ya que solo hubo tres días para que se presentaran otras empresas, sumado a que Lusad no cuenta con mucha experiencia en el emprendimiento que prometía realizar. Además, la Agencia Digital de Innovación Pública ya estaba desarrollando una aplicación similar, razón por la cual los servicios de las empresas privadas al parecer eran prescindibles. Según un artículo en la revista Proceso, 10 de junio   de 2019, L1bre y Espiritu Santo invirtieron alrededor de 70 millones de dólares en el proyecto, previo a la rescisión del contrato y exigen cerca de 2.400 millones de dólares en compensación, el equivalente al valor del negocio según Goldman Sachs. No hay documentos oficiales que validen estos datos.

Energía y Renovación Holding, S.A. vs. Guatemala

El reporte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos informa que se desconoce a razón por la demanda de la empresa panameña Energía y Renovación contra Guatemala. Se supone que tiene un vínculo con las protestas de comunidades indígenas locales que han generado las plantas hidroeléctricas San Mateo y San Andrés y la línea de transmisión eléctrica del Norte (https://www.oas.org/anual 2018), y da cuenta del hecho de que la construcción de las plantas y diques afectó los cursos de agua de ríos y afectó sensiblemente el acceso al agua de las comunidades aledañas. Las protestas fueron recibidas por Energía y Renovación al igual que por el gobierno guatemalteco con violencia y represión. Hay varias demandas de las comunidades afectadas en cortes locales. No se sabe, si la demanda presentada está vinculada a dichos procedimientos. Tampoco se conoce el monto demandado por la empresa.


Boletín no. 4 del Trasnacional Institute sobre el tema.

** Alemania, investigadora del Trasnational Institute (TNI) de Holanda.

LA NUEVA OLA:PANDEMIA, VACUNAS, EMPRESAS

Gabriela Roffinelli, Josefina Morales y Aníbal García Fernández*

Entre las crisis entreveradas reaparece en el mundo el fantasma que no se había ido: la pandemia del Coronavirus, COVID-19, en su nueva mutación denominada Ómicron, si no más letal, sí más contagiosa.  Según estimaciones basadas en modelos del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) alrededor del 17 de enero de 2022 hubo 125 millones de infecciones de Ómicron, por día en el mundo, que es más de diez veces el pico de la onda delta en abril de 2021. El nivel de infección sin precedentes sugiere que más del 50 % del mundo se habrá infectado con Ómicron entre finales de noviembre de 2021 y finales de marzo de 2022.  (https:// www.thelancet.com/ PIIS0140-6736(22)00100-3/fulltext).

El impacto económico de esta nueva ola es todavía no cuantificable, ya que no permitirá recuperar el valor de la producción alcanzada en 2019. En Nuestra América ya se pronostica por la CEPAL un menor crecimiento, lo que agrava las desigualdades estructurales que la caracterizan, con baja inversión y baja productividad, mayor concentración de la riqueza y mayor precarización del empleo con desempleo y creciente economía informal.

Al impacto desigual en nuestros países por la ruptura de las cadenas globales de valor, la contracción del comercio exterior, la caída estrepitosa del turismo y el endeudamiento externo en varios países, se suma el nuevo proceso inflacionario a nivel internacional con mayor gravedad en los precios de los granos básicos y alimentos; la inestabilidad del valor de nuestras monedas ha provocado graves devaluaciones en algunas naciones.

La crisis social se extiende y se encona entre los más pobres desamparados a los que las vacunas no llegan, como en Haití que tiene apenas el 1.1% de su población vacunada. Y la dimensión política de la crisis emerge con fuerza en medio de un ascenso de la lucha de clases en busca de cambios sustantivos para las mayorías.

Las vacunas y la apropiación empresarial del conocimiento

Hay que reiterar que la generación de las vacunas descansa, en gran parte, en la investigación pública, en las universidades y centros de investigación financiados por los Estados, y que, al patentarse por grandes empresas trasnacionales, se registra una apropiación privada de un conocimiento público. Y también hay que tener presente el grado de desmantelamiento de las instituciones de salud pública provocado en las últimas tres décadas por las políticas neoliberales en el mundo que en varios países destruyeron los laboratorios nacionales productores de diversas vacunas.

Frente a una pandemia, por definición de alcance mundial, se requiere una atención también de alcance mundial. Este requerimiento no se ha atendido por instancias internacionales. La donación ‘filantrópica’, ‘humanitaria’, de las potencias es raquítica y África y Centroamérica no han podido realizar la aplicación, ni siquiera, de una primera dosis, mientras en los países dominantes se aplica la tercera y hasta cuarta dosis y su aplicación se extiende a menores de edad. Hasta en Lancet, la revista más prestigiada sobre investigación médica se presentó en junio del año pasado, un artículo de Ann Danaiya Usher que cita a Gavin Yaney que señala que “los países ricos se comportaron peor que en las peores pesadillas”.

La petición social internacional para la liberación de las patentes sólo encuentra oídos sordos de gobiernos y empresas trasnacionales. Las instituciones internacionales como la OMC o la OMS, no han sido capaces de impulsar el rescate del conocimiento público, a pesar de la solicitud, desde el 2020, de India y Sudáfrica. Más aun, hacia finales de 2019 la Fundación Bill y Melida Gates se convirtieron en el segundo mayor donante de la OMS, detrás de Estados Unidos. Esta fundación, junto con Alianza para la Vacunación, GAVI (también financiada por Bill y Melinda) hicieron el mecanismo COVAX que ha sido insuficiente y presionaron para impedir la liberalización de la patente de la vacuna de Oxford.

Asa Cristina Laurell señala: “Dada la magnitud de la pandemia, sorprende que no se planteó desde un inicio aplicar las reglas de la OMC sobre excepciones a las patentes ante emergencias de salud pública, que indudablemente es covid-19. El mecanismo previsto para esto son las llamadas licencias obligatorias, las cuales son un permiso que da un gobierno para producir un producto patentado sin el consentimiento del titular de la patente si no se ha logrado una licencia voluntaria. Es de señalar que aún con una licencia obligatoria debe compensar al dueño.” (La Jornada, “Variantes covid, economía y patentes”, 11 de enero 2022).

En dos años de pandemia, las principales farmacéuticas han ganado alrededor de 350 mil millones de dólares, monto casi similar al gasto presupuestal aprobado en México para 2022, poco más de 7 billones, considerando un tipo de cambio de 20 pesos por dólar. Esta acumulación se da al tiempo que 97 millones de personas en el mundo cayeron en la pobreza extrema (2 dólares diarios), según datos del Banco Mundial.

Valor bursátil de las principales farmacéuticas 2020-2021 (millones de dólares)
Empresa20202021
Johnson&Johnson384,200452,700
Pfizer217,600330,400
Moderna7,700102,000
AstraZeneca78,00090,000
BioNTech9,30063,300
Novavax33210,924

En este mar de avaricia destaca la producción de vacunas y la solidaridad internacionalista de Cuba, país bloqueado por Estados Unidos desde hace más de seis décadas y, casi sitiado desde los últimos meses del gobierno de Donald Trump, continuado por Biden. Vacunas denominadas Abdala, Soberana 1 y 2, que empiezan a llegar a países pobres de Centroamérica, Asia y África.

¿Endemia o presión del capital?

Mientras la OMS evalúa que la variante Ómicron “causa síntomas menos graves que Delta, pero sigue siendo un virus peligroso, especialmente para quienes no están vacunados», los gobiernos de distintos países (Inglaterra, Francia, Argentina, España, etc.) se preparan para el fin de la pandemia, plantean que hay que convivir con el virus y vaticinan que dejará de ser una pandemia para convertirse en una endemia.

Les preocupa que el nivel de contagiosidad de la variante Ómicron ha elevado el ausentismo laboral (ya sea porque los trabajadores estén cursando la enfermedad o porque tienen que aislarse por ser contactos estrechos) en todos los países en los que se ha desplegado. Y las empresas los presionan para cambiar los protocolos de seguridad.  Por esta razón económica, no de salud pública, en muchos países se están reduciendo los tiempos de aislamiento por contactos estrechos de 7 a 5 días e incluso en casos de contactos estrechos con un esquema de vacunas completo y sin síntomas ya no deben hacer las cuarentenas y, por lo tanto, asistir obligatoriamente a los lugares de trabajo. Pero como advierten los epidemiólogos si aumentan los contagios, aumentan las hospitalizaciones y los decesos; y aumenta el riesgo de que surja otra variante más transmisible y mortal que Ómicron.

El fin de la pandemia no viene de la mano de los negocios de las farmacéuticas y ni de las grandes corporaciones, que mientras obligan a trabajar a personas que si bien no presentan síntomas pueden contagiar la enfermedad, rehúsan mayoritariamente a pagar impuestos que ayudarían a desarrollar programas sociales orientados a sostener a los sectores más perjudicados por la crisis económica. Un reciente informe de OXFAM (https://www.oxfamargentina.org/riqueza-diez-hombres-ricos-planeta-mientras-ingresos-humanidad-deteriorado-causa-covid/) muestra que la riqueza de los diez hombres más ricos se ha duplicado desde el 2020, mientras los ingresos del 99 % de la humanidad se han deteriorado.

La COVD19 es una enfermedad que se puede prevenir con vacunas. Es hora de que se impongan criterios de salud pública por sobre los criterios de rentabilidad de las farmacéuticas y las megacorporaciones y se liberen las patentes y se distribuyan vacunas en todo el mundo.


* Argentina y México, GT Crisis y economía mundial.

LA ESCUELA AUSTRÍACA Y LA APOLOGÍA DEL CAPITALISMO

Julio C, Gambina*  [1]

La escuela austríaca emerge hacia 1871, año del primer intento de gobierno obrero, con la Comuna de París, levantamiento y experiencia derrotada por la violencia de las armas con 30.000 muertos. Hacía pocos años, en 1867, se había publicado el Tomo I de El Capital, en donde se anticipaba que los expropiados (trabajadores o propietarios de su fuerza de trabajo) tenían derecho a expropiar a los expropiadores (capitalistas o propietarios de los medios de producción). El eje de esta monumental obra se concentra en las leyes del valor y del plusvalor, sustentadas desde la abstracción, núcleo central del método en Karl Marx (1818-1883). El pase a consideraciones concretas del funcionamiento del orden capitalista se conocerá con la publicación por Friedrich Engels (1820-1895) de los borradores de Marx del Tomo II, recién en 1885; y del Tomo III en 1994. El razonamiento completo de Marx sobre la dinámica del capitalismo se completa con la difusión de su obra hacia 1894.

El fundador de la escuela austríaca es Karl Menger (1840-1921), junto con William Stanley Jevons (1835-1882) y León Walras (1834-1910), quienes generan una ruptura epistemológica con la escuela clásica inaugurada por Adam Smith (1723-1790) y David Ricardo (1772-1823). Según John Maynard Keynes (1883-1946), es Marx quien denomina “clásica” a la escuela iniciada con la “investigación acerca de la riqueza de las naciones” en 1776, la primera sistematización de los estudios económicos y la formulación originaria de la ley del valor-trabajo. Hacia 1871 no solo está completa la exposición de la ley del valor, sino que por primera vez se sostiene cual es el origen del excedente económico, la plusvalía o plusvalor, fuente de la ganancia y sus formas concretas de manifestación en la renta o el beneficio empresario. Era la fundamentación acabada del socialismo como propuesta alternativa al capitalismo.

Con esos antecedentes tiene lógica la respuesta “austríaca” y el origen de una nueva denominación a la corriente principal de la economía, ya no clásica, sino “neoclásica”. Los austríacos retoman la explicación del capitalismo, por eso “neo” y el argumento a derrotar es el socialismo en cabeza de Marx. El capitalismo ya está en su madurez y los estudios científicos, una vez sometidos a la crítica de Marx, mutan en “apología” del orden, de la propiedad privada y del libre cambio. Eso es la escuela neoclásica y la escuela austríaca, que sostendrá esos fundamentos con el tiempo, mediante los principales discípulos, caso de Eugen von Boehm-Bawerk (1851- 1914), cuya obra en polémica con Marx se publica en 1884, sustentando inconsistencias, cuya respuesta estaban en borrador hasta 1885 y 1894, con la publicación de los Tomos II y III de El Capital. Ludwig von Mises, (1881-1973) polemizó con Marx y en contra del socialismo en 1922, ya habiendo sucedido la revolución rusa y la primera experiencia por construir el socialismo vía planificación estatal. Friedrich Hayek (1899-1992), premio Nobel de economía en 1974 (otorgado por el Banco de Suecia) y cuya máxima obra es “Camino de la servidumbre” (1944) se concentra en la crítica a la planificación y en la defensa de la libertad de mercado, de precios y la propiedad privada.

Señala Perry Anderson[2]:

“Comencemos con los orígenes de lo que se puede definir como neoliberalismo en tanto fenómeno distinto del mero liberalismo clásico, del siglo pasado. El neoliberalismo nació después de la Segunda Guerra Mundial, en una región de Europa y de América del Norte donde imperaba el capitalismo. Fue una reacción teórica y política vehemente contra el Estado intervencionista y de Bienestar. Su texto de origen es Camino de Servidumbre, de Friedrich Hayek, escrito en 1944. Se trata de un ataque apasionado contra cualquier limitación de los mecanismos del mercado por parte del Estado, denunciada como una amenaza letal a la libertad, no solamente económica sino también política. El blanco inmediato de Hayek, en aquel momento, era el Partido Laborista inglés, en las vísperas de la elección general de 1945 en Inglaterra, que este partido finalmente ganaría. (dónde cierran comillas) El mensaje de Hayek era drástico: “A pesar de sus buenas intenciones, la socialdemocracia moderada inglesa conduce al mismo desastre que el nazismo alemán: a una servidumbre moderna”. (Perry Anderson, Neoliberalismo: un balance provisorio, capítulo I. CLACSO, htpp://biblioteca.clacso.edu.ar).

Tres años después, en 1947, cuando las bases del Estado de Bienestar en la Europa de posguerra efectivamente se constituían, no sólo en Inglaterra sino también en otros países, Hayek convocó a quienes compartían su orientación ideológica a una reunión en la pequeña estación de Mont Pélerin, en Suiza. Entre los célebres participantes estaban no solamente adversarios firmes del Estado de Bienestar europeo, sino también enemigos férreos del New Deal norteamericano.

En la selecta asistencia se encontraban, entre otros, Milton Friedman, Karl Popper, Lionel Robbins, Ludwig Von Mises, Walter Eukpen, Walter Lippman, Michael Polanyi y Salvador de Madariaga. Allí se fundó la Sociedad de Mont Pélerin, una suerte de franco masonería neoliberal, altamente dedicada y organizada, con reuniones internacionales cada dos años. Su propósito era combatir el keynesianismo y el solidarismo reinantes, y preparar las bases de otro tipo de capitalismo, duro y libre de reglas, para el futuro. Las condiciones para este trabajo no eran del todo favorables, una vez que el capitalismo avanzado estaba entrando en una larga fase de auge sin precedentes su edad de oro, presentando el crecimiento más rápido de su historia durante las décadas de los ‘50 y ‘60. Por esta razón, no parecían muy verosímiles las advertencias neoliberales de los peligros que representaba cualquier regulación del mercado por parte del Estado.

La polémica contra la regulación social, entre tanto, tuvo una repercusión mayor. Hayek y sus compañeros argumentaban que el nuevo “igualitarismo” de este período (ciertamente relativo), promovido por el Estado de Bienestar, destruía la libertad de los ciudadanos y la vitalidad de la competencia, de la cual dependía la prosperidad de todos. Desafiando el consenso oficial de la época ellos argumentaban que la desigualdad era un valor positivo en realidad imprescindible en sí mismo, que mucho precisaban las sociedades occidentales. Este mensaje permaneció en teoría por más o menos veinte años.” (falta referencia, dónde empiezan comillas)

Una cita larga pero necesaria, ya que en la escuela austríaca está el origen de las políticas “neoliberales”, que varias veces sostuvimos que no eran nuevas ni liberales. No nuevas porque se inspiran en la antigua tradición austríaca, contra el socialismo y la crítica de la economía política y no son “liberales” porque para funcionar necesitaron del terrorismo de Estado de las genocidas dictaduras del cono sur de América desde 1973. Si en 1947 eran sector en minoría dentro de la profesión económica, hegemonizada por el pensamiento de Keynes, para 1976 con el Nobel a Milton Friedman (1912-2006) se consolida su papel hegemónico como corriente principal sustentada hasta el presente, más allá de matices entre distintas vertientes de la tradición neoclásica.

Con la escuela austriaca se abandona la teoría objetiva del valor, con el eje en el estudio de la producción y la circulación, para sustentar la teoría “subjetiva” del valor, con eje en el consumo y la distribución sobre la base del libre comercio, el individualismo y la defensa de la propiedad privada de los medios de producción. Los austríacos concentran la mirada en valor y precio, desde un enfoque a-histórico en los “bienes”, a contramano de la precisión de Marx en las “mercancías” y las formas del valor que desembocan en el “dinero” y por ende en la diferenciación entre valor de uso y de cambio, el doble carácter del trabajo materializado en la mercancía. Se trata de relaciones sociales históricas que no son asumidas desde la escuela neoclásica, claramente apologética del orden capitalista.

Los austríacos remiten a la categoría de “escasez”, por menos bienes que satisfacen necesidades sociales; por ende, son los bienes que tienen valor para esta corriente, sin considerar el papel del trabajo en el proceso de producción. Eso los lleva a pensar que no se pueden resolver todas las necesidades de la población y naturalizan la situación de escasez y la imposibilidad de resolver la cuestión. Piensan en lo que existe, sin considerar la historia ni la posibilidad de producir los bienes necesarios para satisfacer crecientes necesidades históricas de la población.

Desde esa tradición emergen hoy propuestas ultra liberales que disputan el sentido ante la extensión de la crisis. El derrumbe del este europeo y de la URSS, hace tres décadas, extendió la hegemonía ideológica del neoliberalismo y avanzó en un sentido común que niega la posibilidad de construir alternativa a los postulados de la corriente principal y del orden capitalista, cuyos sustentos son como señalamos apologéticos. Está en la sociedad construir nuevos sentidos en contra y más allá del capitalismo.


[1] Doctor en Ciencias Sociales, UBA. Profesor Titular de Economía Política, UNR. Integra la Junta Directiva de la Sociedad Latinoamericana y caribeña de Economía Política y Pensamiento Crítico, SEPLA.

[2] Perry Anderson. Neoliberalismo: un balance provisorio. Capítulo I. CLACSO, en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20100609031734/4anderson.pdf


* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, Doctor en Ciencias Sociales, UBA. Profesor Titular de Economía Política, UNR. Integra la Junta Directiva de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico, SEPLA.

EL PRECIO DEL MAÑANA: EL CLIMA EN LA BALANZA

John Freddy Gómez* y Camila Andrea Galindo**

“La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas” Karl Marx.

La vigesimosexta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático denominada (COP26) se realizó en la ciudad de Glasgow en el Reino Unido entre el 31 de octubre y el 13 de noviembre del año 2021. En esta conferencia se reunieron aproximadamente 197 Estados abocados a discutir y acordar políticas ante las graves consecuencias que contrae el calentamiento global para la estabilidad de la especie en el planeta. Aunque la parafernalia alrededor de la COP26 fue alta, los acuerdos logrados son mínimos y por el contrario se observa como el proceso de calentamiento global es utilizado por la mayor parte de los Estados a nivel mundial como retorica mediática, incremento del control espacial, mercantilización de espacios socionaturales y como atracción de recursos en el nuevo mercado verde.

La conferencia pretendía establecer un acuerdo vinculante en el que los Estados participantes se comprometieran activamente en la reducción del 50% de la emisión de gases de efecto invernadero para antes del año 2030 y sucesivamente reducir al cero neto para el año 2050. Luego de varios días de discusión y de amplia divulgación mediática, el acuerdo finalizó con un compromiso altamente ambiguo, el cual no se configura como vinculante para las partes firmantes y que evidencia el real compromiso de los Estados por la contención del síntoma, el calentamiento global, de la enfermedad el sistema capitalista de producción y reproducción.

Es necesario establecer las relaciones fundantes de las contradicciones que se presentan en la realidad material de la humanidad, analizar el síntoma y tratar de controlarlo con paliativos invisibiliza la causa fundante de estos, la enfermedad. El sistema relacional capitalista genera procesos esquizofrénicos debido a que se interpreta la realidad desde una forma opaca en la que no se observa la explotación de las fuerzas humanas y naturales, y por ende se comprende la realidad a partir de la mediación de las mercancías y no desde las personas y la naturaleza.

Al no evidenciar esta relación de explotación se sumerge a gran parte de la sociedad en una esquizofrenia colectiva que imposibilita comprender la necesidad apremiante en nuestros días de pensar, construir y transitar a un sistema poscapitalista. Por el contrario, para esta sociedad esquizofrénica le es más sencillo pensar en un fin de la especie humana y natural que en el fin de un sistema socioeconómico de producción y reproducción.

Esta dinámica de esquizofrenia colectiva, llamada capitalismo, ha derivado en una crisis civilizatoria en la que se han generado procesos de híper fracturamiento metabólico a partir de las ansias de utilidad económica de una cada vez más ínfima parte de la sociedad; mientras, otro gran porcentaje de la sociedad vive inmerso en un sistema inhibidor de la realidad ocasionando placer ante la destrucción. La imposibilidad del sistema y sus relaciones de evidenciar la naturaleza como el cuerpo no orgánico de la persona lleva a generar procesos de destrucción y autodestrucción y posibles alternativas que no impliquen romper con el fetiche de la mercancía como es la mercantilización de la naturaleza por medio de unos denominados servicios naturales a través del llamado “mercado verde”.

El sistema capitalista en su esencia es un sistema depredador de las fuerzas productivas humanas y reproductivas de la naturaleza. Sin embargo, esta dinámica a partir de la intensificación de sus contradicciones inmanentes, las cuales se constatan como procesos de sobreproducción y sobreacumulación a nivel mundial en la década de los años 70 del siglo XX, se acrecentó a partir de la ruptura de los tiempos de reproducción natural por medio de la bioquímica del petróleo en la llamada revolución verde.

Ahora bien, en la década de los años 70 del siglo XX los anhelos de una sociedad en la que las fuerzas productivas permitieran a la humanidad el pleno disfrute del ser social natural se posibilitaron. Sin embargo, la esquizofrenia del sistema capitalista perpetuó las relaciones de explotación por medio de una demanda artificial garantizada por la financiarización de la economía generando procesos de desarrollo de fuerzas destructivas que incitaron el aceleramiento de los tiempos productivos y reproductivos con graves consecuencias para el planeta.

Gráfica 1. Variación de la temperatura a nivel mundial (En grados centígrados) y

 emisión de deuda pública de Estados Unidos (En billones de dólares) entre 1880-2021[1]

En la gráfica número uno, se constata como el incremento de la financiarización pública en los Estados Unidos, que tiene una relación directa con la masa monetaria de intercambio internacional, se acompasa con el incremento de la temperatura a nivel global. A partir de la década de los años 70 del siglo XX se ha incrementado la temperatura a nivel mundial con picos de variación de 1,1 grados centígrados para los últimos 5 años.

Esta dinámica evidencia el papel del régimen de acumulación financiarizado dentro del sistema capitalista, el cual en el afán de posponer las contradicciones intrínsecas de un sistema depredador está llevando al conjunto de la sociedad a la barbarie y genocidio.

Es importante evidenciar que el sistema capitalista ante la crisis del COVID-19 aumentó exponencialmente la emisión de masa monetaria particularmente en las metrópolis económicas: Estados Unidos y la Unión Europea. Este acrecentamiento de la masa monetaria ha ocasionado, como se puede observar en la gráfica número dos, el incremento de los precios de las materias primas y el aumento del endeudamiento de los países periféricos configurando una posterior materialización de la sobreexplotación del ser humano y la naturaleza por medio de la explotación laboral y natural, opresión fiscal y despojo.

Gráfica 2. Incremento de los precios de las materias primas 2017-2021

(En nivel de índice Bloomberg de materias primas al contado[2]

El indicador de los precios al contado de las materias primas vuelve a subir
Blanco: Índice Bloomberg de materias primas al contado

Al observar que existen dinámicas de capitalismo verde que pretenden generar una estabilización del clima a partir de no interrumpir los procesos de utilidad económica y control hegemónico, se hace necesario la ruptura con el régimen de acumulación financiarizado y en su completitud del sistema capitalista de producción y reproducción ante un escenario apocalíptico producido por la esquizofrenia del capital.

Estas propuestas de capitalismo verde pretenden mercantilizar la naturaleza y ofrecer servicios de captura de gases de efecto invernadero a partir de la enajenación de espacios socionaturales, en particular espacios de los países periféricos en donde por medio de la coerción y coacción se busca transformar las relaciones de las comunidades que habitan estos territorios que en su mayoría privilegian el valor de uso por encima del valor de cambio.

Es así como las propuestas desde los Estados e instituciones en escenarios como la COP26, que se encuentran subordinados a las lógicas de producción y reproducción de las relaciones del capitalismo, no pueden ofrecer a la sociedad soluciones realmente dignas. Estas respuestas se tramitan desde la incorporación de la contradicción intrínseca del sistema capitalista como una posible fuente de utilidad económica en desmedro del conjunto de la sociedad o en la negativa, igualmente esquizofrénica, de negar las consecuencias que ha traído consigo el calentamiento global como síntoma de este sistema.

Es preciso llamar la atención sobre el precio que pretende imponer el sistema capitalista para el futuro de una sociedad al vilo de la extinción, en donde se observa como el clima se encuentra en una balanza de posibles utilidades para una clase que vive a costa de la sobreexplotación de la humanidad y la naturaleza, y que acarrea mayores cargas a las clases más empobrecidas y Estados periféricos subordinados por este ruin sistema.


[1] Gráfica realizada a partir de Statista. (2021). Estadisticas. Obtenido de Statista: https://es.statista.com/

[2] Gráfica extraída de Bloomberg. (2021). Los precios de las materias primas repuntan otra vez . Obtenido de Bloomberg: https://www.bloomberglinea.com.co/2021/09/13/los-precios-de-las-materias-primas-repuntan-otra-vez/


* Colombia, GT Crisis y Economía Mundial, Docente e investigador universitario, Universidad Nacional de Colombia. Coordinador de la Plataforma de la Auditoría Ciudadana de la Deuda en Colombia.

** Colombia, GT Crisis y Economía Mundial, Abogada defensora de DDHH y magister en Derecho Administrativo, Coordinadora del Grupo de Estudio Economía Digna.

CAPITALISMO CREPUSCULAR*

Michael Roberts**

Como expresa el título del libro, sus autores – Murray EG Smith, Jonah Butovsky y Josh Watterton – concluyen que el capitalismo, antes de su desaparición, se encuentra en una fase crepuscular. Para comprobar esta tesis, los ensayistas abordan el análisis de las teorías marxistas de las crisis, responden a las críticas hechas a Marx por parte de los economistas convencionales y proporcionan evidencias empíricas que confirmar el paradigma marxista.

El libro comienza con “aquí y ahora”. A lo largo de dos capítulos, se detallan los orígenes y el curso de la pandemia, descubriendo, en mi opinión, un punto clave. Antes del COVID 19, el capitalismo ya había entrado en un período de depresión caracterizado, por un bajo crecimiento económico, una escasa inversión productiva y, sobre todo, por una decreciente rentabilidad del capital, el ingrediente decisivo del «capitalismo crepuscular».

En las cuatro décadas anteriores a la pandemia, la desigualdad de ingresos aumentó, y la mayoría de las ganancias por productividad no “derramaron» a la clase trabajadora.

Mientras la participación de los ingresos obtenidos por el 1% más rico aumentó drásticamente la tasa promedio anual de la productividad laboral sufrió una importante caída (en gran parte debido a una desaceleración en la formación de nuevo capital fijo). Casi sin interrupción, los ingresos del 1% aumentó desde un 12% en 1985 a alrededor del 22 por ciento en 2017. En el otro lado del camino, los salarios, para el 90 por ciento de los trabajadores, se estancaron o disminuyeron en términos reales entre 1970 y 2015.

Los autores ofrecen una visión marxista de esta abismal desigualdad de ingresos y riqueza. Es decir, explican cómo la creciente tasa de explotación del trabajo por parte del capital, se apropia del excedente mediante ganancias, intereses y rentas.

En los siguientes tres capítulos, tanto teórica como empíricamente, el libro llega al meollo de la explicación que dio Marx a las crisis capitalistas. Después de la Segunda Guerra Mundial, la causa subyacente de las crisis capitalistas periódicas es probadamente la consecuencia de una insuficiente producción de plusvalía, un problema que ha mutado y empeorado desde que se establecieron las nuevas bases materiales para la acumulación del capital.

En Estados Unidos, y en otras naciones, la crisis financiera de 2007-2009 fue la derivación de un esfuerzo de décadas por parte de la clase capitalista, para detener y revertir la caída a largo plazo en la tasa promedio de ganancia (ocurrida entre los 1950 y 1970). La Gran Recesión del 2008 fue el resultado acumulativo y complejo de un malestar económico que se explica por los persistentes problemas de rentabilidad del capital productivo (la forma del capital asociada con la economía real).

Los autores exhiben las evidencias de numerosos estudios empíricos y de su propio trabajo sobre la economía de EEUU y Canadá, algunos publicados en World in Crisis (2018), editados por Guglielmo Carchedi y yo.

El libro explica que la forma característica de una crisis económica capitalista es la sobreproducción. Con una crisis de sobreproducción no se pueden vender productos a precios que permitan un margen de beneficio adecuado y, dado que la ganancia es el factor que impulsa la producción capitalista, el crecimiento económico debe ralentizarse o incluso disminuir. El resultado siempre es el mismo: personas sin trabajo, inactividad productiva y bancarrotas empresariales.

Pero, la sobreproducción sólo describe una crisis capitalista, no explica sus causas.

Los autores lo explican así: “según Marx, una variedad de circunstancias puede desencadenar una crisis de sobreproducción; sin embargo, la causa recurrente y más importante, es la tendencia a la caída de la tasa de ganancia debido a una sobreacumulación de capital y una cantidad inadecuada de plusvalía. Si la sobreproducción implica la incapacidad del capital social para realizar el valor total de la producción de mercancías, esta «crisis de realización» es, en última instancia, la manifestación superficial de una crisis de valorización, una crisis en la producción de cantidades suficientes de nuevo valor y plusvalía. «

Agregan que la ley de las ganancias de Marx es de doble filo: «una caída en la tasa promedio de ganancia no siempre debe precipitar una crisis de acumulación de capital, tal crisis no siempre está precedida por una caída pronunciada en la tasa promedio de ganancia ‘… pero, una caída en la masa de beneficios combinada con otras perturbaciones puede ser suficiente».

Las causas de la caída de la rentabilidad en las economías desarrolladas han sido muy debatidas por los economistas marxistas. Los autores defienden la opinión que el principal determinante es el crecimiento de la composición orgánica del capital (una mayor inversión en medios de producción que sobre los salarios). A medida que aumenta la composición orgánica del capital, la tasa promedio de la ganancia del capital caerá.

Al exponer la ley de rentabilidad de Marx, los autores hacen la crítica de otras explicaciones, en particular la dirigen Robert Brenner ,y a su obra de 1990 que dominó el pensamiento de ese momento (Uneven Development and the Long Downturn: The Advanced Capitalist Economies from Boom to Stagnation).

Para Smith, Butovsky y Watterton: » El enfoque de Brenner está totalmente en desacuerdo con la teorización marxista de las crisis. En efecto, la tesis de Brenner descansa sobre el concepto de «crisis de realización» que tiene mucho más en común con la tradición keynesiana que con la teoría de Marx. Por tanto, nuestra crítica a Brenner tiene el propósito de revelar la incompatibilidad básica del marxismo con las versiones más izquierdistas del keynesianismo».

Yo agregaría que al rechazar la ley de Marx de “la creciente composición orgánica del capital” (la fuerza subyacente que produce la caída de la rentabilidad) Robert Brenner retrocede a la teoría de Adam Smith. Es decir, Brenner, comparte la opinión que la rentabilidad cae debido a una mayor competencia entre capitalistas. En otros términos, las tesis de Brenner apuntan a que, si los salarios no subieran demasiado, las ganancias podrían mantenerse y así el capitalismo podría evitar sus crisis.

Entre los marxistas en la década de 1970 era popular la teoría que él aumento salarial comprimía los beneficios del capital. Sin embargo, los duros hechos han desmentido esta idea: la tasa de explotación del trabajo por parte del capital ha aumentado drásticamente en los 40 últimos años y, la rentabilidad media del capital está cerca de mínimos históricos.

Sólo los poskeynesianos (siguiendo al keynesiano-marxista Michal Kalecki) siguen hablando de las crisis ‘impulsadas por ganancias demasiado bajas. Esta explicación neo-ricardiana ya no tiene sustento entre la mayoría de los economistas marxistas. Las evidencias demuestran un persistente descenso de la rentabilidad en el siglo XXI.

El libro tiene un capítulo importante sobre teorías alternativas de la crisis, en esta sección los autores critican las teorías de los economistas «heterodoxos radicales», tales como Mariana Mazzucato y Stephanie Kelton. Estos economistas ignoran o rechazan la teoría del valor de Marx y, en cambio, se centran en los análisis keynesianos de «falta de demanda», «fallas del mercado» o «inestabilidad» financiera. Pero, no ofrecen una explicación coherente de las crisis ni evidencia empírica suficiente para apoyar sus posiciones.

Otra explicación como causa subyacente a las crisis capitalistas es la «financiarización». Smith, Butovsky y Watterton coinciden en que en los últimos 40 años se ha producido un aumento de las ganancias de las nuevas tecnologías y un crecimiento del sector financiero, pero, a la vez, sostienen que gran parte de estos beneficios son ficticios. Es decir, se trata de ganancias en el papel que eventualmente no se «realizarán» a partir del valor creado en la producción.

Lo que ocurra en el sector de creación de valor será decisivo para la supervivencia del sistema.

 Los autores afirman: “a nuestro juicio, el fenómeno de la financiarización es la expresión más perversa de los problemas de rentabilidad y valorización del capital productivo.

La financiarización no ha “transformado” al capitalismo de una manera fundamental, el capital no puede prescindir de la explotación del trabajo asalariado productivo como un medio para generar ganancias. Por el contrario, el fenómeno financiarización atestigua la decadencia del sistema de ganancias y los frenéticos esfuerzos de sectores de la clase capitalista para acumular inmensas fortunas sin contribuir (ni siquiera de manera indirecta) a la producción de mercancías y plusvalía «.

Los capitalistas ahora buscan desesperadamente ganancias comprando y vendiendo dinero y crédito en lugar de explotar directamente el trabajo asalariado. Los autores recuerdan al lector la observación de Marx en el volumen 2 de El Capital: “para el poseedor de capital monetario, el proceso de producción aparece simplemente como un término medio inevitable, un mal necesario para el propósito de hacer dinero». O como escribió Engels: “esto explica por qué las naciones caracterizadas por el modo de producción capitalista sufren periódicamente ataques de vértigo en los que intentan realizar la obtención de dinero sin la mediación del proceso de producción”.

Para los autores no utilizar la teoría del valor de Marx no sólo conduce a una pobre comprensión de la causa de las crisis, también tiene negativas consecuencias políticas. Entre estas secuelas está las derrotas de la izquierda radical en América del Norte y en Europa.


* Reseña del libro de Murray E. G. Smith, Jonah Butovsky y Josh I. Watterton Twilight Capitlism: Karl Marx and the decay of the profit system, Fermwood Publishing, Canadá.

** Gran Bretaña, economista, blog The next Recession.

LA CAJA DE PANDORA

Josefina Morales*

Los Papeles de Pandora: sucios secretos financieros de la clase dominante  salen a la luz, ¡de nuevo!
Fuente: Marxist

Créditos: producción: la banca trasnacional, bufetes trasnacionales y paraísos fiscales de Panamá, Islas Vírgenes, Suiza, Miami; casting: 600 periodistas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación; actores estelares: políticos distinguidos, presidentes, expresidentes, secretarios de Estado, banqueros, grandes empresarios y hasta un premio nobel de literatura.

El mito

Pandora fue la primera mujer mortal creada por Hefesto a petición de Zeus bendecida por Afrodita y Atenea, mas Hermes le otorgó virtudes relacionadas con la curiosidad, el engaño y las mentiras. Zeus le dio una caja con la advertencia de no abrirla, ya que en ella se encontraban todos los males del universo… Y Pandora abrió la caja. Y el mito llegó al cine con la Caja de Pandora del cine mudo alemán de G. W. Pabst, la versión de Paul Auster en Lulu on the Bridge de 1998 hasta la película turca de 2009.

La realidad que supera al mito

En abril de 2016, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que agrupa a más de 600 periodistas de diversos países, dio a conocer los denominados Papeles de Panamá, que mostraban cómo miembros de la élite del poder en diversos países del mundo enviaban millonarios dineros en divisas (dólares) a través de sociedades fantasmas, de membrete, creadas en Panamá por el Bufete Fonseca, a los paraísos fiscales de las Islas Vírgenes y así guardar-ocultar su riqueza monetaria, en gran parte malhabida, para evadir impuestos en sus países de origen, lavar dinero, o realizar “inversiones”, compra-venta de acciones o de empresas, o cualquier otro teje-maneje financiero. Todo lo cual configura lo que Juan Carlos Fernández Cela denomina una cartografía de los flujos financieros entre sus puntos de origen y destino (“La geografía financiera de los ‘papeles de Panamá’ en Sudamérica” en Revista de Geografía Norte Grande, núm. 77, 2020).

Los paraísos fiscales, guaridas como dice John Saxe-Fernández, se caracterizan por el no cobro de impuestos a los recursos que ahí llegan, la falta de transparencia, la no proporción de información a otros países, la aceptación de empresas fantasmas, es decir, de empresas que no requieren comprobar sus actividades. Clásica fue la existencia de Una Suiza libre de toda sospecha como escribió Jean Ziegler en 1977 (véase también a Juan Hernández Vigueras, El trasfondo de los parai$o$ fiscales, Attac-España. 2006). Tradicionalmente están localizados en El Caribe, Trinidad y Tobago, Las Islas Vírgenes y Panamá y en países europeos como Andorra y Mónaco, posteriormente Singapur se convirtió en una plaza importante y ahora los más importantes se localizan en Estados Unidos.

El País, el 3 de octubre, abrió la caja de Pandora y puso al descubierto a 3 000 “personalidades” internacionales que ocultan sus dineros en los paraísos fiscales, entre las cuales se encuentran tres presidentes de América Latina (Guillermo Laso de Ecuador, Sebastián Piñeira de Chile y Luis Abinader de la República Dominicana), la vicepresidenta y canciller colombiana, Marta Lucía Ramírez, el ministro de economía de Brasil, Paulo Guedes, 11 exmandatarios (de Colombia, Perú, Paraguay, Panamá…), Shakira y Vargas Llosa.

En la investigación que publicó El País, “Los papeles de Pandora”, participaron periodistas y organizaciones diversas de América Latina. Entre otros de Proceso, Quinto Elemento Lab y Univisión de México; de la revista Piagui y de la Agência Publica de Brasil; de Argentina del periódico La Nación; de Colombia miembros del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística; de Chile La Fundación Periodística LaBot; y de Ecuador periodistas del diario El Universo; y periodistas del diario español El País. En la investigación se revisaron cerca de 12 millones de documentos: actas de constitución, poderes notariales, facturas, listas de clientes y todo lo que pudieron y encontraron.

La financiarización del siglo XXI

Francois Chasnais señala que se advierte en la economía, desde mediados de los años ochenta, una creciente importancia del capital financiero, cualitativamente distinta a periodos históricos anteriores, lo que apunta a una nueva fase del proceso de internacionalización de capital, la de la mundialización del capital, en donde el capital financiero se ha convertido em la fracción dominante del capital y ha definido un diferente régimen de acumulación dominado por lo financiero, el monto y destino de las inversiones y la distribución de la renta; lo que no quiere decir que, a nivel internacional, conlleve un proceso viable de acumulación, ni de estabilidad sistémica. (Francois Chesnais, “La teoría del régimen de acumulación financiarizado: contenido, alcance e interrogantes” en Revista de Economía Crítica, no. 1, abril de 2003).

Y así, hemos visto el registro de diversas crisis financieras, de la crisis de la deuda de América Latina a principios de los ochenta, la caída internacional de los mercados de valores en 1987, la crisis mexicana en 1995 y el consecuente efecto tequila, la crisis de Asia a finales de los noventa, hasta la gran crisis de 2008-2009 no resuelta que exhibió la multiplicación de dineros fraudulentos con la titularización de papeles derivados de las hipotecas estadounidenses que desembocó en serios problemas de la deuda pública en varios países desarrollados, y sobre cuyos rescoldos se entreveró, a partir de 2020, la crisis de la pandemia con sus crisis económicas, sociales y políticas.

 El proceso de financiarización en los últimos treinta años es consustancial al neoliberalismo, con la liberalización irracional de los flujos financieros que cruzan el lavado de dinero y la evasión hacia los paraísos fiscales hasta el crecimiento explosivo del endeudamiento público, empresarial y de los hogares y la mercantilización financiarizada de la salud y la educación. La agencia EFE, por ejemplo, reportaba el 19 de mayo de este año, que la deuda de los hogares en Estados Unidos aumentó 13% en el primer trimestre de este año, respecto a la que registraban en 2017, seguida por el peso de las deudas estudiantiles, que se suman a las deudas hipotecarias. Y conocido es el proceso de endeudamiento y sobrendeudamiento de los hogares en Chile con la mercantilización de la salud y la educación.

Atraviesa, desde luego, la actividad productiva misma, en la cual, por ejemplo, las empresas trasnacionales definen sus programas de producción por el precio de sus acciones en el mercado de valores y no por la dinámica del supuesto mercado de mercancías físicas, es decir, en lugar de la demanda esperada de sus productos. También se registran nuevas modalidades de la financiarización con la participación de los grandes “gestores de inversiones globales” como la estadounidense BlackRock, fundada en 1988, con presencia en más de 16 países y que, como dios padre, aparece en todos lados. (NA XXI núm. 56).

Entre las nuevas modalidades de la financiarización destaca el lavado de dinero que atraviesa la banca comercial, la banca de inversión y los paraísos fiscales. El GAFI, formado en 1998 por el G20, informa anualmente sobre este proceso en el que destacan actividades lícitas como el comercio internacional y la minería, hasta ilícitos como la trata de personas. En México se reporta por instituciones internacionales (FATE y GAFILAT) lavado de dinero en actividades asociadas “con la delincuencia organizada tales como tráfico de drogas, extorsión, corrupción y evasión fiscal”.

En la pandemia ha saltado a primer plano el comportamiento de las trasnacionales farmacéuticas que multiplicaron sus ganancias con las vacunas, producto, en gran parte, de la investigación en las universidades con recursos públicos. Eric Toussanit en su artículo “La apropiación de conocimientos y los beneficios del Big Pharma en tiempos del coronavirus” (CADTM, New Letter, 17 de octubre, 2021), destaca la apropiación de las patentes y la negativa del capital a liberal un conocimiento público que debe ser considerado un bien común.

La financiarización en el siglo XXI adopta mil caras para multiplicar la creación, recreación, circulación y apropiación del capital ficticio y la expoliación sin precedente de la riqueza social y el trabajo.


* México, GT Crisis y Economía Mundial, Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, presidenta de SEPLA.

LA TEORÍA DE LA DEPENDENCIA DESDE EL MIRADOR DE GALEANO*

Claudio Katz**

Eduardo Galeano | Las venas abiertas de América Latina (PDF)
Fuente: Bloghemia

 

Las Venas Abiertas de América Latina comienza con una frase que resume la esencia de la Teoría de la Dependencia. “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos” (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI. 1971, México, pag. 15). Esta breve oración ofrece una imagen concentrada y altamente ilustrativa de la dinámica de la dependencia. Por esa razón ha sido citada en infinidad de oportunidades para retratar el status histórico de nuestra región.

El libro de Galeano es un texto clave del pensamiento social latinoamericano, que confluyó con la gestación de la Teoría de la Dependencia y contribuyó a popularizar esa concepción. La primera edición de ese trabajo coincidió con el auge general del enfoque dependentista. Pero en todas sus páginas exhibió una especial afinidad con la vertiente marxista de esa teoría, que desenvolvieron Ruy Mauro Marini, Theotonio Dos Santos y Vania Bambirra. Esa mirada postuló que el subdesarrollo latinoamericano obedece a la pérdida de recursos que genera la inserción internacional subordinada de la región.

Galeano difundió precozmente ese enfoque en Uruguay y su libro repasa la historia latinoamericana en clave dependentista. Ilustra en forma muy acabada cómo el “modo de producción y la estructura de clases han sido sucesivamente determinados desde fuera, mediante una infinita cadena de dependencias sucesivas […] que nos llevaron a perder incluso el derecho de llamarnos americanos”. Recuerda que “como parte del vasto universo del capitalismo periférico”, la región “quedó sometida al saqueo y a los mecanismos del despojo” (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI. 1971, México, pag. 15).  

Esa caracterización del desenvolvimiento frustrado de América Latina empalmaba en los años 70 con una amplia producción historiográfica de mismo signo. Esos estudios detallaban los impedimentos que impuso la dependencia a la repetición de la expansión lograda por la economía estadounidense. Galeano retomó una óptica muy semejante a la expuesta por las investigaciones de Agustín Cueva y Luis Vitale. En nuestro libro sobre el tema analizamos todos los autores y concepciones mencionados en este artículo (La teoría de la dependencia, 50 años después, Batalla de Ideas Ediciones, Buenos Aires, 2018). 

El pensador uruguayo desarrolló una sintética historia de la región focalizada en los cuatro componentes del marxismo latinoamericano de la época. Denunció el despojo de los recursos naturales, criticó la explotación de la fuerza de trabajo, remarcó la resistencia de los pueblos y adscribió a un proyecto socialista de emancipación.

Galeano desenvolvió su texto combinando varias disciplinas y alumbró un relato que impacta por su belleza literaria. Su calidez conmociona al lector y genera un efecto explícitamente buscado por el libro.

El escritor oriental decidió difundir un “manual de divulgación que hable de economía política con el estilo de una novela de amor”. Y logró un éxito arrollador para esa sorprendente empresa. Galeano comentó que siguió el camino de “un autor no especializado”, que se ha embarcado en la aventura de desentrañar los “hechos que la historia oficial esconde” (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI. 1971, México, pag. 339-363). Abordó ese objetivo con un lenguaje alejado de las “frases hechas” y distanciado de “las fórmulas declamatorias”. Consiguió consumar en un impactante ejemplar ese ambicioso propósito.

Galeano dejó atrás el acartonamiento, el academicismo y el discurso frío. Utilizó un lenguaje que sacudió a millones de lectores e inauguró un nuevo código para visibilizar la dramática realidad latinoamericana. La Venas Abiertas inspiró a una legión de escritores que adoptaron, desarrollaron y enriquecieron esa forma de retratar el despojo y la opresión que sufre nuestra región.

Afinidades conceptuales y políticas

Galeano se alineó con la corriente radical de la dependencia liderada por Marini y Dos Santos, en franca contraposición con la vertiente ecléctica y descriptiva que encabezó Fernando Henrique Cardoso. La afinidad de las Venas Abiertas con la primera concepción se verifica en todos los enunciados del libro.

En ese trabajo no se limitó a describir retrasos económicos resultantes de modelos políticos desacertados, ni observó a la dependencia como un rasgo ocasional o meramente negativo. Tampoco auspició las asociaciones con el capital extranjero que Cardoso promovía como solución al atraso de la región. Cuando ese intelectual asumió la presidencia de Brasil se desdijo de sus viejos textos, repudió su pasado y objetó sus propios escritos. Pero la semilla de su involución neoliberal estaba presente en el abordaje de la dependencia que postuló polemizando con Marini y Dos Santos.

La visión de Galeano fue también distante de la CEPAL. En ninguna parte del libro se esbozan ilusiones heterodoxas en la superación del subdesarrollo regional, mediante una industrialización capitalista comandada por la burguesía nacional. El proteccionismo y la regulación estatal no son ponderados como los caminos a transitar, para erradicar los padecimientos económicos de América Latina.

La oposición a ese curso se verifica también en las incontables críticas a la impotencia de las clases dominantes locales, para encarrillar alguna modalidad efectiva de desenvolvimiento regional. Se resalta esa incapacidad para comandar un crecimiento industrial semejante al conseguido por las poderosas economías centrales.

 Ese cuestionamiento era el eje del programa político inaugurado por la revolución cubana, y conceptualizado por la teoría marxista de la dependencia. Este enfoque propiciaba un tránsito directo y sin interrupciones hacia el socialismo, soslayando cualquier etapa intermedia de capitalismo nacional.

Las Venas Abiertas se inscribe en esa corriente de pensamiento y comparte el entusiasmo generado por el éxito inicial de la revolución cubana. En numerosos párrafos irrumpe el espíritu del Che, la tónica romántica y la esperanza en el triunfo de los proyectos radicalizados. También enfatiza las raíces históricas de las luchas populares en toda la región.

Galeano no olvida en ningún momento el cimiento económico estructural de la dependencia que remarcaban los estudios Gunder Frank. Pero a diferencia de esos trabajos subraya la gravitación de las resistencias populares. No habla sólo de estaño, minería, latifundio y plantaciones. Remarca la gesta de Louverture en Haití, la rebelión de Tupac Amaru en Perú y la acción de Hidalgo en México.

El libro rescata esas tradiciones de lucha popular destacando cómo la historia oficial diluye la visibilidad de esas resistencias. Recuerda que ese operativo de ocultamiento, frecuentemente empuja al propio oprimido a asumir como suya “una memoria fabricada por el opresor”.

Galeano no sólo detalla de qué forma América Latina se estructuró durante siglos a partir de la explotación de los indios y la esclavitud de los negros. También resalta que los sujetos afectados por esa expoliación reaccionaron con revoluciones y levantamientos. Esas sublevaciones abrieron un horizonte alternativo de liberación.

Las Venas Abiertas recuerda, además, el nexo de esas rebeliones con la asignatura pendiente de la integración regional, que legó el proyecto inconcluso de Bolívar. Ese énfasis en el papel insurgente de los pueblos ilustra la afinidad de Galeano con el proyecto político revolucionario de la Teoría de la Dependencia.

Primarización y extractivismo

La sintonía de un libro escrito hace cincuenta años, con una concepción marxista en boga en esa época no constituye ninguna sorpresa. Pero resulta más problemático desentrañar la actualidad de ambas miradas. ¿En qué terrenos se verifica la vigencia de las Venas Abiertas y del dependentismo?

Hay muchos fragmentos de un libro escrito en 1971 que parecen aludir a situaciones del 2021. Esos aspectos perdurables del texto (y de la teoría que lo inspiró) obedecen a la condición dependiente de América Latina y se corroboran ante todo en el extractivismo.

Galeano describió una desventura económica resultante del adverso manejo de la renta agraria, minera y energética en toda la región.

La gravitación de esa remuneración a la propiedad de los recursos naturales se acentuó en las últimas décadas. Las grandes potencias disputan -con la misma intensidad que en el pasado- el apreciado botín de las riquezas latinoamericanas. La región continúa sufriendo la confiscación sistemática de ese excedente, en una dinámica que combina la erosión de la renta con su expropiación.

Repliegues de la industria

En las Venas Abiertas se describe cómo los procesos históricos de industrialización quedaron obstruidos en América Latina por las políticas librecambistas.

Ese “industricidio” aniquiló las manufacturas del interior en Argentina y destruyó el incipiente desenvolvimiento de Paraguay, que buscaba introducir los cimientos de una estructura fabril independiente. Posteriormente las redes ferroviarias gestadas en torno a los embudos portuarios afianzaron el ahogo industrial. La mano visible del estado no intervino -como en Estados Unidos- para asegurar el despunte de un poderoso tejido fabril.

La actividad fabril se ha replegado en Sudamérica y tiende a especializarse en Centroamérica en los eslabones básicos de la cadena global de valor.

Este adverso escenario es frecuentemente descripto con retratos de una “desindustrialización precoz” de la región, que difiere por su mayor nocividad de las deslocalizaciones prevalecientes en las economías avanzadas.

En los países medianos ese deterioro afecta al modelo forjado para abastecer el mercado local. En Brasil el aparato industrial perdió la dimensión de los años 80, la productividad se ha estancado, el déficit externo se expande y los costos aumentan al compás de una creciente obsolescencia de la infraestructura. En Argentina el declive es mucho mayor.

También el modelo de las maquilas mexicanas afronta graves problemas. Continúa ensamblando partes de las grandes fábricas estadounidenses, pero ha perdido gravitación frente a los competidores asiáticos. La renegociación del tratado de libre comercio con Estados Unidos dio simplemente lugar a otro convenio (T-MEC), que renueva la adaptación de las fábricas fronterizas a las necesidades de las compañías del Norte.

El grueso de los países de la región continúa negociando (y aprobando) convenios de libre comercio que erosionan el tejido económico local.

La regresión industrial que afecta a la región actualiza todos los desequilibrios del ciclo dependiente que estudiaron los teóricos de la dependencia. En los años 70 resaltaban el sistemático drenaje de recursos que afectaba al sector manufacturero, a través del giro de utilidades. El mayor predominio de los capitales foráneos acentuó en las últimas décadas esa obstrucción al proceso local de acumulación.

Pero a diferencia de los años 70 el retroceso actual de la industria latinoamericana coexiste con el gran despunte de sus equivalentes asiáticos. Basta observar el ensanchamiento de la brecha que separa a Corea del Sur con Brasil o Argentina para notar la magnitud de ese cambio. Mientras que América Latina era funcional al viejo modelo de mercados internos del capitalismo de posguerra, el Sudeste Asiático tiende a optimizar el salto registrado en la internacionalización de la producción.

Desposesión y explotación

Las Venas Abiertas denuncia los sufrimientos de la población explotada en todos los rincones de América Latina. No habla sólo de la esclavitud y el servilismo del pasado. Describe las condiciones inhumanas de trabajo que imperaban hace cinco décadas. La actualidad de esas observaciones es particularmente impactante en el dramático contexto actual de deterioro social.

Este adverso escenario se agravó en forma dramática durante la pandemia del último bienio. En términos porcentuales, América Latina fue la región con más contagios y fallecidos del planeta y sufrió también el mayor impacto económico-social de la infección.

En las últimas cinco décadas los capitalistas recurrieron a numerosos mecanismos, para compensar su debilidad internacional con mayor explotación de la fuerza de trabajo. Por esa razón la brecha de salarios que separa a la región con las economías centrales se expandió en forma muy significativa. La tendencia mundial a la segmentación laboral -entre un sector formal-estable y otro informal-precarizado- presenta en América Latina una escala pavorosa.

Esa disparidad corrobora la vigencia del diagnóstico dependentista y confirma la continuidad de los mismos problemas que Galeano observó en el mundo trabajo. Cincuenta años después todas sus observaciones se corroboran a otra escala.

La vieja pesadilla del endeudamiento

En las Venas Abiertas se denunciaba la triplicación de la deuda externa entre 1969 y 1975 y el consiguiente afianzamiento de un círculo vicioso que ahoga a la economía de la región. Ese encadenamiento obliga a Latinoamérica a seguir un libreto de aumento de las exportaciones, extranjerización industrial y auditoría de los banqueros que impone el FMI. Galeano señalaba que esas exigencias consolidan a su vez la acción de los capitalistas estadounidenses, que controlan gran parte de la región mediante el manejo de las finanzas.

En los últimos cincuenta años esa pesadilla se mantuvo sin cambios estructurales y acentuó los desequilibrios fiscales y los déficits externos, que engrosan los pasivos y precipitan nuevas crisis.

Crisis tormentosas

El libro del escritor uruguayo conmueve por el desgarrador retrato que presenta de la realidad cotidiana de América Latina. Ese escenario está condicionado por la sistemática irrupción de las agobiantes crisis que impone el capitalismo dependiente. Estas convulsiones derivan, a su vez, del estrangulamiento externo y del periódico recorte interno del poder adquisitivo.

La era neoliberal que sucedió a la aparición de las Venas Abiertas estuvo signada por crisis económicas más frecuentes e intensas, que precipitaron mayores recesiones e indujeron gigantescos socorros de los bancos. Esas turbulencias fueron invariablemente desencadenadas por los estrangulamientos del sector externo, que generan los desequilibrios comerciales y la pérdida de recursos financieros.

Un símbolo de nuestras luchas

En las Venas Abiertas hay una repetida convocatoria a construir una sociedad no capitalista de igualdad, justicia y democracia. Ese mensaje está presente en varios pasajes del texto. Galeano compartía con los teóricos de la dependencia el objetivo de apuntalar un proyecto socialista para la región.

Las Venas Abiertas es texto representativo de esa lucha y por esa razón es periódicamente redescubierto por la juventud latinoamericana. Lo mismo ocurre con la Teoría Marxista de la Dependencia. Ese instrumento teórico recobra auditorio por la explicación que aporta para entender la dinámica contemporánea de la región. Suscita el interés de todos los interesados en cambiar la agobiante realidad de la región.

Las Venas Abiertas es un verdadero emblema de los ideales transformadores. Por esa razón en abril del 2009 durante la Quinta Cumbre de las Américas, el presidente Chávez le regaló públicamente un ejemplar del libro a Barak Obama. Con ese gesto subrayó cuál es el texto que sintetiza los sufrimientos, los proyectos y las esperanzas de toda la región.

Galeano personificaba esos ideales y también generaba una inigualable fascinación entre el público. Transmitía calidez, sinceridad y convicción. Sus palabras convocaban a forjar un futuro de hermandad e igualdad y la renovación de ese compromiso es el mejor homenaje a su obra.                                         


* Ponencia expuesta en el Seminario Internacional por los 50 años de la primera edición de «Las Venas Abiertas», 23-6-2021, Universidad de la República del Uruguay, Montevideo. https://udelar.edu.uy/portal/2021/05/jornadas-las-venas-abiertas-de-america-latina-50-anos-despues/

** Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

INCERTIDUMBRE EN LA ECONOMÍA MUNDIAL

Julio C. Gambina* 

Resulta preocupante confirmar la información provista en la actualización de las perspectivas económicas para el 2021 que presenta en su reunión anual de octubre el FMI (“La recuperación mundial continúa, pero ha perdido ímpetu y la incertidumbre ha aumentado”. (https://www.inf.or/es/2021/10/12).

La tendencia descripta para octubre es menos optimista que la medición anterior en julio 2021 y se verifican las divergencias entre los países más avanzados del capitalismo mundial y el resto, especialmente los más empobrecidos.

El problema es la continuidad de la pandemia y la inequitativa distribución de las vacunas entre la población mundial. Por eso, comentando el informe, la Consejera Económica y Directora del Departamento de Estudios del Fondo Monetario Internacional, destaca que: “La peligrosa divergencia de las perspectivas económicas de los países sigue siendo uno de los principales motivos de preocupación. Se prevé que el producto agregado del grupo de economías avanzadas recupere la trayectoria de la tendencia previa a la pandemia en 2022 y la supere en un 0,9% en 2024. En cambio, se espera que el producto agregado del grupo de economías de mercados emergentes y en desarrollo (excluida China) se mantenga en 2024 un 5,5% por debajo de las previsiones pre pandémicas, lo cual provocaría un fuerte retroceso de los logros en la mejora del nivel de vida.” (Gita Gopinath. “Una recuperación obstaculizada por profundas fisuras”. Blog del FMI, en: Https://blog-dialogoafondo.inf.org).

No debe sorprender el abismo agigantado entre los países de mayor desarrollo relativo y el resto, incluso, siendo un fenómeno que se traslada al interior de los propios países, ya que en los países más empobrecidos existe una cúpula de poder que repite la inequidad en la distribución del ingreso y de la apropiación concentrada del patrimonio y la renta. Es la regla del orden capitalista que reproduce localmente la dinámica que devuelve el Informe del FMI. Agrega la economista del FMI: “Mientras que casi el 60% de la población de las economías avanzadas ya está completamente vacunada, e incluso se están administrando dosis de refuerzo, aproximadamente el 96% de la población de los países de bajo ingreso sigue sin vacunar.”

Por eso y hablando de la concentración económica entre las transnacionales farmacéuticas, sus ganancias y procesos de valorización, al tiempo que discute las “soluciones” actuales de la crisis económica y sanitaria, Pasqualina Curcio señala: “La verdadera solución a la pandemia no pasa por gotear caridad, sino por intervenir sobre la causa de la desigualdad en el acceso a las vacunas, nos referimos a eliminar el monopolio del complejo médico farmacéutico lo que, a su vez, pasa por levantar uno de los mecanismos más inhumanos que inventó el capitalismo para legalizar y legitimar la mayor concentración de capitales y con ésta dichos monopolios/poderes privados: los derechos de propiedad intelectual y las patentes.” (Pasqualina Curcio. “La desigualdad en las vacunas: fracaso moral del capitalismo” en https://www.cadtm.org, 28 de septiembre de 2021).

En la apropiación privada del excedente económico es que debe mirarse la situación de inequidad de la economía mundial actual y no tanto en el volumen de recuperación del PBI, ya que aun creciendo al 5,9%, como indica el FMI, más que la caída del -3,1% del 2020, ese mayor volumen de producción no solo no mejora, sino que empeora las condiciones de vida de la población mundial. Además, al tiempo que se posterga la recuperación global para el futuro, de manera muy especial se llama la atención sobre el “cambio climático”, como si este no tuviera nada que ver con el orden económico social capitalista.

La explotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de los bienes comunes son la causa del empobrecimiento de buena parte de la sociedad y del efecto invernadero que destruye el hábitat. Difícil leer conclusiones similares en los organismos internacionales o en las consideraciones que llevan adelante los gobiernos de los principales países del orden capitalista. En ese sentido se puede asumir el conjunto de problemas que identifica el FMI en el marco de la crisis económica y sanitaria, concentrados en: a) problemas del desempleo, b) el cambio climático, c) la inflación y con ella la inseguridad alimentaria, d) el crecimiento de la deuda y e) problemas de educación de la población.

¿Cómo encarar esos problemas sin confrontar con las causas esenciales derivadas de la explotación y el saqueo?

Imposible responder desde la lógica del régimen del capital, que continúa apuntando a reaccionarias reformas laborales, previsionales y tributarias. Incluso de aquellos que imaginan que se pueden construir “reformas progresivas”, del estilo restrictivos a la evasión y elusión fiscal, a la economía especulativa y múltiples formas que asume la valorización asociada al delito económico.

Hace medio siglo, James Tobin proponía un mínimo impuesto para gravar la compra-venta de divisas y frenar la especulación. La idea la asumió una red global de lucha contra la globalización capitalista, ATTAC y el mismo nobel de Economía rechazó que su idea sea asumida por un movimiento popular global.

La “tax Tobin” nunca se aplicó, como tampoco las resoluciones del G20 de noviembre del 2008 cuando proponía desarmar los paraísos fiscales, que hoy no solo se extienden en pequeñas islas estados, sino que son propagados in extenso en Dakota del Sur, en Delaware, Florida, Nevada o Texas. Son forma extendida de expansión de la renta, forma transfigurada del plusvalor para sustentar la acumulación capitalista.

Algo similar podríamos decir de las propuestas para establecer tributos globales a las grandes transnacionales, sin perjuicio del control de gestión sobre el destino de esa eventual recaudación.

El 12 de octubre, recuperando el repudio al genocidio gestado con la conquista, debemos afirmar que, el problema devino de la inclusión de la región en el orden económico emergente hacia 1492, inspirado en la mercantilización y la explotación.

A más de quinientos años, las soluciones no pueden provenir de reiterar el mecanismo de la explotación y el saqueo, ni de morigerarlo, contenerlo o reformarlo.

Lo que se necesita es otro orden económico y social, construyendo las transiciones necesarias para hacer realidad la continuidad de la vida social y natural.


* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, Profesor Titular de Economía Política, UNR. Integra la Junta Directiva de la SEPLA.

EVERGRANDE NO ES LEHMAN BROTHERS

Alicia Girón*

Fuente: Alainet

En el sector inmobiliario, ‘China Evergrande Group’ es uno de los más grandes consorcios inmobiliarios contribuyendo con el 4% del PIB de China. Este consorcio da empleo a más de 200 mil personas y genera cerca de 3.5 millones de empleos indirectos. Uno de los elementos más importantes, así como el resto de las 30 empresas inmobiliarias chinas, es destacar la importancia que Evergrande representa en el desarrollo económico de China. La creación del empleo en el contexto de un país donde se ha priorizado el consumo de la sociedad y la generación de una demanda agregada para lograr un desarrollo sostenido con bienestar ‘socialista’.

El sector inmobiliario y de la construcción pilar de la urbanización del territorio chino contribuye con el 24% del PIB. La importancia de lo que suceda con Evergrande es porque China contribuyó con el 28% del PIB a nivel global previo al confinamiento y fue el único país cuyo PIB sólo disminuyó a un 2% semanas después de declarada la pandemia y un año después llegó a un crecimiento del 8% de su PIB.

Las políticas de apalancamiento “three red lines” dirigidas a a las empresas inmobiliarias donde se prohíbe adquirir más deuda para seguir financiando el sector inmobiliario fueron las que dispararon la crisis de Evergrande. Entre las empresas que deberán ajustar sus balances de apalancamiento de acuerdo a la política de “three red lines” destacan Greenland, Greentown, Jiangsu Zhongnan, Sunshine City, Zhenro, Sunac, Country Gardem, Shinsun, Seazen, Risesun, CIFI, Aoyuan; las que tienen un apalancamiento moderado son Agile, CMSK, Gemdale, Hangzhou Binjiang, Jinke, COLI, CR Land, Jinmao, Kaisa, Logan, Lonfor Shimao, Sino-Ocean, Poly, Vanke y Ronshine.

¿Qué tan grande es Evergrande para perturbar los mercados financieros?

A partir de haber bajado la calificación de ‘China Evergrande Group’ por parte de Fitch Ratings de «CC» a «CCC +» hace dos meses, la perturbación en los mercados financieros internacionales mostró una significativa preocupación. Más allá del monto de endeudamiento que tiene este consorcio en el sector de la construcción, la inquietud se centra en las carteras vencidas que han ido avanzando y en el modelo ‘ponzi’ que ha ejercido esta empresa desde hace varios años; es decir, pagar a sus accionistas con nuevas deudas. Por ello, la quiebra de Evergrande, desde la óptica de los mercados de valores contaminaría el desenvolvimiento de la economía china y la frágil recuperación a nivel internacional.

El Banco Popular de la República China (banco central), al referirse al índice de morosidad del sector inmobiliario, señaló para que los préstamos a la propiedad representaron el 29% del total de préstamos en renminbi para finales del 2020. Por lo tanto, si este índice aumentara 15 puntos y de los 10 puntos porcentuales que representa en la actualidad; el índice de adecuación de capital promedio de los 4,015 bancos evaluados solo se reduciría modestamente, de 14,4% hasta el 12,3%, lo cual indica una situación manejable.

El financiamiento de Evergrande proviene principalmente de las personas más que de los bancos. Los ahorros de las personas destinados para comprar un apartamento en planos, con la esperanza de tener una propiedad para su uso o para que cuando termine la construcción de dicho bien, el precio en obra terminada haya subido con relación al precio inicial. La otra parte del financiamiento de este consorcio inmobiliario proviene de bancos chinos, bancos extranjeros e inversionistas institucionales internacionales. Por ello, la quiebra de Evergrande ante el impago de sus deudas podría ejercer un efecto dominó a nivel internacional como lo fue la quiebra de Lehman Brothers que disparó la Gran Crisis Financiera Internacional en septiembre del 2008.

Más allá de lo que significa el enorme endeudamiento de Evergrande y una posible quiebra del corporativo, la preocupación por el enorme endeudamiento es más compleja al interior del financiamiento que muchos gobiernos locales han realizado para financiar el desarrollo inmobiliario y proyectos de infraestructura. Los gobiernos locales durante las últimas décadas han logrado vender tierras para el desarrollo inmobiliario y con ello financiarse a través de ‘bonos de inversión municipal’ que han sido empaquetados y vueltos a vender en el mercado secundario. Ante la disminución del desarrollo inmobiliario en general, el incumplimiento del pago de los intereses de los bonos está creando un cuello de botella a los gobiernos locales.

¿Por qué la fragilidad de la deuda inmobiliaria preocupa a los inversionistas institucionales en el mercado financiero internacional?

Evergrande es uno de los tres consorcios inmobiliarios más importantes en China cuyas ventas iniciaron un descenso del 20% a partir de la COVID-19; sus acciones cayeron 86% en un año. Actualmente, las acciones de Evergrande se sitúan alrededor de los 0,23 euros en la bolsa de Hong Kong, una caída del 83% desde enero. Este corporativo posee 1.4 millones de apartamentos valuados en 200 mil millones de dólares en obra; sus ingresos fueron de 78 mil millones de dólares en 2019; proyectos inmobiliarios en más de 200 ciudades de China; las cuentas por pagar ascendían a 667 mil millones de CNY y los pasivos de la empresa están en alrededor de 572 mil millones CNY según datos al primer trimestre del 2021.

La tendencia del mercado inmobiliario en China venía hacia la baja, se acentuó con el confinamiento. Las ventas en 52 grandes ciudades bajaron un 16% en la primera mitad de septiembre interanual, extendiendo una caída del 20 por ciento en agosto, según datos oficiales. El colapso de las ventas de tierras por los gobiernos locales, cayeron un 90% interanual en los primeros 12 días de septiembre, según muestran las cifras oficiales. Dichas ventas de terrenos generon alrededor de un tercio de los ingresos del gobierno local, que a su vez se utilizan para ayudar a pagar el capital y los intereses de unos $ 8,4 billones en deuda emitida por instrumentos financieros LGFV (Local Government Financing Vehicles), ‘vehículos de financiamiento del gobierno local’.

Los LGFV actúan para el financiamiento en la economía en general; obtienen capital mediante la emisión de bonos que luego se utilizan para financiar grandes proyectos de infraestructura. Cerca de 221 mil millones de dólares de la deuda del sector inmobiliario chino se encuentran invertidos en bonos LGFV (Local Government Financing Vehicles) [Kynge, James y Yu, Sun, 2021. ‘Evergrande and the end of China’s ‘build, build, build’ model’ Financial Times, septiembre 21, https://ww.ft.com]. A ello se suman los inversionistas institucionales internacionales como BlackRock, Vanguard, HSBC, entre muchos otros que han invertido en instrumentos empaquetados (LGFV) cuyos rendimientos fueron crecientes en el boom especulativo inmobiliario chino en los mercados financieros internacionales.

¿Cuál ha sido la salida fácil para evitar una quiebra del sector inmobiliario y de la construcción?

Una vez presentado el coronavirus y ante la preocupación que generó el confinamiento y la necesidad de impulsar un crecimiento de la economía china, se formuló la política de las “tres líneas rojas” en el plan quinquenal, cuyo objetivo está centrado en la disminución del apalancamiento de los promotores inmobiliarios: 1) la relación entre pasivos y activos debe ser inferior al 70 por ciento; 2) la relación entre la deuda neta y el capital social debe ser inferior al 100 por ciento; 3) la relación entre el efectivo y la deuda a corto plazo debe ser de al menos el 100 por ciento. Con estas decisiones se para el endeudamiento para seguir pagando deudas anteriores y se hace necesario la reestructuración de sus pasivos, así como los pagos a los proveedores.

Las reglas para reestructurar los pasivos del sector inmobiliario y de la construcción están dadas por el Banco Central de la República Popular de China, los principales bancos y los bancos municipales. Por tanto, la virtud del gobierno es no dejar quebrar o reestructurar a consorcios que dan empleo a miles de millones de chinos, incentivar el consumo y por tanto mantener un programa de ‘pleno empleo’.

Las bases de una futura burbuja inmobiliaria se venían percibiendo desde la Gran Crisis Financiera Internacional. La necesidad de los gobiernos municipales para el financiamiento del desarrollo inmobiliario y de promover una ambiciosa infraestructura en sus regiones propició la venta de tierra al sector de la construcción y la consecuente especulación y el inusitado endeudamiento. Sin embargo, el presidente Xi Jinping, había mencionado que las casas eran “para vivir, no para especular” previendo que el continuo endeudamiento seguía creciendo en las principales empresas inmobiliarias. Justo porque gran parte de quiénes financiaron a Evergrande son personas en su mayoría, Evergrande va a ser reestructurada y no va a quebrar como Lehman Brothers en el 2008.


* México, GT Crisis y Economía Mundial, y del GT China y el mapa del poder mundial, investigadora del IIEc y coordinadora del Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África de la UNAM. Se agradece la participación de Adheli Galindo y Armando Romero becarios del CONACYT y de Daniel Fuentes, de la Facultad de Economía quien realiza su servicio social en el proyecto ‘Crédito e Inversión: los problemas del Estado postcrisis’ PAPIIT-IN300918 de la DGAPA-UNAM.

EL CURSO DE LA CRISIS

La pandemia agrava la crisis de la industria en el área metropolitana |  Cataluña | EL PAÍS
Fuente: El País

Julio C. Gambina*  

La pandemia del COVID19 sorprendió y agravó la crisis del capitalismo y sus visibles episodios previos, los del 2001 estadounidense, y más aún, del 2007 al 2009, con la gran recesión y la tendencia agudizada a la ralentización de la economía mundial, potenciada en tiempos pandémicos en 2020/21. América Latina y el Caribe sufrieron consecuencias gravísimas explicitadas en sus indicadores sociales más relevantes, del que dan cuenta los organismos internacionales, especialmente la CEPAL. La región, con un 8% de la población mundial acusa contagios y muertes por coronavirus cercanos al tercio de los afectados en todo el mundo. En reciente informe se confirma una caída del -3,2% para la economía mundial, del -4,5% para las economías avanzadas, mientras que para América Latina y el Caribe, el registro es -6,9 por ciento.

Al mismo tiempo, se reconoce una recuperación diversa según los países y si bien EE.UU. y China despliegan datos de recupero económico para el 2021, la situación es muy diferente para el conjunto de los países. Es más, la recuperación de las cuentas nacionales no significa equidad económica y social, ya que se confirma el crecimiento de la desigualdad. En efecto, en el reciente informe del Credit Suisse, se presenta la elocuente figura de la pirámide sobre la apropiación de la riqueza en el mundo, en pleno desarrollo de la pandemia. Podemos ver la inequidad del sistema mundial, con una amplia base, en donde el 55% de la población adulta del mundo, 2.879 millones de personas, se apropian solo del 1,3% de la riqueza mundial, valuada en 5,5 trillones de dólares. Por el contrario, en la cúspide de la pirámide, el 1,1% de la población adulta, unos 56 millones de personas, se apropian del 45,6% de la riqueza total, unos 191,6 trillones de dólares. Más aún, entre el primero y el segundo tramo de mayor concentración, el 12,2% de la población adulta mundial se apropian del 84,9% de la riqueza total. Estos son los datos del “capitalismo realmente existente”.

Es solo una muestra palmaria del impacto de un orden civilizatorio que profundiza la desigualdad, con la concentración de riqueza, ingresos y poder en muy pocos capitales transnacionalizados y un amplio espectro de explotados y dominados por la lógica de la explotación y el saqueo. Las corporaciones trasnacionales actúan en una dinámica de profundización de la universalización del capital, desafiando fronteras y límites que históricamente establecían los Estados nacionales y sus configuraciones regionales. Al mismo tiempo presionan por la liberalización que favorezca la libre circulación del movimiento internacional de capitales, limitando los derechos económicos y sociales conquistados por la lucha de trabajadoras y trabajadores. Por ello incorporan como demanda global o programa de máxima, el impulso a reaccionarias reformas laborales, previsionales y/o tributarias, favoreciendo la lógica de la ganancia y la acumulación capitalista. Así, tratan de intervenir en las legislaciones nacionales con una prédica universal para disminuir y si se puede, eliminar derechos y conquistas sociales históricas del movimiento obrero y popular, incluida la restricción a la jornada laboral.

Por eso no sorprende que la CEPAL informe el fuerte impacto sobre el empleo y los salarios, situación convergente con los registros de la OIT en su documento sobre tendencias hacia el 2021, de junio 2021. En ese documento de la OIT se señala: “[…] que en 2020 se perdió el 8,8 por ciento del total de horas de trabajo, el equivalente a las horas trabajadas en un año por 255 millones de trabajadores a tiempo completo.” La OIT enfatiza en el crecimiento de la informalidad en el empleo, reconociendo que es una situación que afecta a dos tercios de las trabajadoras y los trabajadores del mundo. El fenómeno se cuantifica en 2.000 millones de personas para una población económicamente activa de poco más de 3.200 millones, sobre un total de población adulta, apenas arriba de 5.500 millones de personas. Por su parte, la CEPAL, en el informe referido da cuenta del mayor impacto en la región latinoamericana y caribeña, de la caída del PIB (-6,8%) y del nivel de ocupación (-9%), mientras que el PIB mundial registró una reducción del -3,2% para el 2020 y respecto de la ocupación, la merma fue del -3,5% en el promedio global.

Las políticas en pandemia, en todo el mundo, favorecieron la ofensiva del Capital contra el Trabajo, la Naturaleza y la Sociedad. La vía y el programa inmediato se despliega desde la creciente DIGITALIZACIÓN y la tecnología asociada a internet, que empuja una reorganización económica que excluye a millones de pobres sin “accesibilidad” a equipos, energía o a condiciones de vida adecuadas para el trabajo remoto o a distancia; tanto como a mujeres, a quienes el “tele-trabajo” condena con mayor tiempo de trabajo gratuito dedicado a “los cuidados” de la familia. Por eso la recuperación económica no es general, para toda la población, sino que tiene beneficiarios y condenados a la explotación, la exclusión y la miseria.

En ese sentido no debe sorprender el retorno de la inflación como problema de nuestro tiempo, el que se verifica con el repunte económico, más allá de los matices por países, el privilegio a la recomposición de las ganancias y un rezago en los ingresos populares. La inflación resulta expresiva del poder del capital sobre le trabajo y el conjunto de la sociedad. Las pérdidas derivadas de la caída económica del 2020 intentan ser recuperadas por vía de aumentos de precios, algo que el movimiento obrero debilitado no puede contrarrestar, salvo en contados casos. La inflación es parte de la lucha de clases, como el conjunto de iniciativas políticas que intervienen para superar la crisis. De un lado se presenta el programa de liberalización de la economía, con más ajustes y reaccionarias reformas. Por otro lado, existen propuestas que intentan recrear las políticas de “pacto social” que emergieron ante la ofensiva de la clase obrera y el socialismo hace un siglo. Estas, son propuestas ilusorias ante la fortísima ofensiva del capital, vigente desde hace medio siglo con las dictaduras del Cono Sur de América. La expectativa de los pueblos se asienta en un rumbo de carácter alternativa, en contra y más allá del capitalismo, recreando un imaginario que nos devuelve la persistencia de la revolución cubana y los proyectos de reconstrucción de una estrategia liberadora para los pueblos de Nuestramérica y del mundo.


* Argentina, GT Crisis y Economía Mundial, presidente de la FISyP, vicepresidente de SEPLA